Fernando Carro, CEO del Bayer Leverkusen: ''Me faltaba calidad para ser futbolista, pero no para gestionar un club''
23:52
12 Septiembre 2022

Fernando Carro, CEO del Bayer Leverkusen: ''Me faltaba calidad para ser futbolista, pero no para gestionar un club''

El ejecutivo español, cerebro del conjunto alemán desde 2018, charla con EL MUNDO sobre su figura, su pasión de niño por el Barça, su amigo e ídolo Krankl, su adorado Völler y del Atlético, claro.

En directo Bayer Leverkusen - Atlético (21.00)

La maquinaria del Bayer Leverkusen se articula desde uno de los despachos del BayArena. Allí pasa buena parte del día un español que, siendo un chaval, llegó a fantasear con ser presidente del Barcelona. Tras un puñado de reuniones, con el tiempo cosido al milímetro, atiende a EL MUNDO Fernando Carro (Barcelona, 1965), CEO del conjunto alemán desde 2018 y con contrato hasta 2027. Ayer, no perdía detalle del entrenamiento del Atlético.

¿Es difícil adaptarse a la cultura alemana?

Para mí, no. He tenido educación en el Colegio Alemán de Barcelona, he estudiado en Alemania, he trabajado en una empresa alemana... Estoy más acostumbrado a trabajar con la cultura alemana que con la española.

¿Cómo llega uno a ser el CEO de un histórico como el Bayer?

Yo estaba en el mundo privado. Era CEO en una empresa de medios de comunicación alemana (Bertelsmann) con 70.000 personas. Siempre fui un apasionado del deporte y me llegó una oferta de un headhunter (cazalentos) que estaba buscando a un CEO para el Bayer. El club me hizo una oferta y la acepté, porque realmente es lo que siempre había querido hacer.

Unos sueñan con ser futbolistas, otros con gestionar un club.

Exactamente. Para ser futbolista no me dio porque me faltaba calidad, pero sí para gestionar. Yo había firmado cartas con 12 o 13 años como futuro presidente del Barça. Siempre quise estar aquí.

¿Y es más sencillo ser CEO del Bayer o presidente del Barcelona?

La presión en Leverkusen no es comparable con la que hay en Barcelona. El Barça es uno de los clubes más grandes del mundo y está bajo la lupa de forma constante y global. El Leverkusen es uno de cinco o seis grandes y de fuerte arraigo en un radio de 100 kilómetros. Aquí se reparte bastante la atención.

¿Se vive más tranquilo entonces?

No se puede decir que en el mundo del fútbol vives tranquilo porque lo haces siempre a corto plazo, resultado a resultado, partido a partido. Y en las fases malas, aumenta la presión mediática. Eso es igual en todos los lados. Pero más allá de eso, en Leverkusen se puede trabajar bien y centrado en los objetivos. Eso no solo tiene que ver con la presión mediática, sino también con la empresa que tenemos detrás.

¿Qué tiene de especial este club?

Sobre todo la empresa Bayer, que es la dueña. En Alemania hay tres excepciones: el Hoffenheim, el Wolfsburgo y el Bayer Leverkusen. Aquí, por lo menos el 51 por ciento tiene que estar en manos de los socios y somos una excepción en ese sentido. Nuestra historia arrancó en 1904, pero siempre apoyado por la empresa farmacéutica Bayer. Por eso en Latinoamérica nos conocen como el club de las aspirinas.

¿Cómo es un día cualquiera para usted?

Paso la mitad del tiempo centrado en temas deportivos y la otra, en temas generales del club. En cuanto a la parte deportiva, trato asuntos de carácter estratégico y de planificación de plantilla con el director general deportivo, Simon Rolfes, pero además invierto horas en estar cerca del equipo, del cuerpo técnico, del staff... y viajo a todos los partidos con el equipo. De hecho, en cuatro años me he perdido solamente tres partidos.

La otra mitad del tiempo la dedico a ámbitos como marketing, ventas, comunicación, infraestructuras, finanzas, internacionalización, digitalización... Hay más de diez personas que me reportan directamente y contamos con más de 300 empleados en total. Hay que tocar todos los temas que tienen en común una empresa y un club de fútbol.

Carro, junto a Simon Rolfes, Director General.Carro, junto a Simon Rolfes, Director General.BAYER 04 LEVERKUSEN

Lleva en el cargo desde 2018. Habrá vivido situaciones complicadas.

La mayor la viví al principio. Cuando llegué en 2018, tuve que realizar algunos cambios de personal. Me acuerdo de un partido frente al Stuttgart. Desde hacía tiempo había un debate en torno al director deportivo y su futuro, pero también de forma creciente en torno al entrenador, porque los resultados no llegaban. Ese es el partido en el que más presión he sentido por la repercusión que podía tener un resultado negativo.

¿Se arrepiente de alguna decisión tomada?

Siempre hay alguna cosa que a posteriori hubieses hecho de forma distinta. Sea la venta, la compra o la renovación de un jugador. En el mundo del fútbol siempre hay cosas que a lo mejor no funcionan como tú te imaginabas. Pero sí, indudablemente, aunque no voy a decir cuáles [ríe].

Tiene contrato hasta 2027. ¿Cuál es su sueño/objetivo?

Hay objetivo y hay sueño. El objetivo es estar todos los años en Champions League, clasificándonos entre los cuatro primeros de Alemania. El objetivo adicional sería ganar algún título. Y el sueño, estando el Bayern de Múnich en la liga, sería ser campeón de la Bundesliga. Yo creo que la historia le debe una Champions al Atlético y también le debe un título de la liga alemana al Bayer Leverkusen. Ese es el sueño, ser campeón de liga en Alemania, aunque ahora mismo y por desgracia estemos bastante lejos de eso.

Miguel Ángel Gil, el CEO del Atlético, no aguanta un partido en el palco por los nervios. ¿Cómo lo vive usted?

Estando sentado, siempre me llegan mensajes de mi reloj de que estando sentado mi ritmo cardiaco ha sido alto [ríe]. Lo paso mal. Siempre tengo la esperanza de que al descanso ganemos 3-0 como mínimo y podamos disfrutar del segundo tiempo. Pocas veces pasa. Trabajamos para los partidos, y, aunque se pase mal, disfrutamos de todo.

Las restricciones energéticas por la guerra asustan a Europa. El Bayer no será una excepción.

Estamos trabajando con la liga alemana. Hay reuniones permanentes para ahorro de energía y de gas. Nosotros por suerte tenemos otros tipos de energía y estamos ahorrando un 30%. Hay unos objetivos de ahorro grandes, es una preocupación que existe. Pero tenemos la suerte de que las fechas del Mundial (20 noviembre al 18 diciembre) ayudan a que las necesidades no sean las mismas que habría si hubiera partidos en esas fechas.

Uno de los porteros del Bayer (Andrey Lunev) es ruso. ¿Cómo lo está viviendo?

Hemos hablado mucho con él, sobre todo al principio. Él está en contra de la violencia y además tiene amigos en los dos lados. La situación es difícil.

¿Cómo se ve el fútbol español desde la distancia?

Como un fútbol de mucha calidad. Hay mucha calidad futbolística, pero menos control de coste del que tenemos aquí. El Barça, por ejemplo, con las deudas y las compras que ha hecho... En Alemania, está en boca de todos. Aquí son más racionales y tienen sentido común y no entienden cómo un club tan endeudado puede gastarse tanto dinero en fichajes.

Sólo han ganado uno de los ocho partidos de la temporada y ahora viene el Atlético.

Recuerdo el último partido que jugamos contra ellos. Ganábamos 2-0 a falta de cinco minutos y casi nos empata Morata. Tienen el sello del Cholo, con una capacidad de lucha y potencia importantes. Es incómodo jugar contra ellos.

¿Da envidia sana poder tener un entrenador tanto tiempo como el Atlético con Simeone?

Sin duda. Si un entrenador aguanta más de 10 años en un banquillo es que tiene una calidad excepcional. Hay muy pocos. Están Guardiola, Klopp, ha estado Ferguson. Ahora los entrenadores están dos o tres años, pero no aguantan tanto. Hay pocos como el Cholo.

El míster, Gerardo Seoane, tiene raíces españolas, ¿cómo se lleva con él?

Muy bien. Ha hecho un muy buen primer año. Vino de Suiza y fue una apuesta por nuestra parte. Estamos muy contentos, aunque el inicio de temporada ha sido flojo. Todo estamos trabajando muy duro para remontar la situación en los próximos partidos.

Durante muchos años ha convivido con una leyenda como Rudi Völler. ¿Qué tal es?

Teníamos la oficina puerta con puerta. He estado cuatro años trabajando con él. Los días que no nos veíamos por algún viaje, hablábamos todos los días. Ha sido para mí un gran introductor en el mundo del fútbol alemán. Tenemos una gran amistad. Es un gran tipo con un gran corazón.

Retrocedamos en el tiempo. Hábleme de ese día en el que Hans Krankl aparece por su casa.

Somos muy amigos. Le conocí cuando yo tenía 14 años porque él venía a dar clases de español. Jugamos a tenis juntos, estuve muchos fines de año en Viena, en su casa. He estado en las bodas de sus hijos. Hoy es una relación de mucha amistad, pero en aquel entonces, con 14 años que yo tenía, era para mí un gran ídolo. Todavía me acuerdo del primer día que le vi...

Debió de ser algo impactante para un fan del Barça como usted.

Me quedé alucinado cuando llamaron a mi madre para ver si quería dar clases de español a Hans Krankl. Le dije que contestara que sí, sí o sí. Aunque no tuviese tiempo, tenía que darle clases de español. Intenté influir en mi madre para que no dijera que no.

¿De dónde viene ese vínculo con Alemania?

Mis padres nos mandaron a los cuatro hermanos al Colegio Alemán. Mi padre había aprendido alemán de pequeño, le gustaba la música clásica y quiso que aprendiéramos alemán. Por eso nos mandó al Colegio Alemán y es lo mejor que puedes hacer. Los idiomas siempre vienen bien en la vida. Se lo agradezco a mis padres.


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