Javier Bardem: ''Crear enemistad o un rival a batir no debería ser el camino del feminismo''
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14 Octubre 2021

Javier Bardem: ''Crear enemistad o un rival a batir no debería ser el camino del feminismo''

Hace 20 años fue un parado en busca de su identidad en 'Los lunes al sol'; ahora da vida a un empresario ahíto de su muy campechana identidad en 'El buen patrón'

San Sebastián 'El buen patrón': cómo un inmenso Javier Bardem fija, pule y da esplendor a la ironía corrosiva de León de Aranoa Entrevista Fernando León de Aranoa: "En la sociedad actual imperan el miedo, la jerarquía y el vasallaje"

Denis villeneuve dice de él que su mirada es la de un tigre. Lo afirma tras su voraz y hasta cruel trabajo en Dune. En una de sus últimas películas (Loving Pablo), él mismo prefería la del hipopótamo. Por aquello de la ferocidad escondida en un cuerpo amable, por mullido. En El buen patrón,Javier Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969) encarna, en cambio y de forma algo más que sólo memorable, a un auténtico camaleón. Su personaje del señor Blanco, propietario de Básculas Blanco, es un empresario tan cándido y simpático como cabrón, tan tierno como inmisericorde. La película de Fernando León de Aranoa, elegida por la Academia como candidata a los Oscar, llega a las cartelera este viernes 20 años después de Los lunes al sol. Si entonces Bardem daba vida a un obrero en paro ahora suyo es el mismo papel, pero justo desde el otro lado. Es decir, idéntico y completamente otro. Sea como sea, tigre, hipopótamo o camaleón, lo suyo es rugir. Siempre. A un lado y otro de la pantalla.

¿Se siente decepcionado por irse sin premio en San Sebastián después de estar el primero en la lista de todas quinielas?

Ligeramente. Como ya me ha pasado varias veces y una, precisamente, con Los lunes al sol, me mantenía bastante cauto. Hay que ser consciente de que el premio al mejor actor lo han quitado...

No está de acuerdo con la decisión de eliminar la distinción entre actor y actriz, deduzco.

Me parece una buena mala idea. Esto de poner mejor interpretación y mejor interpretación secundaria creo que quita importancia a lo que significa un trabajo actoral en masculino y en femenino. ¿Cuál es el problema de eso? Cuando se produce ese cambio, sabías que estaban quitando el premio a mejor actor.

Se daba por derrotado...

Yo según llegué a San Sebastián ya dije que no iba a ganar un actor, que no podía ganar. Y tampoco podía ser un galardón ex aequo porque eso era tanto como enmendar la plana al festival. Luego vi el palmarés y me pareció muy combativo.

Vídeo en exclusiva de 'El buen patrón', con Javier Bardem

¿No está de acuerdo entonces con lo premiado [no se premió a ningún hombre salvo en el apartado de mejor guión para Terence Davies]?

No he visto todas las películas y no puedo ir tan lejos. Pero desde fuera me sonó, ya digo, muy combativo, demasiado, y no sé si el feminismo es esto. El feminismo no es ir en contra del hombre. Creo que el feminismo debería consistir en dar a la mujer el lugar que merece que es el lugar que el hombre hoy día posee o se auto atribuye. Pero en esto nos necesitamos los unos a los otros y detecto comportamientos que creo que ayudan muy poco al progreso. Crear enemistad o crear un rival a batir no es el camino.

¿Todavía le influyen los premios? Quiero decir, si echamos cuentas, no creo que le falte ninguno...

No. Hay una parte de mí, que tiene que ver con la vanidad sin duda, que siempre agradece una buena crítica. Eso es universal. Por otro lado, y desde un punto de vista comercial, cualquier premio es un subrayado que hace que la gente te preste atención y más en un momento como éste en el que cuesta tanto prestar atención con tantos estímulos alrededor.

La Academia ha elegido la películas para los Oscar. Vaya lo uno por lo otro.

Sí, pero hay que tener claro que no hay nada más extraño o absurdo que medir una actividad creativa.

El buen patrón es una película que no premia a nadie, que no deja a nadie indemne. Terrible es la imagen del empresario, pero no menos desoladora es la de la clase trabajadora... ¿Tan desalentadora es la sociedad en la que vivimos?

Es así de triste. El desaliento es la crítica que propone la película a la absoluta falta de unión o empatía en la que vivimos. Asistimos todos los días a una revolución virtual en las redes que no va a ningún lado por ser precisamente eso, virtual. Antes existía una sensación de identidad social que hemos perdido.

¿Y cómo cree que hemos llegado hasta aquí?

Quizá una de las razones es que vivimos unos tiempos mucho más violentos, más agresivos. Basta ver lo que se dicen los políticos en el Congreso. Y eso se ve en la calle. Me da la impresión de que nadie se toma el trabajo de escuchar a nadie, que ya nadie pertenece a nada. Más allá de las banderitas en la pulsera o en los coches, ¿quiénes somos como sociedad? Estamos completamente divididos. Lo único que me ha hecho sentir una cierta esperanza es esa movilización de los jóvenes contra el cambio climático. Pero pienso en el 15-M y de eso hace ya 10 años.

Llama la atención su insistencia en el compromiso político y social. ¿Por qué ese empeño en enseñar la cabeza? ¿Hasta qué punto se siente responsable como figura pública? De otro modo, la responsabilidad de la fama ¿se sufre o se disfruta?

La disfruto y la sufro, pero sobre todo es algo natural, no es algo construido o forzado. Viene heredado de mi madre. Crecí como crecí. Yo he visto a mi madre en esas épocas en la que ser actriz en España era poco menos que ser puta (con todo el respeto para ellas). Y ella lo defendía con tres hijos y divorciada, con todo lo que eso significaba en aquellos años. He visto a mi madre pelear por lo que consideraba injusto y poner la cara por ella y sus compañeros. Nosotros vivíamos con lo justísimo y, aún así, mi madre no tenía problema en donar dinero para las madres saharauis. Eso va creando una relación con el otro y con el mundo... Y luego todo cambia en 2003...

Con el No a la guerra.

Eso es. De pronto, sales a decir algo que crees justo, porque estás como muchos a favor de parar esa guerra, y al día siguiente en la portada de La Razón pone: «Javier Bardem proetarra». Y te dices: «Vaya, de esto va el asunto». Bueno, cobras consciencia de que tienes que vivir con ello. No tomé ninguna decisión simplemente aprendí que tenía que vivir con ello. Mi madre cuando salía de casa y atravesaba el Retiro para ir a trabajar al teatro era amenazada por la gente de Fuerza Nueva. Y algunos casos tuvo que salir corriendo de mala manera.

Tanto en Francia como en Estados Unidos, por ejemplo, el compromiso de los actores en general y el suyo en particular es interpretado como un rasgo de prestigio, de compromiso con la sociedad. Aquí, en España, da la impresión contraria... ¿Se siente más querido fuera que dentro?

No. Y por eso vivimos en España. Nunca he vivido fuera por mucho que digan que si Miami, que si he cerrado plantas de no sé cuántos hospitales... En la calle, y lo dijo recientemente Penélope Cruz, lo único que he sentido es respeto, admiración y cariño. Independientemente de que les guste más o menos mi trabajo. Siempre hay algún coche desde el que te dicen eso de «Rojo de mierda». Pero bueno, es uno y se califica solo.

Entonces, digamos que no hay queja.

Sí es cierto que fuera, la profesión de actor es más respetada en general. Al actor se le reconoce un papel social más allá del entretenimiento. Se entiende que el actor trabaja con unas herramientas creativas que, además de divertir, producen algo con lo que la sociedad reflexiona sobre sí misma. El buen cine hace que te pongas en la piel de otra persona a un nivel muy íntimo. Y sí, hay respeto a eso. Aquí todavía vamos un poco cojos al respecto. Pero es así de toda la vida. No es nuevo.

Cuando colaboró al principio de la pandemia trayendo aviones con material sanitario, también eso fue criticado...

Hicimos eso y otras cosas que no dimos a conocer. ¿Y por qué lo publicitamos? Pues nada más que para animar a que otros hicieran lo mismo. Y sabemos por el banco de alimentos que el hecho de ser noticia hizo que mucha gente se animara también a hacerlo. Nos pidieron que lo dijéramos y así lo hicimos. A mí personalmente me costó muchísimo porque sabía que lo primero que me iban a decir era que lo hacía de cara a la galería.

Nunca ha trabajado con un empresario. ¿De dónde ha sacado el empresario de El buen patrón?

Nunca. Aunque de camarero sí que una vez conocí a un buen patrón. Como buen actor he sido antes camarero. Pero no me he inspirado en ninguno en concreto...

En una ocasión mencionaba a Harvey Wenstein...

Era alguien que entraba en una habitación y se llevaba toda la energía. Era un tipo realmente fascinante. Expandía un candor que hacía que entraras sin problema en su mundo. El problema es que entrabas y no salías.

¿No es pues un fenómeno español eso del buen patrón, del canalla simpático?

Creo que no. Internacionalmente, de hecho, se ha entendido muy bien y creo que eso va a ayudar en la campaña del Oscar. El sistema no hace distingos de nacionalidad.


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