Filomena se topa con el frío polar y provoca un temporal «insólito»
17:40
9 Enero 2021

Filomena se topa con el frío polar y provoca un temporal «insólito»

Una mezcla de fenómenos adversos ocasiona nieves que no se habían visto en décadas

En vivo. Nieve hoy, últimas noticias En vivo. La nieve y el frío extremo asaltan España en pleno aumento de los contagios

La suma de varios fenómenos adversos, entre ellos la borrasca Filomena, está provocando nevadas históricas que se prolongarán el sábado en el interior peninsular y que, a partir del domingo, darán paso a días de frío extremo, con temperaturas por debajo de los -5ºC en las mesetas.

Ha hecho falta que varios ingredientes atmosféricos se combinaran para provocar el caos y activar el máximo nivel de alerta en amplias zonas de Madrid y Castilla-La Mancha. Todo ello, un año después del 'no invierno' de 2020, el más cálido del siglo.

La Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) ya anticipó el viernes que las intensas nevadas continuarían durante el sábado hasta dejar «zonas del sistema ibérico donde podrán acumularse más de 30 centímetros de nieve en tan sólo 24 horas», en palabras de Rubén del Campo, portavoz de este organismo.

Paisaje de nieve y frio en Celada Marlantes (Cantabria).Paisaje de nieve y frio en Celada Marlantes (Cantabria).DAVID S. BUSTAMANTE

«En zonas como la capital de Madrid, muy probablemente, estemos ante la nevada más importante del siglo XXI hasta el momento. Tal vez nos tendríamos que remontar a la nevada de febrero de 1984 o a la de marzo de 1971 para encontrar precedentes similares». Las persistentes nieves de la noche del viernes al sábado demostraron que la predicción no era en absoluto exagerada.

A primera hora de la noche del viernes, el Ayuntamiento de Madrid cortó el tráfico en diversas calles y las principales circunvalaciones, y estableció el uso de cadenas, lo que no impidió que muchos vehículos quedaran atrapados. Después cerró el aeropuerto, se suspendieron trayectos en tren y cayeron numerosas ramas, incluso árboles enteros, incapaces de soportar el peso de los copos cuajados. Y la nieve seguía cayendo, y cayendo...

El temporal que estamos viviendo, al que seguirá, previsiblemente, una ola de frío la próxima semana, no se debe sólo a la borrasca Filomena, que continúa su camino desde las Canarias, sobre las que se hallaba el jueves, hacia el norte de la Península.

Antes de la irrupción de este fenómeno, «enero ya comenzó con temperaturas gélidas y muy por debajo de lo normal» , las cuales se deben a una «invasión de aire polar», según aclaró Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable del área de meteorología de 'eltiempo.es'.

La invasión de aire polar desde principios de mes descendió los termómetros y se ha mantenido con nosotros durante estos días. «Aquí tenemos el primer ingrediente: el frío, necesario para la formación de la nieve», explicó esta experta.

El segundo elemento que entra en juego es, ahora sí, Filomena, una masa húmeda de aire, más cálida que el frío polar acumulado con el que se ha juntado en la Península. La humedad que trae es «el otro ingrediente que necesitamos», junto a las bajas temperaturas, para que se produzca la nieve.

El tercer -y último- elemento, según detalló Gómez, es la presencia en el Oeste de la Península de lo que en meteorología se define como una vaguada, que «se refiere al ascenso de masas de aire cálido y húmedo a lo largo de una zona alargada de bajas presiones atmosféricas, que se ubica entre dos áreas de mayor presión». Estos fenómenos favorecen la formación de nubes verticales cargadas de lluvia.

Combinación de factores

Viernes y sábado están siendo los días de mayor intensidad porque los tres ingredientes han confluido, «de modo que el centro de la borrasca, la vaguada y el aire frío se combinan de forma precisa, dejando nevadas generosas, en especial en el centro del país».

El resultado es el que estamos viendo: «Una situación excepcional y bastante insólita en las últimas décadas», sobre todo en el centro peninsular, valoró Gómez. En todas las áreas que entraron el viernes en alerta roja -incluidas Madrid, Toledo, Cuenca, Guadalajara y Albacete- estaba ya previsto que, entre el viernes y el sábado, la nieve alcanzara un espesor de unos 20 centímetros, tal y como se ha confirmado tras una noche en la que no han dejado de caer copos.

Las grandes cantidades de nieve depositada contribuirán, además, a otros dos efectos adversos. En primer lugar, y de forma más inmediata, «aparecerá el fenómeno de la ventisca, es decir, grandes volúmenes de nieve serán levantados por el viento del sur», advirtió Del Campo. «Hay que tener mucho cuidado con este fenómeno», insistió, ya que a menudo se da en carreteras y «provoca una disminución considerable de visibilidad».

Tras las nieves, el frío

A partir del domingo, la situación cambiará debido al anticiclón que llega del Atlántico, y las nieves nos irán dejando. Pero aún contribuirán al siguiente efecto adverso que nos aguarda: el frío intenso.

«La nieve caída previamente, que se quedará acumulada en el suelo en amplias zonas -del interior, sobre todo-, también la presencia de cielos despejados y el viento en calma, darán las condiciones muy adecuadas para que se registren heladas de forma generalizada, sobre todo en las dos mesetas, donde se bajará claramente de los 5ºC bajo cero», analizó Del Campo.

Las nieves actuales y la inminente ola de frío no son incompatibles, recordó Gómez, con el calentamiento generalizado del clima. «Nada impide de momento que tengamos puntualmente episodios importantes de nevadas o incluso inviernos rigurosos, pero la tendencia general se mantiene de aumento de temperaturas».


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