Javier Cámara: ''Estar pendiente de la opinión de los demás te empobrece como artista''
02:18
7 Mayo 2022

Javier Cámara: ''Estar pendiente de la opinión de los demás te empobrece como artista''

El actor interpreta en 'Rapa' , la nueva serie de Movistar Plus+, a un profesor que es el único testigo del asesinato de la alcaldesa de un pueblo

En una escena de Rapa, Tomás detiene el coche en un cruce con tres carreteras escoltadas por campos de millo, leiras y monte, monte y más monte. En la orilla de enfrente, una paisana camina.

-Señora, por favor, ¿para ir a la casa de la alcaldesa?-, pregunta Tomás desde la ventanilla del coche.

La señora, con un mandil y un sacho al hombro, se le acerca. A su ritmo. Lento.

-¿Cómo me dices?-, le responde.

-Ah, para ir a la casa de la alcaldesa.

-Pues mire, tiene tres caminos [Le señala los tres que nacen del cruce con un fouciño que empuña en la otra mano]. Por aquí, por ahí y por allí.

Y le empieza a explicar cada curva a girar a un personaje que, interpretado por Javier Cámara, no da crédito. Tras soltar un «gracias» de cortesía a la señoriña quizá se irá pensando que era mejor preguntarle a un millón de vacas. O poner el GPS, claro.

En esa Galicia, en ese trópico bajo una capa de niebla que describió Manuel Rivas, se ancla la nueva ficción original de Movistar Plus+, Rapa, que se estrena al completo el próximo jueves 19 de mayo. Es un thriller de seis capítulos muy emocional donde el espacio, sus gentes y mores son piezas de anticuario carísimas pero de compra obligada para narrar la historia de un asesinato que, casi, casi, se convierte en un acto residual, colateral a las verdaderas tramas y motivaciones de la serie. Está protagonizada por una formidable Mónica López y por un gallego Javier Cámara que, mientras se somete divertido a la cámara del fotógrafo Carlos García Pozo, ya imita el acento de quien le pregunta.

¿Qué le pasa con los acentos, Javier? En 'Rapa' a veces parece que quiere imitar el gallego y otras, simplemente, que se contagia.

Yo puedo ser bastante molesto en el sentido de que tú tienes un acento muy bonito, entonces me gusta irme ahí y a veces respondo como la persona con la que hablo. Y puede sentirse mal, en plan: 'Oye, no me imites'. Pero bueno, como todo el mundo sabe que soy actor... No hago bien los acentos, eh... Del único del que me siento muy orgulloso es del de El olvido que seremos.

Javier Cámara parece juguetón, signifique eso lo que signifique. Juega mucho con sus gestos, por ejemplo, para explicar cómo es trabajar con los hermanos Coira -Jorge y Pepe-, director y guionista de la serie: «Muy gratificante. Hacen un tándem fantástico», y entrelaza las manos para evidenciar su asociación. «Después está Fosco [Alfonso Blanco, el productor] que hace un trabajo...». Movistar Plus+ ha fichado para Rapa al equipo creador de Hierro, que es hasta la fecha su ficción original de mayor éxito. Y a Cámara le gustó bastante: «Hierro tenía una factura impresionante, con ese planteamiento, ese thriller nórdico en una isla, esa luz... Por eso acompañar a esta gente, y a José Luis Bernal [director de Fotografía] y a Elena Trapé [directora y guionista] a Galicia... es que sabías que no iba a haber sitio mejor».

Quizá por ello Rapa se estructura a través de una especie de déjà vu de Hierro, con una buena cantidad de tramas de calidad y donde la ambientación se erige como fundamental para el desarrollo de la serie y de la evolución de la guardia civil que interpreta Mónica López y del tipo misterioso que es misión de Cámara: «Me encanta la diversificación de tramas, esa cosa popular y rural, el entorno, el tema social... Rapa no es un thriller al uso de unos señores que investigan en plan CSI, sino que emocionalmente también están involucrados. De repente la guardia civil conoce a la gente implicada, es muy partícipe de la pulsión del pueblo... Lo bueno de mi personaje es que emocionalmente no está implicado con nadie».

Pero tiene muchísimo impacto, sobre todo desde el momento en que descubrimos que...

Sí, sí, cuando descubrimos que forma parte de algo cruel y duro. Y ahora casi entiendo por qué puede comportarse así. Pero Jorge [Coira] no quería que lo que le pasa se viese como un bastión, sino que fuera algo más... colateral. Para mí es muy importante lo que le ocurre, primero porque determina el carácter. Su reloj está corriendo y hay cosas que le importan menos en la vida y quiere disfrutar más de lo que a él le interesa, que es este asesinato, que le hace olvidar su situación: desmotivado en el colegio donde da clases, divorciado, apenas ve a su hijo...

Javier Cámara interpreta a un carácter que no siente empatía por mucha gente, «incluso ni por sí mismo». Es un hombre que vive en la ficción, al que le encanta la literatura negra y que al descubrir un asesinato se sumerge en él como si se tratase de una fantasía que, descubre, existe fuera de su casa. ¿Como un actor, Javier? «Yo creo que no. Con los papeles te emocionas mucho, pero a mí lo que me llena son los ratos que paso con el equipo. Más que el personaje lo que también te motiva es todo el entorno, con quién te vas a pegar ese viaje». Y dice que a veces tiene demasiada energía en el plató. «Yo sigo yendo con la ilusión intacta y me lo paso muy bien. Metemos muchas horas además, eh, a veces trabajamos semanas enteras de noche y es muy ingrato dormir de día. No sabes ni en qué mundo estás. Entonces para esa aventura uno tiene que ir bien acompañado. Piensas que ojalá que te lleves bien con estos actores, ojalá el hotel sea amable... son imponderables que quieres poner en el lado del haber, porque si los pones en el debe no sales de casa, o sales para ganar dinero para volver a casa para pagar. Para mí esas son prioridades y en Rapa se han cumplido todas, incluso los percebes, que me gustan».

Este mundo es muy catártico. Pones cosas que tienes tú dentro, heridas, que vas lanzando sin que la gente lo sepa

El sentimiento de culpa, de remordimiento, la ética son constantes vitales. No por la cuestión de comer o no percebes, sino en la serie y, sobre todo, en el personaje de ella: «Es maravilloso. Me interesaba mucho esa parte de la culpa, de intentar perdonarse, de seguir adelante tras cometer un error gravísimo. Hay muchos personajes que parece que pasan por encima de ti pero hacen que te plantees cosas vitales. En cualquier serie encuentras conexiones con las grandes tragedias griegas: ¿cómo te perdonas a ti mismo después de cometer un error imperdonable? ¿Cómo superas ciertas depresiones? Es verdad que lo estamos haciendo a través de la ficción, pero en el fondo te haces muchas preguntas, estás haciendo que tu mente y tu cuerpo pasen por muchos caminos y eso es muy bonito, muy curativo. Este mundo es muy catártico. Pones cosas que tienes tú dentro, heridas, que vas lanzando sin que la gente lo sepa y te haces como una especie de catarsis: 'Hostia, estoy hablando de esto que nadie sabe pero que para mí es muy importante'».

No es que Cámara piense en sus problemas al actuar sino que, explica, cuando le roza un sentimiento fuerte le «ayuda». «Los problemas son los del personaje». Y él, él se deja llevar. A un personaje, por cierto, no «puedes juzgarlo», quiere aclarar. «En Hable con ella, el personaje de Benigno [su personaje] violaba a una mujer que estaba en coma y lo único que me pidió Almodóvar fue: 'No juzgues al personaje, ya será el público quien lo haga. Nosotros vamos a hacer una película en la que amamos a ese personaje'. Aquello fue una clave para mí en aquella película: es que no puedes juzgar a los personajes, tienes que defenderlos a muerte. Estar en la esencia de por qué este señor es así; puede ser despreciable, pero tiene sus motivaciones y hay que encontrarlas».

Y de juzgar, claro, acabamos hablando de los titulares de la prensa, ay, la prensa, y de la exposición pública. «Hay que tenerse respeto. La vida, tal como va, te pone a pensar en eso de que vivimos en un planeta, en una pequeña bolita de... ¿de verdad importa lo que piensen? Me lo dijo un terapeuta: estar pendiente de la opinión de los demás, de los demás como ente, te empobrece como artista, te empobrece como persona. Yo estoy pendiente de la opinión de quien me interesa o del director de la película, pero del resto... Es un espanto. Y es complicado porque estamos expuestos y me estás preguntando sobre cosas que yo digo: 'Buf, ya estoy hablando demasiado'. Y al final pues ya me da igual».

Debe de ser Cámara de los pocos entrevistados que cuando no sabe, no habla, como de los problemas mentales, un tema por el que preguntamos porque aparece en la serie. «Si me veo hablando de cosas que no tengo ni idea me asusto y no hablo». La verdad es que parece bastante lógico. «Eso sí, ir a terapia es maravilloso. Creo que debería estar en la Seguridad Social mucho mejor de lo que está. Además estos años de pandemia han sido tremendos y parece que se nos olvida, porque ya estamos en la primavera, en la calle, pero este tiempo aterrador... Mucha gente ha estado muy frágil. Las enfermedades mentales son un poco tabú y cuanto más hablemos de terapias y de ir a mirarse la cabeza, las heridas del alma, mejor».

Javier, le prometo que ya acabamos. Está también en el Teatro Valle-Inclán con 'Los farsantes', una obra que se ríe muchísimo del oficio. ¿Cree que hay autocrítica en la profesión?

Hay mucha fragilidad, hay mucha autocrítica y... ¿por qué dices que no hay autocrítica en la profesión? ¿La hay en la vuestra?

Y le detallo los tres caminos del cruce, como la paisana a Tomás.


Etiquetas:  #Javier #Cámara #Estar #pendiente #de #la #opinión #de #los #demás #te #empobrece #como #artista

COMENTARIOS