España sobrevive a sí misma en un partido inolvidable
10:04
29 Junio 2021

España sobrevive a sí misma en un partido inolvidable

Los goles de Sarabia, Azpilicueta, Ferran, Morata y Oyarzabal tumban a Croacia, que forzó la prórroga en los minutos finales (5-3). El viernes, cruce de cuartos ante Suiza.

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Si a España tuviera defensas que defendieran (al margen de sacar muy bien el balón y este tipo de cosas tan modernas) este lunes, ya en unos octavos de final y ya contra un rival con cara y ojos como Croacia, hubiera firmado la victoria con un resultado escandaloso. El meneo que España le dio a Croacia durante 90 minutos fue incontestable, muy difícil de ver a estas alturas de un gran torneo. Pasó por encima de su oponente, al que dejó en muy poquita cosa, aunque la resistencia, comandada por un jugador descomunal como Modric, fue conmovedora en los balcánicos. España sigue pudiendo ganar y perder casi con cualquiera, pero ahora se le ha puesto más pinta de ganar que de perder. El sufrimiento, conviene insistir, fue sólo producto, esta vez, de esa facilidad que encuentran los rivales para, con muy poco, lograr mucho. Eso es un problema, y debería tratar de corregirlo España de aquí en adelante. Sin embargo, haber accedido como lo ha hecho a los cuartos de final (lugar desconocido desde 2012) supone un impulso anímico difícil de contrarrestar, sea quien sea el rival.

Ya al descanso se marchó España con la sensación de que pocas cosas más se pueden hacer para ganar un partido. Con una posesión, ayer sí, pensada solamente para hacer daño, la selección desarmó constantemente a Croacia, incrédula sin el balón, generosa en el esfuerzo, pero poco acostumbrada a sometimientos de ese calibre. Con el césped bien, con apenas dos cambios respecto al último partido (Ferran Torres volvió en el lugar de Gerard Moreno y Gayá suplió a Jordi Alba) y sin la tensión de haber quedado fuera en la fase de grupos en tu propio país, el equipo soltó amarras y, ayer sí, jugó realmente bien.

La baja de Perisic contribuyó lo suyo al dominio español, pues las pocas veces que Croacia logró recuperar el balón, sus tres delanteros eran incapaces de mantenerlo. Y eso que Eric García hizo todo lo posible por permitírselo. El reciente fichaje del Barça es uno de esos ejemplos de defensas que no lo parecen, y que luego, ya sin él en el campo, le costaron a España una prórroga inmerecida. Tiene muy buena salida de balón, pero la función principal de un defensa, defender, es una faceta a mejorar. Menos corpulento que Rebic y que Petkovic, perdió todos los duelos, y fue el único resquicio por el que pudo crecer el equipo de Dalic, donde Modric y Kovacic no encuentran acompañamiento a la hora de circular.

El error de Unai Simón

Y entonces llegó la primera tragedia. Un balón atrás que Pedri se podía haber ahorrado, pues no estaba especialmente presionado, terminó en el error, grosero, de Unai Simón, al que un punto de relajación y otro de mal posicionamiento para recibir convirtieron en símbolo, en ese momento, de la sinrazón. No controló la pelota y... En fin, el resto es sabido. Para ese momento, minuto 20, España ya había tenido un mano a mano de Koke y un remate fácil que Morata estrelló en la mano, involuntaria, de un defensa. En cambio, Croacia sólo había pasado una vez del centro del campo, y la jugada terminó en el portero... ¡de Croacia! gracias a un repliegue y a una presión maravillosa de España.

Noqueada por la pifia de su portero, la selección pasó unos minutos malos. Otro duelo perdido por Eric García permitió otra ocasión de Croacia, envalentonada hasta que España se serenó, bajó la pelota al piso y se puso de nuevo a jugar. Y jugó realmente bien. La jugada del empate, en su inicio, es un manual de cómo transitar en espacios reducidos avanzando metros. Luego, es cierto, la cosa devino en la carnicería habitual de rebotes y choques que casi siempre necesita España para marcar.

Lo hizo Sarabia, cambiado de banda un rato antes para buscar el juego de fuera a dentro. El futbolista del París Saint Germain, posiblemente la mayor novedad de la lista, está completando una Eurocopa estupenda. El gol hizo justicia con España, ya cuesta abajo en el partido.

Modric, abatido tras uno de los goles de España.Modric, abatido tras uno de los goles de España.EFE

El segundo tiempo incidió en lo visto en el primero, con un dominio total español, y como cuando la cosa está de cara, como es el caso, todo sale, Azpilicueta, un hombre llamado a no brillar, recibió el balón de Unai Simón, para eso momento ya más tranquilo, cruzó medio campo conduciendo, algo poco habitual en el fútbol y menos en esta selección, jugó con Pedri, este con Ferran y el centro del extremo pilló en carrera al lateral, que puso por delante a España. Era la consecuencia lógica de lo que decían las estadísticas, de lo que cualquiera veía en el campo. Se intuía como una cuestión de tiempo el remate a la tarde, que pareció llegar en una genialidad de Pau Torres, que sacó rápido una falta hacia Ferran. El extremo aprovechó el descuido de Gvardiol, que andaba bebiendo agua, para hacer el tercero y dar por cerrado el partido. Así lo entendió Luis Enrique, que comenzó a dar descanso a Koke, a Gayá, con los gemelos en el cielo, etc...

Ocurre que a esta selección un soplido la tumba, y eso unido a ese carácter irreductible de los croatas hizo que en dos minutos todo pareció que se iba al traste. Orsi y Pasalic metieron dos goles en el primer y en el segundo remate a puerta de los croatas, cuya resurrección, dirigida por Modric, originó una prórroga imprevisible hasta para ellos mismos. Duró la sublevación lo que tardó España en serenarse. Con Busquets acalambrado y muy mala pinta, el equipo, sin embargo, se rehízo y fue Morata, dueño de un partido brutal, quien terminó con la resistencia croata, incapaz ya de volver a contestar. Oyarzabal cerró una tarde de locura con el quinto y Croacia, y Modric, ya solo pudieron caminar.


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