Jordan Díaz, otro portento llegado de Cuba: ''A Peleteiro le debo casi la vida''
15:10
11 Junio 2022

Jordan Díaz, otro portento llegado de Cuba: ''A Peleteiro le debo casi la vida''

El pasado sábado, en su segunda prueba como español, batió el récord nacional de triple salto. 17.30 metros. Minucias. No acabó satisfecho. Al abandonar su país, Cuba, apuntaba a medallista olímpico y hoy su objetivo es el mismo: París 2024, aquí un candidato

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Antes del 28 de junio de 2021, Jordan Díaz (La Habana, Cuba, 2001) era para la prensa cubana «un talento indefinible», «el monarca de una dinastía», «un adolescente de éxito», pero desde el 28 de junio de 2021 es otra ausencia obligada, el enésimo innombrable, un portento más del que nunca hablar. El 28 de junio de 2021, aprovechando una escala en Madrid de su selección rumbo a Alicante, Díaz cruzó la puerta del aeropuerto y se plantó en Zaragoza, donde reside un tío suyo. Había sido campeón del mundo sub-18 y sub-20 y en los cercanos Juegos de Tokio optaba a una medalla, pero lo dejó todo para empezar una nueva vida. Estaba harto de las presiones, del trato, de las estrecheces. Hoy, ya nacionalizado español, cuenta con el récord nacional de triple salto. Hoy, ya nacionalizado español, entrena con Iván Pedroso en Guadalajara junto a Yulimar Rojas y a Ana Peleteiro -ahora embarazada-, una persona crucial en su deserción.

Peleteiro le presentó al propio Pedroso a su agente, Alberto Suárez, y hasta le habló de usted al presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco. ¿Cómo fue?

Tenía su contacto de varias concentraciones que había hecho con la selección cubana en Guadalajara y le escribí desde Zaragoza. Me dijo que me ayudaría y lo hizo. Me ayudó mucho. A Ana le debo casi la vida. Quizá mucha gente la conoce por las redes sociales, por ser tan mediática, pero es una súper persona. Estaría una hora hablando de ella y todo sería bueno. Con el embarazo no está entrenando tanto, está viviendo más en Francia, pero me alegro mucho de que sea feliz.

¿Por qué decidió dejar Cuba?

A mí me gustaba España desde hace tiempo, la primera vez que vine ya me pareció increíble. Es un país hermoso, con el mismo idioma y una cultura muy parecida. Las cosas estaban difíciles en Cuba, es un país complicado, me apuraban mucho, y aquí he encontrado la tranquilidad. En Guadalajara estoy muy contento. Añoro a mi familia, pero hablo con ellos por teléfono cada día y están muy felices de lo que estoy consiguiendo. Eso es muy importante para mí.

«Guadalajara no tiene nada, sólo personas mayores», dijo su compañera de entrenamientos, Fátima Diamé, en el programa La Resistencia de Movistar.

[Ríe] Es un buen lugar, a mí me gusta. Me gusta mucho la tranquilidad. No vine a España a hacer turismo, vine a vivir y a entrenar y aquí puedo estar concentrado en eso.

¿Cuánto han cambiado sus entrenamientos desde que está a las órdenes de Iván Pedroso?

Son dos metodologías muy distintas. En Cuba entrenaba sobre todo la potencia y la técnica; aquí con Iván he mejorado mucho la velocidad. Pero sobre todo lo que ha cambiado es que Iván no me apura. Como siempre me dice, mi objetivo debe ser entrenar bien, mejorar en lo que tengo que mejorar y las marcas ya vendrán. De hecho, ahora mismo, no tengo ninguna marca en mente ni ningún título.

Hasta el año que viene no puede competir con España.

Para mí esta temporada es nula, me centraré en competir aquí, en la Liga de clubes [mañana tiene la final] o el Campeonato de España, y en seguir las competencias de la Diamond League [debuta el domingo 18]. Si todo va bien, debutaré con España en el próximo Europeo indoor, en marzo del año que viene. Me ilusiona.

En la Liga de clubes compite con el Barcelona, pero cuentan que es muy del Real Madrid.

[Ríe] En eso no me meto, no me meto. La verdad es que estoy muy contento por mi fichaje por el Barça, fue muy rápido, fueron muy amables. Tengo mucho cariño al responsable, Vicente Egido.

Hablando de otros deportes... ¿Siempre prefirió el atletismo?

Fue mi madre. Mi padre jugaba al baloncesto de manera ocasional y a mí me gustaban el fútbol y el béisbol, pero de niño no me dedicaba a nada. No hacía nada. Un profesor de la escuela nos propuso hacer atletismo, mis amistades se apuntaron y yo también, pero cuando ellos lo dejaron un mes después, mi madre ya no me dejó irme. Tuve que quedarme en el atletismo obligado hasta que me empezó a gustar. Luego, cuando estaba en sexto grado [12 o 13 años], entré en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar y ya no tuve una infancia normal. Me lo tomaba muy en serio, sólo pensaba en entrenar.

¿Qué se hace en esa Escuela de Iniciación Deportiva Escolar que no se haga en un CAR español para que salgan tantos y tantos y tantos saltadores cubanos?

Si haces esa pregunta allí, nadie te sabría decir la respuesta. Nadie conoce el secreto. No tenemos los recursos del primer mundo, pero sacamos muchísimos saltadores. Supongo que es la tradición, la metodología, la experiencia. Los entrenadores allí tienen muchos conocimientos sobre saltos.

Cuando el vallista Orlando Ortega, subcampeón olímpico, vino de Cuba, se encontró a muchos atletas españoles de morros. ¿Ha sentido algo parecido?

Pensaba que habría algo de recelo por mi llegada, era comprensible: cada persona tiene su criterio y lo hubiera aceptado. Pero hablo con muchos triplistas y la comunicación es muy buena, nos llevamos súper bien.

Su récord de España es 17.30 metros. Quienes le han visto entrenar dicen que puede acercar el récord a los 18 metros.

Eso espero. Pero, como decía antes, mi objetivo fundamental es entrenar. Los resultados saldrán. He venido a España para hacer las cosas correctas, para no apurarme, para cumplir con mi entrenador y mi agente, para poder vivir bien.


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