En-Nesyri alcanza la Champions para el Sevilla y se cuela en la despedida del Atlético a Luis Suárez
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16 Mayo 2022

En-Nesyri alcanza la Champions para el Sevilla y se cuela en la despedida del Atlético a Luis Suárez

El delantero africano iguala el gol de Giménez a falta de cinco minutos para el final. El tercer puesto se decidirá en la última jornada.

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Habrá misterio hasta el final para conocer quién será el equipo agraciado con los siete millones de euros. Con ese buen pellizco que recibe el tercero de la general. Durante un largo rato pareció que ese honor correspondería al Atlético, cuya grada despidió a Luis Suárez a la altura de lo que ha supuesto su figura. Acompañado de sus tres hijos, se despidió de su estadio. Pareció que el cabezazo de Giménez resolvería la cuestión. Pero encontró el Sevilla su premio, el de una plaza de Champions para el curso que viene, en la redención de En-Nesyri, que necesitó tres para arrancar ese empate final. Los rojiblancos se jugarán el tercer peldaño en San Sebastián, frente a una Real que ya poco puede ganar y nada tiene que perder.

Se presentó liberado el Atlético en cuerpo, cabeza y alma al último partido de la temporada en el Metropolitano. Con esa última cima aún por conquistar que era el tercer puesto. Un listón que escondía siete millones de euros. Por eso, los rojiblancos, con la Champions asegurada desde el miércoles, se lanzó desenfadado en busca del Sevilla. Una tarde especial en ese rincón de Madrid, por ser la última vez de Luis Suárez sobre el césped de ese estadio que no pudo disfrutarle en directo la temporada pasada, cuando trazó con goles esa leyenda que ya es imborrable. Tampoco habrá más trotes de Héctor Herrera. Probablemente, cuando arranque la siguiente temporada, en apenas tres meses, faltará alguno más.

Asomó intenso el Atlético, olvidándose de ese vicio de regalar minutos, que tantas veces le ha condicionado esta temporada que agoniza. Apretó en la salida del balón del Sevilla y sacó el colmillo sin complejos. En una de esas, De Paul, protagonista en Elche, arañó un balón en la banda y, con el rabillo del ojo, vio que andaba cerca su amigo Luis Suárez. El uruguayo, que lleva el gol en la sangre, por más que pesen los años (35), sólo vio la portería. Su lanzamiento, excesivamente cruzado, lo acompañó Bono con la mirada. A un par de metros, a Carrasco se lo llevaban los demonios, pensando lo que habría podido hacer con esa pelota, de haber sido detectado por el uruguayo.

El martillazo de Giménez

Probablemente, no se haya visto en el Metropolitano una historia tan intensa como la de Reinildo. Lleva en Madrid algo más de tres meses, pero, por su sobrenatural adaptación, pareciera que llevaba tres lustros. Sugieren en la grada que le basta con echar el aliento a sus rivales, como si realmente fuera el fuego de un dragón. No pasó ni una por alto el africano a los jugadores del Sevilla, que, uno a uno, acababan cayendo en sus fauces. De su cabeza, además, pudo haber brotado el primer gol del partido. Le faltó un palmo. Reini, como le llaman en la grada, va camino de convertirse en un tótem.

Pareció despertar el conjunto andaluz, tan adormilado como en su irregular cierre de curso. Y desde las botas y el galope de En-Nesyri, bien pudo haberlo logrado. El ariete se presentó ante Oblak, pero acabó cruzando en exceso sin explicación. Lopetegui se retorcía en la banda por la oportunidad perdida. Y lo haría aún más cuando, instantes antes de la pausa de hidratación, la cabeza de Giménez lanzó un martillazo al balón, mientras la defensa sevillista se preguntaba qué había ocurrido. El charrúa remató un saque de esquina de Carrasco y Bono sólo pudo certificar los daños del zarpazo.

Lógicamente, el Sevilla cambió rápidamente de argumentos, porque la tercera plaza, que parecía un hecho allá por febrero, se le escurría entre las manos. Echó mano de Navas y Corona y, minutos después, de Óliver Torres y Rafa Mir. Un contundente toque de pizarra para tratar de dar la vuelta a una tarde que el Atlético manejaba sin apuros. Porque a Oblak tampoco le exigieron ningún milagro.

La redención de En-Nesyri

Pudo ser redonda la tarde en el Metropolitano, pero a Luis Suárez se le escapó por un palmo su remate en plancha y ya por más que le buscaron, sobre todo su amigo De Paul, no logró poner su firma en su último episodio en casa. Al menos, no con goles. Pasada la hora, tras agradecer emocionado una pancarta que se ganan las leyendas ('Gracias Lucho por hacernos campeones'), se marchó al banquillo con los pelos de punta y con un intenso abrazo de Simeone como broche. Las lágrimas de ese otro Luis, de Suárez, también forman parte de su breve pero intenso relato.

Bono, el portero destinado a suceder a Oblak en el Zamora, espantaba un zapatazo malintencionado de De Paul y suspiraba de alivio al ver cómo el balón, golpeado por Savic, acababa sorteando su portería desguarnecida.

Con el larguero de Oblak se toparía En-Nesyri, cuando el banquillo del Sevilla creía ver el empate. Su falta de puntería pareció ser una condena para los suyos. Pero a la tercera, tras un soberbio cabezazo llegando desde atrás, encontró la solución ante la portería rival. Un tanto que les asegura la Champions para la próxima temporada. De ahí el manteo a Lopetegui, pese al mosqueo de la afición local.

El duelo de alta tensión acabó en tablas y sin resolver el dueño de ese tercer escalón del podio. Para eso, habrá que esperar aún otra semana más.


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