Jordi Alba, un problema y una bendición
23:12
26 Febrero 2021

Jordi Alba, un problema y una bendición

Su resurgir no esconde su edad ni la falta de competencia en un puesto donde el Barça no atina

Primera. La clasificación Calendario. Las fechas de la agonía donde se resolverá el título

Jordi Alba vuelve a brillar, una alegría con cara oculta para el Barça. Cuando atraviesa estos momentos de gracia, el lateral explota al máximo sus cualidades ofensivas y su especial conexión con Messi, con el que tiene una inusitada facilidad para combinar en el terreno de juego. Algo que está volviendo a mostrar con fuerza en los últimos partidos. Pero, desafortunadamente, hay también un lado oscuro. En demasiadas ocasiones, sus subidas al ataque dejan la zaga desguarnecida en su flanco izquierdo. Algo que se nota aún más cuando esa zona tan delicada se muestra tan vulnerable como lo ha hecho una y otra vez con Koeman en el banquillo. Y, además, hay algo incluso peor: no tiene relevo de garantías y, por tanto, carece de una competencia que aumente la exigencia.

Desde que llegó al Barça, en 2012, nadie ha sido capaz de hacerle sombra. Y son muchos los nombres que han pasado por el lateral izquierdo con más pena que gloria. Como, por ejemplo, Lucas Digne y Junior Firpo, por citar a los dos últimos. Hasta tal punto han fallado, que no ha sido para nada extraño que los técnicos apostaran por cambiar de banda a un lateral derecho, como sucedió con Semedo o, recientemente, con Sergiño Dest. Todo este cúmulo de circunstancias han convertido a Alba en insustituible, y eso supone un riesgo. En caso de lesión, el equipo queda terriblemente descompensado. Y, además, no se atisba un relevo generacional de garantías. Algo que se plasmó en una renovación de contrato que alcanza hasta el 30 de junio de 2024, con unos ingresos de cerca de 10 millones de euros y una cláusula de rescisión de 500 millones que se firmó hace ahora dos años.

"Siempre lo hemos dicho: hay Liga"

Que el club azulgrana necesita una pieza capaz de tomarle el relevo a Alba es tan evidente como la más pregonada necesidad de apuntalar el centro de la zaga. En su último año de contrato cumplirá los 35 años. Y la velocidad, la principal virtud de jugadores como él, es una virtud a la que el paso del tiempo le cobra una seria e inevitable factura. Sus características físicas, además, no invitan a pensar que pueda reconvertirse en central, como hizo el gran Paolo Maldini. El presente, a pesar de todo, vuelve a sonreírle. Por eso, no es nada raro que vea al equipo con arrestos suficientes como para pelear en serio por la Liga. «Siempre lo hemos dicho: hay Liga. Desde fuera, unas veces nos ven dentro de la pelea y, otras, lejos de ella. Pero, si nos enganchamos, podemos luchar hasta el final. El que menos falle es el que se llevará este título tan competido», proclamó tras la victoria ante el Elche. «Hay que estar más unidos que nunca», recalcó.

Ganar este sábado al Sevilla en el Pizjuán se antoja absolutamente vital. Para tan trascendental encuentro, Koeman recupera a Ronald Araujo, una vez superada su lesión en el tobillo izquierdo, pero no podrá contar con Miralem Pjanic, señalado en la mala primera parte ante el Elche, por unas molestias en el tobillo derecho.


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