Empieza el festival Dressel con una explosión de velocidad
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29 Julio 2021

Empieza el festival Dressel con una explosión de velocidad

El estadounidense logra su primer oro individual en la prueba reina, los 100 libre, pese a exigirle el máximo Chalmers y ganar por seis centésimas. China bate el récord mundial de 4x200 femenino

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Empieza el festival Dressel, la estrella que Tokio aguarda, después del derrumbe emocional de Simone Biles. La trastienda de los campeones tiene cuartos oscuros de los que, a veces, es necesario salir sin medallas. La vida espera, una larga vida. El nadador estadounidense, en cambio, busca un lugar en el sol olímpico, el mismo que la gimnasta encontró en Río. Llega de donde Biles se marcha. En su primera actuación individual, el 100 libre, la prueba reina de la velocidad, subió el primer peldaño y, quizá, el más importante. Seis centésimas, las que le separaron de Kyle Chalmers, valen la gloria para Caeleb, el campeón bíblico de los Juegos.

A la final llegaba después de un primer oro en el relevo de 4x100 y de haberse ausentado del 4x200, en la jornada anterior. La prueba de 100 le dio la razón, porque la competencia del australiano llegó a comprometerlo muchísimo. Dressel necesitaba toda su energía, todas las reservas. Fue mejor Chalmers en el último 50, pero no lo suficiente para compensar la distancia que tomó el estadounidense tras su salida de los poyetes. Fue un trueno.

Acabó en 47.02, con la barrera de los 47 segundos a tiro. El récord del mundo (46.91) data de la era de los bañadores de poliuretano, que conferían ventaja por su menor resistencia al agua, logrado por el brasileño César Cielo, en el Mundial de Roma 2009. Sin embargo, nadie ha nadado tan rápido como Dressel en unos Juegos, y eso habla de un tremendo valor, al tratarse de una de las pruebas referenciales de la escena olímpica.

Los 100 libre ya dieron una muestra de la competencia que Dressel va a encontrar en Tokio. Lo suyo no va a ser como lo del hombre que aspira a suceder, Michael Phelps, aunque no con la misma cosecha de metales. Le aguarda un 100 mariposa tremendo, aunque es la prueba donde posee el récord del mundo, el único que ha podido arrebatar a Phelps, y lo mismo puede decirse del 50 libre, pese a sus excelentes condiciones de velocista. El festival continúa.

PULSO POR DEBAJO DEL RÉCORD

La velocidad no cesó en el 100, ni mucho menos, en una jornada de grandes tiempos en el Aquatic Center. Pese a que algunos récords se resisten, llegó el segundo, también en relevos, esta vez a cargo del cuarto femenino de 4x200. Autoritarias, las chinas hundieron a las australianas, que habían logrado el de 4x100, con un tren insostenible y acabaron en 7:40.33. Katie Ledecky, que nadó la última posta de Estados Unidos, remontó una posición y a punto estuvo de lograr la victoria final. Su equipo acabó en 7:40.33, también por debajo del récord mundial en una de las mejores pruebas hasta ahora en estos Juegos.

EL DISCÍPULO DE NESTY

Los 800 masculinos, una prueba nueva en el programa olímpico, ya que hasta ahora sólo se disputaba en el Mundial, depararon una de las sorpresas de la jornada, con la victoria de Bobby Finke, a ritmo de velocista en el último 50, que hizo en 26.4 segundos, a pesar de tratarse de una de las dos pruebas de fondo. El final del estadounidense, de 21 años, fue de una potencia descomunal, para establecer un nuevo récord de su país (7:41.87).

Finke no había dado la impresión de estar entre los candidatos en las series, pero en el fondo, si se deja a un nadador de gran final llegar con opciones, los especialistas corren peligro. Lo tiene claro Katie Ledecky y por eso sale como un tiro. En la grada del Aquatic Center estalló un viejo conocido, Anthony Nesty, el primer campeón negro de la natación olímpica, oro en Seúl 1988 en 100 mariposa, donde derrotó a una leyenda, Matt Biondi, y bronce en Barcelona, cuatro años después, en la misma prueba. Es su actual entrenador.

Al contrario que Finke, sí pretendió definir la prueba de los 200 braza en el inicio el holandés Arno Kamminga. Con un arranque en el primer 100 por debajo del récord del mundo hasta dos segundos, se desfondó y la victoria fuera para el australiano Izaac Stubblety-Cook (2:06.38).

En cambio, lo hizo, y con éxito, la china Yufei Zhang, que iba en busca de marca en los 200 mariposa, no sólo del oro. No titubeó pese al esfuerzo que realizó en un arranque feroz. Le faltó morder el récord del mundo, pero sí logró el olímpico y la tercera mejor marca de todos los tiempos (2:03.86). Aunque las plusmarcas mundiales sólo han llegado en los relevos, a sudafricana Tatjana Schoenmaker lo tiene al alcance en 200 braza. Lo rondó en series y semifinales. Veremos en la final. La era de los bañadores de poliuretano dejó una pesada herencia. El récord con el que no pudo Dressel es un ejemplo.


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