'El triángulo de la tristeza' arrasa y se convierte en la película europea del año con cuatro Premios EFA
23:24
10 Diciembre 2022

'El triángulo de la tristeza' arrasa y se convierte en la película europea del año con cuatro Premios EFA

'El buen patrón' es el drama sorprendentemente elegido como mejor comedia europea de la temporada

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La EFA (Academia de Cine Europeo) no es la FIFA, Islandia no es Qatar y los Premios del Cine Europeo nada tienen que ver con el Mundial. Y pese a ello, o contra todo ello, el que la gala en Reikiavik, donde se dirimía este año cuál es la producción europea de la temporada, coincidiera con el partido entre Inglaterra y Francia otorgaba al planeta, al cine y al propio fútbol un admirable aire de coherencia, de orden, de globalidad sobrevenida. Así las cosas, con el primer gol de 'les bleus' ya sabíamos quién era el director premiado y para el final del encuentro, otro gol de Ruben Östlund: 'Triángulo de tristeza' 4 (dirección, guión, actor principal -Zlatko Buric- y película) y todas las demás (incluida 'Alcarràs') 0 (cero). O casi.

En el casi, se coló la sorpresa. Y la sorpresa no fue tanto Marruecos, que también, como 'El buen patrón', que se convirtió, contra todo pronóstico, en la comedia europea del año. No hay que perder de vista que, aunque los materiales con los que trabaja y se construye son los propios de, en efecto, la comedia, no deja de ser una gran tragedia de nuestro tiempo. La película dirigida por Fernando León de Aranoa y protagonizada por Javier Bardem completa así un círculo virtuoso tras sus seis Premios Goya del año pasado. Queda demostrado que el humor si se hace sobre asuntos como la prepotencia, la explotación laboral o la desfachatez nos incumbe a todos. Es universal.

Así las cosas, la película que ya fue premiada en Cannes con la Palma de Oro en medio de una encendida polémica (fue la segunda para Östlund tras la lograda por 'The Square') recibió el aval de los académicos a modo, quizá, de apoyo moral. O inmoral, según se mire. 'Triángulo de tristeza', que aún no se ha estrenado en España, es básicamente una fábula sin moraleja; una sátira que explota; una simple y hasta genial vomitona (y esto es literal).

Se cuenta la historia de un grupo de millonarios, primero en un barco de mucho lujo y, luego, y de repente, perdidos en una isla desierta. Lo que sigue es, para sorpresa de nadie tratándose del director que tenemos delante, es una despiadada, incómoda y muy cruel sátira de casi todo, de casi todos nosotros. Esta sí en comedia en pleno dominio de sus facultades.

El resultado de la noche del sábado fue una abrumadora goleada en el más humillante de los sentidos. No es la primera vez que el director logra algo así. Ya con la arriba citada The Square logró los mismos cuatro premios europeos en 2017. Sea como sea, atentos al desternillante trabajo de Zlatko Buric como ruso capitalista educado por los soviets. Tan memorable que también tuvo premio. Digamos que la única estatuilla que no se llevó la producción sueca fue la de mejor actriz. Y no es que no las haya, simplemente, el trabajo de Vicky Krieps en 'La emperatriz rebelde', de Marie Kreutzer, resulta impecable e implacable. Como la mejor defensa.

Tres eran las candidaturas españolas y de las tres, dos se fueron al poste. 'Alcarràs', de Carla Simón y en calidad de flamante Oso de Oro, competía por el premio mayor y por el guión. Ya el hecho de que no figurara en el casillero de mejor dirección, la descartaba prácticamente. Y así fue. En los dos casos, Östlund le ganó la posición. Mejor colocada parecía era Penélope Cruz, cuya interpretación en 'Madres paralelas', de Pedro Almodóvar, a estas alturas de partido ya es casi un clásico. Pero parece claro que todo tiene su momento y el de la cinta de la última película del manchego era el año pasado. No éste. Lástima, como lamentable se antojó que 'Close', del belga Lukas Dhont se fuera de vacío.

Por lo demás, la gala, eso que siempre interesa tan poco, hizo honor a su inmemorial falta de interés. La vuelta a la presencialidad tras la pandemia confirmó que, pese al deseo común, lo que ha ocurrido no nos ha hecho mejores. En ningún aspecto. Si las galas de los Premios EFA se distinguían históricamente por la disparidad de acentos del inglés y por la imposibilidad material de entretener. Que no cunda el pánico, eso (las dos cosas) sigue igual y no hay epidemia global capaz de solucionarlo. Todo, de nuevo, se antojó extraño en su familiaridad.

Especialmente raro fue ese canto a las energías renovables y sostenibles teniendo en cuenta que todos los allí presentes habían pasado un mínimo de cuatro horas en el avión para llegar. Y cuatro de vuelta. En apenas un fin de semana. La demagogia es así. Da juego. Hubo, todo sea dicho, momentos delicados y bellos. Y aquí el lamento por Ucrania, como toca, y los sentidos homenajes a los maestros Elia Suleiman, Marco Bellocchio y Margarethe von Trotta.

Y así. Qatar, Reikiavik, el cine, el fútbol... Definitivamente, nada tiene sentido y quizá, como bien nos demuestra Triángulo de tristeza, ésa sea la enseñanza.


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