España sí sabe de fútbol: tumba a Italia en San Siro y jugará la final
12:20
7 Octubre 2021

España sí sabe de fútbol: tumba a Italia en San Siro y jugará la final

Con un equipo de nivel medio, pero mucha personalidad, rompe la tremenda racha de la 'azzurra'. Pese al susto final, Luis Enrique redobla su apuesta con un brillante debut de Gavi y Pino (1-2).

17 años y 62 días Gavi pulveriza el récord de precocidad Luis Enrique "Ha sido emocionante ver a los españoles llevar la bandera con orgullo" Opinión Luis Enrique, seleccionador y agitador 1-2 en San Siro Narración y estadísticas El cortador de césped Perdónanos porque no sabemos nada Yéremi Pino La nueva joya que moldea Unai Emery El niño que devora la historia "Gavi es un animal competitivo" UEFA Nations League El camino de España

Hay que ser muy valiente -o estar muy loco- para, con un equipo apañado, poco más, formado por jugadores que no aparecen, ninguno, en el hall of fame del fútbol, salir a San Siro contra la campeona de Europa y hacer lo que hizo España anoche en Milán. Este equipo, como su entrenador, tiene muchísima personalidad. Gustará o no, pero la tiene. De hecho, le sobra. Y fue así como salió a uno de los templos del fútbol, pese a todo el ruido que hay a su alrededor, a mandar en el partido. Cogió la pelota y dispuso de ella a su antojo, moviendo a la (ayer) minúscula Italia de un lado a otro, yendo a presionar hasta al mismísimo Donnarumma, cometiendo los mismos errores de siempre en defensa, pero manteniendo la idea, invariable, de jugar, de arriesgar, de correr como alimañas. Esto es España, y salga mal o bien, con jugadores más o menos cuestionables, posee algo muy difícil en el fútbol: identidad. No convendría extrapolar al Luis Enrique de las ruedas de prensa al Luis Enrique entrenador. Es mucho mejor el segundo. Y su equipo le hace justicia, pese al ruido final provocado por el fallo nuestro de cada día, metiéndose en la final de esta Nations League.

La selección no tardó más de 10 minutos en generar la primera ocasión de gol, mal rematada por Oyarzabal en la frontal del área pequeña tras una de las múltiples jugadas estupendas del equipo. Sin embargo, no demoró, pues la noche venía de cara. Después de otra sesión de toques desde la defensa hasta la delantera, agrandando el agujero que Di Lorenzo dejaba a su espalda, España se puso por delante con un servicio delicioso de Oyarzabal que empujó Ferran Torres, un tipo al que los goles se le caen de los bolsillos. Nada más sacar de centro Italia, robó, hambrienta España como siempre, y la jugada no fue gol de milagro gracias a un error grosero del guardameta del PSG, acaso agarrotado por los silbidos del público de Milán.

Devino el gol en un desconcierto notable de los italianos, incrédulos ante el desempeño de una selección confeccionada para este torneo con media docena larga de bajas, sin una siquiera medio estrella mundial, pero que de la mano del banquillo tiene un plan diáfano. En ese rato se pudo ver que la apuesta por Gavi no era un disparate. El chaval, con un centro de gravedad muy bajo, resiste el cuerpo a cuerpo con futbolistas hechos y derechos, juega con mucho criterio y, además, protegió dos balones en defensa hasta la línea de fondo que le valieron los aplausos enfebrecidos del hombre que lo convirtió en el debutante más joven de la selección española.

El soplo de la fortuna

Como siempre, con el partido más que controlado en ese tramo, el problema fue la endeblez defensiva, asumida probablemente por el técnico teniendo en cuenta la forma de jugar del equipo, la altura a la que se atreve a ir a encimar al rival. Bastó un balón largo de Jorginho a Bernardeschi para que Italia estrellara un balón en el palo, y bastó un robo en la salida de España para que Insigne se quedara solo delante de Unai Simón.

Podía haber sido el empate, y probablemente todo hubiera cambiado, pero esta vez hasta la fortuna sonrió a la selección, que justo antes de irse al descanso finiquitó la sesión. Primero, aprovechándose de una imprudencia de Bonucci, que con una amarilla dio un codazo grosero a Busquets en un salto. Y, después, con otra jugada maravillosa resuelta de idéntica forma que primer gol: centro de Oyarzabal y remate, estupendo, de Ferran.

El cabezazo de Ferran Torres para el 0-2 en San Siro.El cabezazo de Ferran Torres para el 0-2 en San Siro.AP

La segunda parte fue poca cosa. Fundamentalmente porque Mancini decidió mantener la defensa de cuatro metiendo a Chiellini a costa de uno de los tres delanteros, Bernardeschi, de modo que España, con un hombre más, pudo mantener la posesión y anestesiar el partido. Las pocas veces que la campeona de Europa robaba el balón lo hacía en el balcón de su área, a 60 metros de Unai Simón, y la activación del equipo español en la presión hacía inviable todo.

Más y más posesión

Por si no hubiera tenido suficientes, a los dos minutos de volver del descanso llegó otro infortunio para la selección. Ferran Torres, el goleador, se lesionó. Continuando con su apuesta, que es suya y de nadie más, Luis Enrique llamó a Yéremi Pino, que desde la derecha se convirtió en un dolor de muelas para Emerson. Pudo haber llegado el tercero en un remate de Oyarzabal mientras pasaban los minutos entre cambio y cambio de Mancini.

El técnico italiano fue refrescando al equipo todo lo que pudo, pero a esas alturas ya estaba claro que la noche no iba a acabar igual que la de Wembley, cuando la finalmente campeona sobrevivió hasta unos penaltis injustos. Pudo haber repetido el camino porque, de nuevo, España se complicó la vida solita. Un balón blandito que no cedió Yéremi Pino y otro central blandito como es Pau Torres permitieron el gol de Italia a falta de 10 minutos.

España acumuló más y más posesión, sin perder ya la pelota, y dejó morir la noche. Había sido muy superior, y salía esta selección de San Siro siendo el cuarto equipo que le gana a Italia en su casa en un partido oficial en toda la historia. Es un equipo de nivel medio. Pero tiene personalidad. Y sabe de fútbol.


Etiquetas:  #España #sí #sabe #de #fútbol #tumba #a #Italia #en #San #Siro #y #jugará #la #final

COMENTARIOS