Europa prepara su plan de contingencia ante la escasez de gas ruso con la oposición de la gran industria española
15:16
20 Julio 2022

Europa prepara su plan de contingencia ante la escasez de gas ruso con la oposición de la gran industria española

La Comisión presenta hoy su plan de ahorro para hacer frente a un invierno sin el gas de Rusia

Directo Guerra Ucrania - Rusia, última hora en directo

Tras reunirse con agentes sociales, organizaciones de consumidores y energéticas, la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, se ha sentado ahora con representantes de distintos partidos políticos para preparar el plan de contingencia con el que Europa quiere hacer frente a un invierno sin gas ruso. Bruselas presenta hoy unas herramientas con las que espera resistir si Putin finalmente cierra el grifo del combustible. En realidad, la idea es sobrevivir sin su gas incluso aunque puedan acceder libremente a él. El papel de España, que no depende de esos gasoductos, será clave y la gran industria pide que no se produzcan cortes.

Según explicó Ribera, los estados europeos trabajan "en la elaboración de los planes de contingencia para prepararnos ante un escenario de escasez de gas en la UE como resultado de la guerra en Ucrania". En la reunión, Unidas Podemos planteó una línea de ayudas que permitan a los ciudadanos cambiar sus calderas de gas por otras tecnologías que no dependan de este combustible, según publica Europa Press.

La semana pasada, Nord Stream interrumpió su actividad por un mantenimiento rutinario y programado que, sin embargo, Europa teme que sea definitivo. Este jueves debería volver a funcionar, aunque, en cualquier caso, no se sabe a qué ritmo, pues Gazprom había reducido considerablemente el caudal. Según informa AFP, la compañía envió un aviso a sus clientes en el que invocaba retroactivamente "causas de fuerza mayor" para justificar los cortes de suministro pasados y actuales.

La Alianza por la Competitividad de la Industria Española, que agrupa a patronales de sectores como la automoción, el refino, la siderurgia o la alimentación, ha enviado una carta a Teresa Ribera en la que solicita al Gobierno que "se oponga frontalmente" a la propuesta de la Comisión Europea. En concreto, a la que, según los documentos que se han filtrado, establecería un sistema de alerta que obligaría a los estados miembro a reducir su consumo de gas cuando así lo solicitasen la propia Comisión o por petición de dos estados.

"La Alianza ofrece al Gobierno su apoyo en todo lo que considere necesario para defender los intereses de España y oponerse a esta propuesta", apunta la organización en un comunicado. Y lo hacen por que consideran que "no tiene sentido imponer reducciones de consumo de gas en todos los países por igual, independientemente de su situación particular y de que el gas no consumido pueda o no ser exportado y consumido por otros países de la Unión". Realizar paradas industriales forzosas, aseguran, "agravará la escasez de productos esenciales en toda Europa y aumentará el impacto económico de la crisis, poniendo en riesgo el funcionamiento de toda la cadena de valor de la economía europea".

Además, consideran "incoherente" que precisamente España, que ha realizado una gran inversión para diversificar la procedencia de su gas y no depender exclusivamente de un exportador, se exponga ahora a cortes de producción por parte de la Comisión Europea. "Una propuesta como la contemplada requiere escrutinio completo de las instituciones Comunitarias, no pudiendo escamotearse de su debate al Parlamento y Consejo europeos", lamentan.

El borrador del documento de la Comisión, consultado por el Corriere della Sera, incluye medidas que van en esta línea de reducir el consumo. Todo el gas que se ahorre ahora podrá ser utilizado en invierno, cuando no sólo alimentará las centrales de ciclo combinado, sino también las calefacciones de Europa. Se estima que en torno a un tercio de todo el gas se destina a este fin.

Así, Bruselas pide un "ahorro coordinado en la demanda", que "podría limitar el impacto negativo sobre el PIB". Dentro de las herramientas específicas, destaca, por ejemplo, la obligación de poner límites a la calefacción y refrigeración de los edificios públicos: 19 grados en el primer caso y 25 en el segundo. También se contemplan las subastas y licitaciones para incentivar la reducción del consumo de las industrias que tienen mayor apetito energético.

En este sentido, se hace referencia a los contratos de interrumpibilidad -en aquellos clientes industriales que se encuentren en zonas más expuestas y podrían ver cómo se les corta el suministro en casos de emergencia- o a reducción de la producción -en zonas menos expuestas-. Fuentes contaminantes como el carbón o en proceso de desmantelamiento como la nuclear (que, en cualquier caso, recibió recientemente un empujón al ser considerada 'verde' desde el punto de vista taxonómico) también se ven ahora como alternativas viables, al menos de forma temporal. Incluso se plantea hacer la vista gorda con el listón ambiental.

Durante la elaboración del plan, el Gobierno también pidió a Red Eléctrica un informe "sobre distintos escenarios extremos que incluyan situaciones de escasez de gas natural o de otros productos energéticos". En él, se preguntaba si sería necesario recurrir a las centrales térmicas que han solicitado el cierre y aún no han sido desmanteladas -As Pontes, Aboño y Alcudia-, una alternativa que Alemania ya activó. No obstante, España apenas recurre al carbón para su generación energética.

Protagonismo de España

En cualquier caso, las reservas de gas de España están a buen nivel, según explicó recientemente Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás, durante la presentación del plan estratégico de la compañía para el periodo 2022-2030. Así, los almacenes subterráneos están el 73,25%, dos puntos por encima de la cantidad marcada para agosto. En el caso del combustible que albergan las regasificadoras, llega al 84%. Pronto se unirá El Musel, la planta cerrada por orden judicial en Gijón que se utilizará como almacén para que carguen sus depósitos los buques de otros países de la Unión Europea.

Estas plantas dan a España, el tercer país del mundo en regasificadoras, un papel protagonista en el nuevo contexto energético: dispone del 34% de la capacidad de regasificación de toda Europa y del 44% del almacenamiento de GNL. Además, entre el 60% y el 75% de la infraestructura se podrá reutilizar cuando se imponga la alternativa, el hidrógeno verde. El único problema, de momento, es cuánto se puede enviar a otros países con las conexiones actuales, los dos 'tubos' que unen la península con Francia. En el futuro hay un tercero proyectado por los Pirineos y uno más que conectará con Italia.


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