Fabien Causeur, un guiño del destino y el secreto para una madurez brillante: ''No soy el más nada, pero...''
15:00
21 Mayo 2022

Fabien Causeur, un guiño del destino y el secreto para una madurez brillante: ''No soy el más nada, pero...''

El francés, referente del Real Madrid que hoy busca, ante el Efes, la undécima Copa de Europa, ya destacó en la de 2018 aunque: ''Laso me ha confesado que no me iba a hacer jugar''

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Hay jugadores que escriben la historia sin darse demasiada importancia, tipos que acuden a los focos y no los focos a ellos. Fabien Causeur (Brest, Francia, 1987) siempre tuvo la vitola de cumplidor. Un refuerzo de perfil bajo hace cinco años, con experiencia, con su zurda como elemento diferenciador. Un sueldo no demasiado alto para dar caché a una plantilla profunda. Pero el secundario, de lujo, se empeña en llevar la contraria. «Sin hacer ruido», como repetía el viernes en el Stark Arena, en el último entrenamiento del Real Madrid antes de la final. Y sin perder la sonrisa.

Porque cuando se le pregunta, Fabien sonríe. Esa seguridad en sí mismo es quizá la clave del triunfo de su insistencia, de su idilio con las alturas. Otra vez Belgrado, otra el hombre de la Final Four. «Son esos partidos en que lo das todo en 40 minutos, no puedes pensar en lo siguiente como en un playoff a cinco. Es mi actitud. No soy el más talentoso del equipo, no soy el más nada, pero lo doy todo.. y cuando tienes acierto, ayuda», contaba, consciente de que quizá el gran día de su carrera le este aguardando, candidato a todo un MVP que ya rozó.

Eso sí, enfrente tendrá a Larkin y Micic, "un reto, muy distinto contra el Barça". "Juegan un poco más libre. Tienen a estos dos bases que son muy agresivos en el 1x1 y son claves. Para tener opciones tenemos que hacer un esfuerzo de equipo, una defensa colectiva", imaginaba quien firmó 18 puntos el jueves y quien será todavía más imprescindible con la baja confirmada de Williams-Goss.

Hace cuatro años, sólo la estrella de Luka Doncic brilló más en aquella final contra el Fenerbahçe. Le birló un MVP del que podría presumir: anotó 17 puntos y sólo los dos tiros libres fallados en el abismo -aquel rebote ofensivo salvador de Trey Thompkins- empañaron su hazaña. En la semifinal contra el CSKA ya había anotado los dos triples intentados. Aquel era sólo su segundo partido en una Final Four, en la que había debutado, siempre en segundo plano, con el Baskonia en la de 2016 en Berlín.

"Una casa en Belgrado"

También en la última cita blanca con la F4 Causeur fue de los pocos que se salvó en la semifinal perdida contra el CKSA en Vitoria: 18 puntos en 15 minutos. El jueves, ante el Barça, lo volvió a hacer. «Jugó muy bien la anterior Final Four aquí y el primer partido ha sido magnífico. Hombre, yo le recomendaría que se comprara una casa aquí, le va a ir todo bien», bromeaba Pablo Laso sobre uno de sus ojitos derechos en la plantilla, al único que menciono en la previa, siempre elogios para quien le sacó de más de un apuro, como en en segundo partido de la serie de cuartos contra el Maccabi (20 puntos, cuatro triples, cuatro rebotes, cinco asistencias...): «Para mí, Fabien nunca es secundario».

La curiosidad la desveló ayer mismo el galo, esos guiños del destino que marcan carreras. "No lo sabía, pero Pablo me dijo que en 2018 no me iba a hacer jugar en la Final Four. El cambio al final le salió bien...», confesaba con, cómo no, una sonrisa de ojos azules. Porque la estrella de Fabien no es de las que brillan a la primera. «He ido dando pasos adelante todos los años, encontrando mis huecos sin hacer ruido. Poco a poco he cogido protagonismo. En un mes tengo 35 años y estoy a un gran nivel. Es un orgullo, es mucho sacrificio, entrenar mucho, llegar antes, irte después, tratamientos... Muchos esfuerzos. Con el trabajo se consiguen cosas buenas», enumeraba para, sin dudas, proclamar: «Estoy en el mejor momento de mi carrera. Hago mejor baloncesto ahora, tengo más madurez en mi juego. Sé perfectamente lo que tengo que hacer, leo mejor el juego para mis compañeros. He mejorado cada año y hay cosas que no se aprenden sin jugar tantos minutos. Estoy feliz, ahora solo piensas en disfrutar».

Disfruta un tipo que acaba contrato en unas semanas, al que se le cae la baba con su hija Valentina, que anda por Belgrado con su mamá Lucía y sus «casquitos» -«me gustaría tener este trofeo para ella»- y que también en el vestuario resultó fundamental en la adaptación de los franceses que fueron llegando. Por ejemplo, él se encargo de llamar por teléfono a Poirier para terminar de convencerle hace un año de fichar por el Madrid. Otro tipo de canastas.


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