El waterpolo como esperanza habitual de España en la piscina
21:58
29 Junio 2022

El waterpolo como esperanza habitual de España en la piscina

El combinado masculino español, liderado bajo palos por el imponente jovencito Unai Aguirre, supera a Montenegro y se enfrentará el viernes a Croacia en la semifinal del Mundial de Budapest

En estos Mundiales de Budapest en que las dificultades españolas en la piscina han sido más que evidentes -apenas el bronce en la modalidad de highlight de sincronizada-, el waterpolo asoma como esperanza habitual. La responsabilidad recae en este caso en el combinado masculino de David Martín, plata en Barcelona '18, Gwangju'19 y Budapest '21, cuarto en los últimos Juegos, y con argumentos para asaltar por fin la azotea. En el primer gran torneo sin el histórico Dani López Pinedo, bajo palos sigue creciendo un chico de 19 años llamado Unai Aguirre. Un portero con los reflejos y el carisma propios de quien se siente especial.

Las paradas y los alaridos de ánimo de Unai Aguirre fueron el hilo conductor del competido triunfo ayer de España frente a una Montenegro (7-6) que tuvo el empate en sus manos en el mismo crepúsculo. Pero Durdic, el jugador más incisivo de los balcánicos, se topó con el meta español, cerrojo de un equipo que dice verse preparado para asaltar por fin ese oro que tanto se le resiste. España, de hecho, aún debe echar la vista atrás y recrearse en la mitología de aquella selección defendida por Jesús Rollán, campeona del Mundo en Perth '98 y Fukuoka '01.

Antes, eso sí, debe salvar España dos peldaños más. El primero será este viernes (21.00 h.) en las semifinales que le enfrentará a Croacia, que dejó ayer en la cuneta a Serbia (12-14), doble campeona olímpica en Río y Tokio. Los croatas, indescifrables en su juego de apariencia volcánica, ya cayeron contra los españoles en las semifinales del último Mundial en Gwuangju, donde obtuvieron la medalla de bronce. En los últimos Juegos Olímpicos, eso sí, no lograron pasar de cuartos de final.

En cualquier caso, esta selección de David Martín en la que los jóvenes han adquirido el peso y el liderazgo apropiados para atravesar la última frontera, está demostrando en Budapest que está en disposición de sufrir. La memorable remontada ante Italia en la primera fase ya le evitó la ronda de octavos para ayer cruzarse en cuartos con Montenegro. Y los balcánicos, que comparecían asumiendo una presunta inferioridad -superaron en octavos a Japón por un solo gol (10-9)-, se las apañaron para exprimir cuanto pudieron al equipo español.

Y eso que los de David Martín madrugaron en el duelo con la confianza que debían otorgar los dos primeros goles de Famera y Munarriz -quien, por cierto, no volvió a anotar ante la incómoda defensa rival-. Pero mientras Unai Aguirre besaba la pelota tras su primera gran parada, los montenegrinos supieron oponer argumentos muy similares. Lazovic se agigantaba en la portería (2-1 al final del primer periodo), y Montenegro no permitía que España ampliara su ventaja más allá de los dos goles (5-3 al acabar el segundo cuarto). Álvaro Granados, habitual argumento ofensivo, también se quedaría clavado en un gol.

Pillería

La única vez en que España intuyó algo de calma fue gracias al tanto con el que Cabanas inauguraba el tercer parcial (6-3). Pero ahí estuvo Durdic para negar la escapada. Primero, con dos tantos consecutivos que apretaron el partido; después, con una surrealista pillería al tocar la pelota justo antes de que Sanahuja se dispusiera a lanzar un penalti. Pese a la indignación del banquillo español, no hubo respuesta ni de los árbitros ni del VAR, también incomprensible en el medio acuático.

Un latigazo de Blai Mallarach bien pudo haber cerrado la clasificación a cuatro minutos del final. Pero no hubo manera de celebrar nada hasta que Unai Aguirre bajó la persiana a 15 segundos de la conclusión.

Con el combinado masculino español superando otra vez los cuartos de final, ronda que viene salvando desde el Europeo de 2018, la delegación encuentra cierto alivio en un Mundial donde se han acumulado las decepciones. El equipo femenino de Miki Oca, condicionado por un tropiezo contra Grecia en la fase de grupos, ya fue apartado de los metales el pasado martes ante la inasumible Estados Unidos. Mientras, Adrián Abadía y Alberto Arévalo cierran este jueves su participación en saltos desde el trampolín de un metro, donde las opciones son mínimas.


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