El 'todocampista' Valverde empuja al Madrid del Balón de Oro
11:02
20 Octubre 2022

El 'todocampista' Valverde empuja al Madrid del Balón de Oro

El 'pajarito', Benzema y Asensio no tuvieron piedad del colista y los blancos mantienen el liderato

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Durante largo tiempo se decía que el Madrid de los «atletas» estaba hecho para correr, lo que implícitamente llevaba una carga peyorativa, convertido el contraataque en poco menos que anatema. Era parte del clásico de la dialéctica, que no se juega todos los días pero del que se habla cada minuto. Es posible tener las condiciones físicas de un atleta y el pie de un gran futbolista, claro, y la realidad es que el Madrid, como todos los grandes equipos donde abundan dinero y calidad, sinónimos en el fútbol, puede jugar de la forma que le da la gana. Sólo necesita confianza y determinación. Fede Valverde personifica esa dualidad, con el despliegue de un corredor de 400 metros, agonístico pero sostenido, y un pie que le permite marcar con el interior o, como en Elche, con el exterior. Es un todocampista, lo que los ingleses llaman un jugador box to box, pero un todocampista desencadenado. Como el Madrid.

Valverde no apareció en el ataque esta vez, sino en el centro del campo, debido al descanso concedido por Ancelotti a Tchouaméni. Fue el único. Las rotaciones no van con los clásicos, no son de su tiempo. Al italiano le fue bien la temporada pasada y no da la impresión de que ello vaya a cambiar en el futuro. El desplome de su segundo año en la primera etapa ha quedado en el recuerdo, por ahora. Después de la celebración por la victoria en el clásico y del confeti del Balón de Oro, quiso recordar desde la alineación que había que volver al tajo sin distracciones. El Madrid lo hizo como el niño que repasa la caligrafía.

El uruguayo tiene condiciones para jugar dónde quiera, pero el despliegue, la conducción y el golpeo recomiendan liberarlo. Ya son cinco goles en la Liga, uno menos que Vinicius pero uno más que Benzema. Si en el clásico tuvo la arrancada del penalti que sentenció al Barça, en Elche abrió el marcador después de que el Madrid ya lo hubiera merecido, con los mejores minutos de juego ofrecidos en toda la temporada. El Elche es un equipo al que han maltratado con tanto cambio, pero en lo que pasaba en su área había más mérito del conjunto de Ancelotti que demérito propio. Fue una tormenta, aunque no duró 90 minutos.

Celebración de Fede Valverde tras marcar el primero ante el Elche.Celebración de Fede Valverde tras marcar el primero ante el Elche.Manuel LorenzoEFE

Como en el choque ante el Shakhtar, los atacantes del Madrid tuvieron una extraordinaria movilidad, apoyados por las llegadas de Modric, y jugaron al primer toque con mucha velocidad de balón. La precisión se le supone, pero no siempre se alcanza en grado tan alto como frente al Elche. El VAR impidió que las dos combinaciones más preciosistas no llegaran al marcador. Tampoco una tercera. Por dos veces se lamentó Benzema. La primera de ellas por un fuera de juego que sólo se detecta si se lleva la mirada al absurdo, pero la herramienta se compra o no en su totalidad y lo cierto es que, pese a las polémicas y a criterios que hay que aclarar, ha limpiado los partidos de muchos errores. Si primero fueron Modric, Rodrygo, Vinicius y Benzema, en la segunda todo empezó y acabó en Alaba, que se apoyó en Modric y Benzema para tirar escuadras antes de marcar, aunque no subiera al marcador. Cuando por fin rompió el maleficio, gracias a un taconazo de Rodrygo, miró a Gil Manzano y trazó, irónico, el cuadrado del VAR.

Rodrygo, que volvió a ser clave en el tanto final de un Asensio que siempre aprovecha sus minutitos, tenía su sitio en el once gracias al paso atrás de Valverde, lo que permite al Madrid jugar en un 4-4-2 o en un 4-2-4. La alineación presentada en Elche es la más ofensiva posible, con el respeto de los roles, pero no lograr el segundo tanto antes pese al caudal ofensivo que produjo, le llevó a sentir comprometido el triunfo en algún momento. El arranque del segundo tiempo no fue como el del primero. Le ocurrió ya ante el Shakhtar, en el Bernabéu, o en Getafe.

Sin el nivel de precisión que mostró puede resultar un riesgo, pero el Elche no encontró los errores ajenos suficientes para contraatacar y comprometer más a Lunin, que dejó dos paradas de nivel, la segunda a bocajarro. Morente o Lucas Boyé, en cambio, lanzaron fuera en sus mejores remates.

El Elche tuvo la voluntad de salir con el balón jugado, sin pelotazos, algo que ya no es únicamente un propósito de los grandes o la clase media. Cuando pudo hacerlo, buscó la tranquilidad y el trámite en las botas de Pere Milla, pero sin que los pasos adelante le dieran la claridad necesaria en el área. La claridad que, con VAR o sin VAR, tiene el nuevo Balón de Oro.


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