Entre el miedo y la alegría: Incógnitas sobre el futuro de la Supercopa en Arabia
23:48
17 Enero 2022

Entre el miedo y la alegría: Incógnitas sobre el futuro de la Supercopa en Arabia

La pandemia ha condicionado una competición con la mitad de aforo. Carvajal, positivo el viernes, regresó junto a otros contagiados, en un avión fletado por la RFEF.

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La terminal privada del aeropuerto de Riad es minúscula. La mayor alegría la proporciona una tienda de Dunkin Donuts que no deja de servir desayunos. Los miembros de la Federación Española de Fútbol (RFEF) y la delegación de la prensa, unas 170 personas en total, todas con un resultado negativo de antígenos, aguardaban ansiosamente la salida del chárter que les devolvía a España. Unas horas después lo haría el pequeño grupo de positivos por covid (seis o siete), para quienes Luis Rubiales, en consonancia con el Ministerio de Sanidad español, fletó otro avión. A esa segunda aeronave se subió también el futbolista del Real Madrid Dani Carvajal, que había iniciado su cuarentena el viernes, dos días después de haber disputado el clásico. Una Supercopa en plena pandemia, a miles de kilómetros de casa, tiene estas cosas. Son amenazas que no existían en 2019, cuando se firmó ese primer contrato con Arabia Saudí. Este lunes, en la RFEF sonreían con la nota final del torneo, y tantos motivos tienen para hacerlo, como para atender a algunas sombras.

Estadios con la mitad de aforo

Puede que el próximo año el coronavirus sea simplemente un áspero recuerdo. O puede que no. El caso es que, en esta segunda parada en Oriente, las autoridades locales han restringido el aforo al 50% por motivos sanitarios. Desde la RFEF transmiten que, tanto en el clásico de semifinales como en la final, atendiendo al ritmo en la venta de entradas (agotadas en una hora), se habrían cubierto las 62.000 butacas del estadio Rey Fahd. Eso no se podrá saber, como mínimo, hasta el año que viene.

Los riesgos de un contagio

Afortunadamente, el único positivo por covid entre los futbolistas fue Dani Carvajal. Sin embargo, en la expedición del Real Madrid permanecieron alerta ante la amenaza de un brote que habría podido alterar la final y cambiado el curso del torneo. Hubo contagios entre la delegación de la RFEF. Y es que, aunque ahora mismo es algo normal con lo que toca convivir, los temores lejos de casa asustan más.

Ambiente frío sin Real Madrid o Barcelona

Más allá de una entregada y ruidosa peña del Atlético de Riad y de algún verso suelto con la camiseta del Athletic (y de Faris, un loco de la Real Sociedad, que lucía txapela y hasta cantaba el himno), los saudíes tenían claras sus inclinaciones. La mayoría se desbordó por el Real Madrid y otro nutrido grupo, no tanto como el de los blancos, se entregó a la causa del Barcelona. Es decir, que la salud de la competición en Arabia pasa por la presencia de ambos. Y, sobre todo, por ver un clásico. Algo que ya se frustró en Yeda, en 2020.

Asfixia del calendario

Encajar la Supercopa en el puzle ha implicado adelantar partidos a diciembre, como el Athletic-Real Madrid, o trasladar hasta febrero otros, como el Atlético-Levante. También, a disputar por fascículos la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey. El año que viene, la cita llegará apenas un mes después del Mundial de Qatar. El sudoku será aún mayor.

Riesgo de un contrato a largo plazo

El acuerdo con Arabia es hasta 2029. Eso permite asegurar una jugosa suma de 40 millones por temporada, pero, también, encontrarse ante el riesgo de que el torneo pierda interés entre la afición local. De que lo extraordinario se convierta en cotidiano. De que se devalúe, vaya.

En la maleta de regreso a España, fuera o no por la burbuja de la Supercopa, viajan las instantáneas reales del nutrido grupo de mujeres que trabajaron en el estadio Rey Fahd. Algunas ayudando a los aficionados a encontrar sus asientos, otras pasando los detectores de metales en los accesos. También las hubo en la grada, simplemente como aficionadas, con y sin compañía masculina. Con y sin niqab. La integración, más allá de esa liga femenina en Arabia, era uno de los objetivos de la RFEF. Dicen quienes estuvieron en Yeda que han cambiado muchas cosas en el país.

Además, el formato de 'final four' se puso en práctica en 2020 y sigue demostrando que contar con cuatro escudos es una buena apuesta. Lo normal es que, salvo sorpresa, allí estén, como mínimo, dos de los grandes. Y puede ocurrir, también, que el supercampeón no sea campeón de nada, como ha sido el caso del Real Madrid. Pero la inyección económica hasta 2029, de unos 300 millones, lo exige. De ahí la proyección internacional de un experimento único en el fútbol mundial con semejante formato. De ahí, también, la algarabía de los fervorosos seguidores saudíes, encantados, por ahora, con empaparse de la Supercopa. Otra cosa bien distinta es lo que piensan los aficionados en España, claro. No se puede tener todo.


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