Europa, poco receptiva a la cruzada de España y Francia contra el precio de la luz
18:24
5 Octubre 2021

Europa, poco receptiva a la cruzada de España y Francia contra el precio de la luz

La Comisión Europea retrasa una semana sus sugerencias mientras numerosos socios no ven la urgencia ni la necesidad de poner en peligro el funcionamiento del mercado con intervenciones agresivas

"Hay que actuar, pero no sobreactuar". Las palabras del comisario de Asuntos Económicos de la UE, Paolo Gentiloni, son un jarro de agua fría para las aspiraciones de España, Francia o Grecia, tres de los países más preocupados y más activos por el precio de la luz, cuya cruzada a favor de medidas a nivel continental y cambios en el marco legal para permitir intervenciones más agresivas de los gobiernos no ha recibido el respaldo deseado entre sus socios.

Las conclusiones del encuentro de los ministros de Finanzas este lunes y martes en Luxemburgo han sido mucho más cautas de lo que Madrid y París esperaban a tenor de los datos. Con el gas disparado y los precios en máximos histórico, llevando los recibos de la luz a niveles insoportables para cientos de miles de personas, algunos Gobiernos esperaban un mensaje más contundente. Las acciones a nivel comunitario no son tantas, y los tiempos todo el mundo sabe que largos, pero el balance del encuentro es que el apetito no es tan fuerte, que muchos creen que la situación se 'normalizará' a principios de 2022 y que hacer cambios de calado en el margo regulatorio puede ser más peligroso que positivo.

"La situación actual es insoportable para nuestros ciudadanos y las empresas, necesitamos cambiar y abordar la situación del mercado energético europeo porque no es adecuado para lo que queremos lograr, que es la lucha contra el cambio climático", lamentó el ministro galo, Bruno Le Maire. "Se ve un creciente interés por parte de todos los Estados Miembro y las instituciones de dar una respuesta europea a esta cuestión que es un problema global y requiere respuesta coordinada. España ha puesto un conjunto de iniciativas, como la creación de reservas estratégicas de gas que permitiría negociar con una sola voz y mejorar la capacidad de negociación de cara a los grandes suministradores. Hemos propuesto una revisión de los mercados de CO2 para reducir el impacto de la especulación y, en general, la necesidad de revisar el marco regulatorio para poder dar una respuesta a la volatilidad de los precios que se ha producido en medio de la transición verde", se sumó la vicepresidenta Nadia Calviño.

España y Grecia han presentado sendos 'non-papers' con propuestas como la de esa reserva estratégica, un plan para que la UE compre gas como ha comprado las vacunas contra el Covid, de forma coordinada y estableciendo un depósito que sirva para controlar la volatilidad y para romper ese mecanismo casi automático por el que el aumento del precio del gas se traslada sin remedio a la factura de la luz por el peso en el mix energético. Y las ideas han sido bien acogidas. Serán discutirás por los jefes de Estado y de Gobierno dentro de dos semanas en un Consejo Europeo de hecho, pero donde no hay ni mucho menos sintonía es con la posibilidad de tocar en profundidad el mercado regulatorio.

Las causas son varias. Los ministros vieron ayer algunos gráficos optimistas en los que los precios de la energía se estabilizan en el primer y segundo trimestre de 2022. No es una vuelta al pasado, porque la 'nueva normalidad' de la transición verde y el Green Deal Europeo tienen consecuencias y costes, pero es muy por debajo de los niveles presentes. Es una cuestión de dinero, pero también de filosofía y hay varios países, y la propia Comisión, que quieren que quede claro y se oponen a cualquier medida que comprometa la gran meta de la legislatura.

El siguiente gran problema es el melón de la regulación. Los gobiernos pueden intervenir en los precios minoristas, en la fijación del suministro para clientes "en situación de pobreza energética o vulnerables", pero como norma general ahora no se pueden regular los precios mayoristas de la electricidad, pues el espíritu de las normas protege la libre formación de precios sobre la base de la oferta y la demanda. Hay cosas que se pueden hacer, puede haber tarifas reguladas para los consumidores que no estén en situación de pobreza, crear empresas públicas y, en algunos casos, forzar a la venta de energía en otros mercados que no sean el mayorista. Pero el margen es limitado y es donde España y Francia quieren meter mano.

Sin discriminar a las empresas

En Bruselas son escépticos. Creen que las normas de ayuda de Estado deben respetarse, que no puede haber intervenciones que discriminen entre empresas, que no es bueno complicar lo que ya es complicado y que hay un peligro claro si, por presiones políticas, se cambian las reglas de juego. Claude Turmes, ministro luxemburgués, lo resumió este lunes explicando cómo costó 25 años por en marcha un sistema liberalizado "que funciona bien" en líneas generales y que ha creado cierta homogeneidad continental, por lo que, defiende, tocarlo sería un error. Su apuesta, y la de otras capitales, es como mucho forzar a que los grandes suministradores no puedan operar igual que ahora e introducir algunos cambios que reduzcan su capacidad para trasladar a precios finales subidas de hasta el 30% cuando, como mucho, se justificaría la mitad.

La Comisión Europea presentará algunas iniciativas legislativas en diciembre, pero nada apunta a que vayan a ir en esa línea de tocar la regulación del mercado marginalista. El martes que viene habrá una 'toolboox', una serie de ideas y recordatorios de qué se puede hacer con el marco actual, margen de actuación, posibles mejoras, algo que se venderá como acción e interés político, pero de escaso recorrido y que los países más afectadores consideran del todo insuficiente.


Etiquetas:  #Europa #poco #receptiva #a #la #cruzada #de #España #y #Francia #contra #el #precio #de #la #luz

COMENTARIOS