Jordi Sànchez sucumbió a la traición de Borràs y Turull: ''Se fue antes de que lo echaran''
15:57
10 Abril 2022

Jordi Sànchez sucumbió a la traición de Borràs y Turull: ''Se fue antes de que lo echaran''

Sus verdugos pugnan por liderar el partido y Giró se perfila como candidato a la Generalitat

«Se fue antes de que lo echaran. No tenía apoyos para superar el congreso». Así de crudamente resumen en el seno de Junts los motivos de la renuncia de Jordi Sànchez a la Secretaría General del partido. El ex presidente de la ANC no llegará a cumplir dos años al frente de la sala de máquinas de la formación que le confío Carles Puigdemont, tras sucumbir a la traición de las dos familias que, en la práctica, la dominan.

Creyó Sànchez que podía levitar sobre esas facciones, ejerciendo un mando de tintes caciquiles, sin consensuar sus decisiones con los legitimistas -que se aglutinan en torno a Laura Borràs y Quim Torra- ni con los posconvergentes -que lidera Jordi Turull-, pero poco tiempo ha bastado para demostrarle lo contrario.

Sin más respaldo que la autoridad que le había conferido el prófugo para tratar de apaciguar las pugnas intestinas que han permanecido latentes bajo su mando, Sànchez perdió todo crédito «al ser incapaz de ganar ni uno solo de los pulsos planteados a ERC», relatan sus críticos. Y recuerdan estas mismas fuentes cómo el secretario general del partido acabó ungiendo a Pere Aragonèspresident después de haber dado por rotas las negociaciones para investirlo, cómo intentó imponer sin éxito los miembros de la mesa de negociación y acabó humillado por el jefe del Ejecutivo, que expulsó a Junts del foro, o cómo tuvo que acabar pactando los Presupuestos diseñados por Jaume Giró con los comunes al descartar ERC a la CUP aun a costa de enterrar la mayoría separatista en el Parlament; ese famoso 52% que tantas veces reivindicó el independentismo como hito logrado en las elecciones autonómicas del pasado 14 de febrero.

Entre acusaciones de «exceso de vanidad» y «falta de lealtad» el todavía secretario general de Junts anunció una semana atrás que dejará el cargo para permitir que un nuevo líder tome las riendas del partido en el congreso que celebrará en junio. Los reproches llevaban como innombrada destinataria a la presidenta del Parlament, que ambiciona un cargo de responsabilidad en la formación tras haber fracasado como candidata a la Presidencia de la Generalitat en su mano a mano con Aragonès.

La marcha de Puigdemont, clave

El papel de Borràs en Junts vendrá determinado por una decisión previa de Puigdemont. El fugado lleva meses sopesando abandonar la Presidencia del partido para centrarse en su lucha judicial -la Justicia Europea se postulará el 14 de julio sobre las euroórdenes para extraditarlo- y en el desarrollo del Consell per la República, el ente paragubernamental desde el que amenaza con promover una nueva declaración unilateral de independencia sin esperar el beneplácito del Govern, el Parlament, ni los partidos secesionistas.

Si Puigdemont acaba abandonando su rol orgánico en la formación, la presidenta del Parlament aspiraría a relevarlo, dejando a Turull el camino expedito para ocupar la Secretaría General en lugar de Sànchez.

Ese tándem contentaría a las dos grandes banderías del partido, pero la batalla fratricida podría estar servida si Puigdemont acaba optando por mantenerse como presidente de Junts.

En ese supuesto, Borràs barrunta disputar a Turull la Secretaría General desoyendo a Sànchez, quien anunció su marcha reclamando una lista única que permita cohesionar al partido antes de las elecciones municipales de 2023, que asoman como una cita crucial para Junts. Después de haber perdido las autonómicas ante ERC, afianzar la implantación territorial de la formación haciéndose con las alcaldías que todavía ostenta el PDeCAT se antoja clave para su estabilidad política y económica.

Ante a perspectiva de que la presidenta del Parlament pueda acabar planteando ese pulso a Turull, Sànchez -que no abandonará el partido y quiere seguir influyendo entre bambalinas- ya se ha posicionado públicamente a favor del condenado por el 1-O, a quien prefiere como sucesor.

Giró, a la espera de su ocasión

Diferente y aún lejano debate es el del próximo candidato a la presidencia de la Generalitat. En contra de que Borràs repita -esta vez sin Puigdemont como cabeza de lista- está su comprometida situación procesal: una condena lo imposibilitaría por mucho que el argumentario de Junts defienda que son las «cloacas del Estado» y no la corrupción lo que amenaza la carrera política de la presidenta de la Cámara catalana.

Tampoco Turull cuenta con un excepcional cartel para enfrentarse a Aragonès en las urnas. Su paso por la cárcel y conversión en mártir, no ha logrado borrar de su expediente los evidentes vínculos con la antigua Convergència, esos que ahuyentan al votante más antisistema de Junts, el limítrofe con la CUP, que ha encontrado cobijo en el anárquico y populista proyecto político de Puigdemont.

Y ahí podría fraguarse la postrera venganza de Sànchez, que introdujo a Giró como consejero de Economía y ahora se dispone a maniobrar para promocionarlo como candidato a la Presidencia de la Generalitat en detrimento de Borràs. Ya considerado el hombre fuerte de Junts en el Govern -por delante del vicepresidente Jordi Puigneró-, Giró ofrece un perfil de gestión que escasea en el partido y es cada vez más reclamado por el votante independentista, como demostró respaldando mayoritariamente a Aragonès el 14-F. Todavía pendiente de adquirir la militancia, el consejero de Economía no tomará partido en el congreso de junio con el afán de emerger como candidato de consenso en el futuro próximo.


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