Ignatius Farray: ''Jesucristo era el Chiquito de la Calzada de su época, un genio de la comedia''
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1 Noviembre 2022

Ignatius Farray: ''Jesucristo era el Chiquito de la Calzada de su época, un genio de la comedia''

Tras el fin de 'La vida moderna' y mientras experimenta con Twitch y la poesía, el cómico reúne su filosofía de la vida en un libro de chistes, aforismos y sinsentidos varios que, ni corto ni perezoso, ha titulado 'Meditaciones'

RODRIGO TERRASA @rterrasa Madrid Actualizado Martes, 1 noviembre 2022 - 01:30Enviar por emailComentar

No es fácil entender a Ignatius Farray. Advertidos están. De hecho, no debe ni siquiera ser fácil ser Ignatius Farray. Dónde está la frontera que separa al cómico hiperbólico y salvaje del tranquilo Juan Ignacio Delgado Alemany (Granadilla de Abona, 1973). Quién es realmente este señor, padre separado, tinerfeño y miope, que en pleno otoño viste pantalones cortos de runner de color naranja y camisa hawaiana por el centro de Madrid mientras posa entre contenedores de basura. ¿Es un genio, un mamarracho o un poco las dos cosas?

Para tratar de encontrar alguna respuesta entre el caos, el payaso que empezó como un extra sospechoso en La hora chanante, que logró ser nominado a un Emmy por la serie El fin de la comedia y que se reveló como un brillante observador de este disparatado mundo desde los micrófonos mainstream de la Ser en La vida moderna, ha recopilado sus reflexiones personales en un libro -el tercero que publica en sólo dos años- inspirado en las Meditaciones de Marco Aurelio. Ni más ni menos.

"Si no fuera por la comedia, creo que me habría suicidado"

Página 21: "Lo más importante es olvidar quiénes somos". ¿Sabe ya quién es Ignatius Farray?

Yo creo que en la vida continuamente nos estamos olvidando de quiénes somos y continuamente nos estamos volviendo a coger la pista a nosotros mismos. Es inevitable. Estamos muy contaminados de convencionalismos y de clichés y el reto es escapar un poco de esa jaula.

¿Fue Ignatius una manera de escapar de Juan Ignacio?

Seguramente sí. Lo que pasa es que el resultado al final a menudo se revela más auténtico que tu realidad. No somos otra cosa más que máscaras y tenemos que reírnos de cada una de ellas para no caer en la trampa de tomarnos demasiado en serio.

Después del éxito de los últimos años y tras el final de 'La vida moderna', ¿teme que sean ahora los demás quienes se olviden de usted?

Creo que es un estímulo. La repercusión que tuvo La vida moderna, por supuesto, fue muy importante, pero es un estímulo deshacerme de esa máscara y volver a empezar el camino.

"No persigo el éxito, atesoro fracasos", ha escrito.

Yo creo que se aprende más y se sacan más conclusiones de los fracasos que de los éxitos. De la escena de un crimen se sacan muchas conclusiones porque es la historia de un fracaso, pero nadie reflexiona demasiado sobre por qué ha ido bien una fiesta.

¿Le da miedo fracasar ahora?

El miedo es bueno en ese sentido. Ahora tengo una oportunidad para reconstruirme otra vez. Uno tiende a acomodarse y el miedo es un estímulo. Ahora, por ejemplo, me hacía mucha ilusión empezar a escribir poesía y hacer un show en base a poesía, pero igual se me está yendo demasiado...

Hablando de poesía... "Más que poeta, me considero un farsante".

Fingir y fingir hasta que te salga de verdad. Pienso que no hay otra manera. En el fondo todos somos farsantes. Y tan pronto consigas cierta relevancia o cierto éxito, lo importante y lo valiente es intentar rehuir.

¿Alguna vez, cuando empezó actuando en garitos de mala muerte, imaginó llegar al nivel de fama de estos últimos años?

Uno siempre tiene la ilusión de gustar a la gente, pero mi sensación todavía es la de estar dando brazadas cada día para mantenerme a flote.

"Aburrirse es la revolución", dice en la página 60. Pero usted mucho no se ha aburrido últimamente...

Es verdad que siempre hay cosas que hacer y en estos últimos años, un montón, pero me refería a aburrirte en el sentido de buscarte a ti mismo. Cuando ves a alguien aburrido, parece un puto loser. Hoy hay que estar muy activo y muy enérgico. La cultura del esfuerzo que nos venden es el sistema de esclavizarte que tiene ahora el capitalismo. Y encima quieren que seas tú tu propio tirano. Por eso aburrirse es revolucionario. Tenemos que encontrar ese vacío existencial nuestro y no taparlo con nada. No renegar.

¿Cómo se aburre usted?

Bruce Lee decía que tenemos que invertir en la pérdida. Cuando estás quieto, en la estabilidad, no hay fuerza. Tienes que invertir en la pérdida, en desequilibrarte a ti mismo para coger fuerza. Por eso yo digo que tienes que sabotearte a ti mismo permanentemente para nunca caer. Yo me he pasado la vida llevándome a mí mismo contra las cuerdas para encontrar ahí un estímulo.

¿Por ejemplo?

Son tantas cosas... Yo me he montado películas mentales para intentar convertir mi vida en una vida suficientemente de mierda como para que no me diera miedo dar el siguiente paso. Cuando tu vida es una mierda, no tienes nada que perder.

¡Pero usted ha triunfado!

Dentro del éxito, uno también puede encontrar sus pequeños espacios de mierda.

Si estoy un poquito vivo cuando llegue el momento, justo antes de morir, me gustaría hacerme el muerto

"La mierda siempre gana", dice. ¿Qué esperanza nos queda entonces?

Yo es que no veo este pensamiento como algo pesimista, sino como aceptar que realmente las cosas tienden a diluirse, a desaparecer. Si a una barrica de vino le añadimos una cucharadita de mierda, ¿qué obtenemos? ¡Mierda! Pero si a una barrica de mierda le añadimos una cucharadita de vino, obtenemos mierda también. La mierda siempre prospera y hay que aceptar que realmente la vida funciona así.

"Me gustaría ser más hijo de puta".

¿He dicho eso yo?

Página 33: "Soy bastante buenista, aunque me gustaría ser más hijo de puta"

Yo creo que es porque me gustaría tener un abanico más amplio de comportamientos. Yo no soy ningún cínico. Creo que el bien existe y hay que intentar hacerlo, pero creo que es importante darte cuenta de que también tienes muchísimos sentimientos de mierda dentro de ti. Está bien asumir que no soy una de las mejores personas que hay en el mundo.

"En la felicidad no se evoluciona". ¿Usted es feliz?

La verdad es que no, y no me gustaría serlo. Yo entiendo la felicidad como un estancamiento. No hay dinamismo ahí. ¿Quién quiere felicidad pudiendo tener tensión permanente? ¿Quién quiere felicidad pudiendo tener drama?

"Las personas tenemos el pico muy fino con la muerte". ¿Ha pensado alguna vez cómo le gustaría morir?

Sí he reflexionado sobre eso. Uno no sabe muy bien cómo va a llegar de reflejos a ese momento, pero, si estoy un poquito vivo cuando llegue el momento, justo antes de morir, me gustaría hacerme el muerto. Yo pienso que es una manera de vencer a la muerte, aunque sea dialécticamente, como diciendo: "mira, no me estás echando tú, me voy yo".

Habla también en el libro de sus problemas con el alcohol: "Yo no tengo mal beber, tengo mal vivir".

Sí, tuve que ir a terapia en los últimos años. Tuve un bajón, sobre todo cuando empezó la desescalada después del confinamiento. Ahora ya me encuentro mejor, pero reflexioné mucho, y ahora pienso que lo que me llevó fundamentalmente a ser un alcohólico fue estar sobrio. Yo le decía a mi psiquiatra que había empezado a beber por los nervios de las actuaciones y le explicaba que de lo nervioso que me ponía, no me sentía borracho, sino que me quedaba normal. Luego el psiquiatra empezó a ver actuaciones mías y me dijo: "¿Tú de verdad crees que esto es normal?". [Se parte de la risa]

¿Por qué bebía si dice que "la vergüenza es la verdadera droga"?

La vergüenza es el sentimiento humano más puro. Mientras tengamos vergüenza, tendremos esperanza, porque es el primer paso para intentar hacer las cosas mejor. Ahora que se habla tanto de los algoritmos y de la inteligencia artificial, yo pienso que la última frontera sería una inteligencia artificial que se avergonzara de sí misma.

¿Y usted de qué se avergüenza?

Pues de mí mismo continuamente.

Vayamos con el Ignatius analista político, porque algunas de sus reflexiones han sido virales a menudo por dar en el clavo. En sus 'Meditaciones' dice: "Las derechas se aprovechan de nuestra realidad y la izquierda de nuestras fantasías".

Sí. Creo que la derecha se aprovecha de cómo somos, de nuestros sentimientos más rastreros, más básicos, y la izquierda se aprovecha de cómo queremos ser, de nuestras ilusiones, de nuestra fantasía. En ese sentido, la izquierda requiere la capacidad de imaginar una utopía. Y el drama político actual, más grave que la ultraderecha, es que se nos venda que el centro es la única izquierda posible. Porque es renunciar por completo a esa utopía. La izquierda tiene que aspirar a ser lunática, a mearse fuera del tiesto, a tirarse los pedos más altos que el culo.

Y sin embargo, dice, "la izquierda se piensa demasiado los motivos por los que debe reírse".

Por encima de los resultados electorales, la tragedia que estamos viviendo es que nos están robando lo punki. Y a eso no podemos renunciar. La derecha ha descubierto que comportarse de una manera desvergonzada y como auténticos gilipollas les recubre de un aura de rebeldía que les hace ganar elecciones. Y a esa capacidad de ser gilipollas no puede renunciar la izquierda. Por supuesto que hay situaciones injustas ante las que hay que rebelarse, pero no por eso debemos renunciar a hacer chistes, a ser desvergonzados y desafiantes.

¿Volvería a votar a Podemos con este panorama?

Pues sí. Me parece que ahora no hay mejor candidata que Yolanda Díaz.

Pero quizás no hay política más punki ahora mismo que Ayuso.

Claro, a eso me refiero. Aunque esa desfachatez es pura facha... O sea. Jajaja. Pura fachada, quería decir.. Fíjate, me ha salido sin pensarlo. Esa rebeldía es una operación de marketing porque han descubierto que es el truquito. Es un ansia de libertad que por lo visto queda saciada con dos cañas y unas bravas en una terraza. Puro postureo. Se han apropiado del terreno de la gilipollez y yo, como cómico, entiendo esto como una puta usurpación.

"España necesita un político capaz, reflexivo e histérico". ¿Cuándo se presentará Ignatius a las elecciones?

Una vez dije que iba a montar un partido. El AINS. La derecha ha ido a lo fácil porque reivindicar la libertad es lo obvio. Yo reivindicaré aburrimiento, incesto, necrofilia y suicidio. AINS. Igual son conceptos que no están cotizando ahora, pero quién sabe lo que nos deparará el futuro.

Explíqueme esto de que "las mujeres son los nuevos negros".

Pienso que la mejor comedia que se está haciendo ahora la hacen las mujeres, porque se trata de encontrar una voz que no existía. Igual que pasó con los cómicos negros en los 70. Creo que la lucha social más importante que tenemos entre manos es el feminismo. En ese sentido lo decía yo.

"Jesucristo era el Chiquito de la Calzada de su época". ¿Cómoooooor?

También lo pienso. Jajajaja. Creo que tenemos la figura de Jesucristo deformada. Yo lo veo un poco en la tradición del clown, muy, muy payaso. Un genio de la comedia. En ese sentido creo que era el Chiquito de la Calzada de la época. Fíjate tú la visión del espectáculo que tenía. Él tuvo 33 años muy mediocres, pero con buen instinto del entretenimiento lo petó cuando había que petarlo. Vino de una manera muy loca, sin pecado concebido, y se fue más a lo loco todavía. Muchas de las cosas que decía eran muy revolucionarias, de explotarte la cabeza. "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". ¡Es una puta locura! Y que si te dan una torta, tienes que ofrecer la otra mejilla... Dime tú si eso no es un gag de Chaplin.

¿Usted crees en Dios?

Yo sí. Yo creo en esa verdad a la que no podemos acceder de una manera cotidiana. Creo que sólo a través del miedo, el sexo y la risa salimos de nosotros mismos, de nuestra propia mentira. Y es en esas pequeñas grietas es donde yo encuentro a Dios. Como decía Santa Teresa de Jesús, creo que cuando te descompones, cuando te saboteas a ti mismo, inviertes en la pérdida, atesoras tus fracasos y olvidas quién eres, es cuando encuentras a Dios...

...

Ves, al final hemos cerrado bien.

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