Estados Unidos acaba con la epopeya de Irán
09:30
30 Noviembre 2022

Estados Unidos acaba con la epopeya de Irán

La selección iraní se queda a un gol de clasificarse para octavos por primera vez en su historia y concluye su participación en el Mundial. El árbitro español Mateu Lahoz le negó un penalti en el tiempo añadido

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Los futbolistas de Irán cayeron al suelo. Al unísono. Unos lloraban. Otros clavaban la cara contra sus rodillas. Hubo quien intentó levantarlos, pero algunos de ellos ni se podían mover. El consuelo era imposible. Esa selección de Irán que se atrevió en su estreno a desafiar a la teocracia de la República Islámica tuvo que cerrar su participación en el Mundial tras perder, bendita ironía, frente a Estados Unidos. Sólo faltó un gol a los iraníes. Y creyeron tenerlo cerca cuando Taremi cayó en el área tras un ligero agarrón de Carter Vickers. Pero el árbitro español Mateu Lahoz no lo vio claro. Tampoco el VAR, dirigido por Martínez Munuera. Y la epopeya llegó a su fin.

Nadie debería olvidar a estos futbolistas de Irán justo ahora que se apagan los focos para ellos. Frente a Estados Unidos, y al contrario de lo que ocurriera contra Inglaterra en su desafío a la teocracia, cantaron el himno de su país. Unos con sentimiento y a viva voz. Otros, con un ligero movimiento de labios que sólo podía desvelar frustración, si no obligación. Incluso miedo ante lo que pudiera venir. Los aficionados iraníes que poblaban el estadio no cambiaron la actitud mostrada durante todo el Mundial, respondiendo a las notas con unos abucheos que se convirtieron en aplausos a los jugadores una vez acabó la música.

Lo que estaba claro es que el clima, esta vez y al contrario de lo que ocurriera en el Mundial de 1998, nada tenía que ver con Estados Unidos. El Gran Satán de los ayatolás, país con el que Irán mantiene un enfrentamiento diplomático desde hace más de cuatro décadas, fue recibido por la selección de Irán como un rival más. Ni hubo reproches en las gradas, ni tampoco en el césped, donde los futbolistas se dieron la mano con normalidad e intercambiaron banderines ante la satisfacción de Mateu Lahoz.

En los alrededores del estadio Al Thumama, donde los hinchas se fotografiaban sonrientes con banderas iraníes y estadounidenses, un hombre sin distintivo alguno que pudiera identificarle con nada ni nadie se acercó a este periodista con una historia que contar. Tras pensarlo unos segundos, decidió no decir su nombre y comenzó.

«Yo sí que soy iraní, no como la mayoría de aficionados que hay aquí, que es gente que nació en Europa o en Estados Unidos. Estoy viviendo en Qatar y nadie me da trabajo porque soy inmigrante iraní. Tengo miedo. Por favor, debe contar lo que está ocurriendo en Irán. Yo dejé a mi familia allí. A mi hijo. Pero yo no puedo levantar la voz. El gobierno de Irán tiene a muchos informantes en Qatar que nos vigilan. Nos fotografían incluso. Son estados amigos. Si hacemos algo, envían informes al régimen y nuestros familiares pueden correr peligro. Escríbalo, por favor. Allí están matando a gente, mujeres, niños. La situación es muy mala».

Detrás de él, Mahsa Amini, un seguidor de 34 años, alzaba una bandera de Irán. Llegaba de la histórica ciudad iraní de Yazd. «Nosotros hemos venido aquí por el fútbol. Pero también para defender a nuestras mujeres. Nosotros no cantaremos el himno porque no es el nuestro, es el del régimen».

Un aficionado estadounidense, mientras, denunciaba haber sido desalojado por la policía qatarí por portar un brazalete arcoíris.

Quién sabe si la tormenta emocional con la que convivió Irán desde el mismo inicio del campeonato acabó por afectar al equipo en uno de los partidos más importantes de su historia. Un triunfo o un empate -tras la derrota de Gales frente a Inglaterra- les hubiera clasificado por primera vez para octavos de un Mundial. Pero pronto se hizo evidente la superioridad técnica de los estadounidenses.

Al borde del descanso, una combinación entre McKennie, Dest y Pulisic propició el único gol del partido. El delantero del Chelsea se fue a por el balón como si su vida dependiera de ello. Tal fue la agresividad con la que atacó la pelota que, después de atrapar el gol, se golpeó con violencia contra el portero Beiranvand que lo sacó del duelo.

Ghoddos, Ezatolahi y, sobre todo Pouraliganji, éste ya en el añadido mediante un testarazo, rondaron el empate que hubiera dado el pase a una Irán cuyo esfuerzo extremo en el segundo tiempo no fue suficiente.

De nada sirvieron las protestas de Taremi a Mateu Lahoz, ya con los ojos rojos y con el partido acabado. Aquello ya no tendría solución. Pero estos días quedarán ya por siempre en la memoria.


Etiquetas:  #Estados #Unidos #acaba #con #la #epopeya #de #Irán

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