¿Es el covid la única amenaza de Pogacar? ''Puede echarlo todo por la borda''
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11 Julio 2022

¿Es el covid la única amenaza de Pogacar? ''Puede echarlo todo por la borda''

El esloveno, que ya perdió a un gregario por el virus, preocupado por los contagios aunque un corredor puede seguir en carrera si es asintomático. Guillaume Martin, también fuera

Jungels Impide el ansiado triunfo español

Casi tanto como ese Jonas Vingegaard que se le agarra a la rueda en cada violento zarpazo, como el domingo en Les Portes du Soleil, a Tadej Pogacar le preocupa lo incontrolable. Los grandes construyeron sus imperios tanto por su superioridad como por su capacidad de esquivar la fatalidad. A veces suerte, a veces sabiduría. Las rampas de alpinas que acuden desde el martes o los rivales que cada vez le miran con más respeto, con menos ánimos para atacarle, son elementos que el poderío del esloveno parece poder dominar en este pregón de su tercera victoria consecutiva en la Grande Boucle que ha parecido esta primera semana. Pero el Covid es otra cosa, un extraño y amenazante elemento, también para el Tour en el verano de 2022.

El domingo fue Guillaume Martin, quizá la esperanza más real de Francia para romper ese mal fario que le persigue desde que Bernard Hinault ganara el último Tour local en 1985, quien tuvo que hacer las maletas. El filósofo amaneció con dolor de garganta el sábado, pero el primer test de antígenos resultó negativo. Por seguridad, su equipo, el Cofidis, le realizó otro, que, ahora sí, fue positivo. El equipo galo contactó con ASO, el organizador, y de acuerdo con el médico de la UCI, le hicieron una PCR que confirmó los resultados anteriores. Su índice de contagio era alto, representaba un peligro para el resto de corredores, y tuvo que marcharse.

Martin marchaba 14º en la general y en Lausana había acabado con buenas sensaciones, cerca de los primeros. El protocolo indica que un corredor puede continuar la carrera -con el acuerdo de la comisión de expertos de la UCI- siempre que sea asintomático. El propio Bob Jungels, ganador ayer, partió así de Copenhague: con una carga vírica baja. Pero en el caso del francés pudo la honestidad para romper su propia racha de 362 días de competición sin abandonar. ¿Qué ocurriría con un ganador que de positivo y esté a punto de ganar el Tour?

"Miles de aficionados"

Geoffrey Bouchard, del Ag2r, fue el primero en retirarse de la carrera por este motivo. Y el sábado, fue Vegard Stake Laegen el que se despidió por el coronavirus. Y Pogacar no sólo perdió a uno de sus compañeros más en forma, sino que inyectó en su placentero control de la carrera un punto de incontrolado nerviosismo. «Empieza a ser preocupante. No es un rival, pero puede echarlo todo por la borda», confesaba el esloveno, que mencionaba, como una sombra, los «miles de aficionados animando en las cunetas que hay cada día». Quizá fue la primera vez que guardaba su eterna sonrisa en lo que va de carrera. A dos días de empezar, el UAE Emirates ya había perdido a Matteo Trentin por el virus; le sustituyó un Marc Hirschi que no parece en su mejor momento. La debilidad del conjunto de Joxean Fernández Matxín, ahora ya con sólo siete piezas, cuando llegue la hora de la verdad, que Pogacar se pueda quedar aislado, es uno de los pocos interrogantes que rodean la carrera. Quizá el único resquicio para que escuadras tan aparentemente poderosas como el Jumbo Visma y el Ineos Grenadier puedan pergeñar una táctica común contra el gran favorito.

Quizá es el que más tiene que perder, pero la amenaza no es sólo para Pogacar. El Tour tiembla tras dos años de pesadilla por un virus que parecía ya atrás. Las medidas son exhaustivas. Los equipos, que realizan un test cada dos días a sus corredores (anoche fue el último), mantienen normas inéditas. Los ciclistas duermen en habitaciones individuales, tienen un masajista personalizado -el de Laegen, aunque no dio positivo, también abandonó la carrera- y usan la mascarilla en cada paso. Los autobuses con coto cerrado. Y la tecnología también intenta ayudar. «Tenemos máquinas propias como las de los hospitales, los corredores duermen en habitaciones individuales, higienizamos todos los días los cuartos de todos», contaba Matxin en MARCA.

«El Covid empieza a ser preocupante. Por desgracia, la pandemia está ahí y no nos salvamos de ella. No podemos arriesgarnos a correr enfermos, hay que tomárselo en serio», resumía el líder antes de la etapa que arrancó el Aigle y en la que su equipo, pese a los contratiempos, controló sin demasiados problemas.


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