Jorge Drexler: ''En la industria musical yo era el ejemplo de un completo fracaso''
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22 Abril 2022

Jorge Drexler: ''En la industria musical yo era el ejemplo de un completo fracaso''

El músico uruguayo cumple 30 años de carrera con un disco sobre el amor que es, también, un ''antídoto'' a ''toda la mierda que hay en el mundo''

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Solo hay una cosa peor que ser un mal ganador: ser un mal perdedor.Jorge Drexlerha sido ganador y ha sido perdedor, y ambas cosas no parece tomárselas muy en serio. En términos de industria, ha tenido más fracasos que éxitos, pese a que ya ha grabado 14 discos, tiene un Oscar, siete premios Grammy Latino, un Goya y varias canciones con escuchas millonarias y, su mayor logro, cumple 30 años de carrera con un nuevo álbum vitalista dedicado al amor en todas sus variantes y con una extensa gira.

«Mi primer disco vendió 33 copias en casete, las vendí yo casi todas. Mis primeros diez años de carrera, hasta 2005, realmente, fueron un fracaso rotundo. Era un pésimo vendedor de discos. Vendía 4.000 ejemplares cuando mis amigos vendían un millón, como mi querido Pau Donés. Todo el mundo me miraba con pena y me decía, "¿para qué tienes una carrera solista?" En la industria era el ejemplo de un fracaso completo».

Nacido en Montevideo hace 57 años, este uruguayo y madrileño, judío y cristiano, cantautor y artista de pop, tiene 10 nuevas canciones reunidas en el álbum Tinta y tiempo, que es como se titula la primera, «una canción sobre escribir canciones y sobre la crisis compositiva».

¿Has sufrido bloqueo de escritor?

Para mí escribir es sinónimo de crisis creativa. No entiendo la composición sin una crisis. El acto creativo implica el pasaje de la hoja en blanco a algo que antes no existía, de la nada al ser. Es algo increíblemente mágico, pero no sé ni cuándo, ni por qué ni cómo aparece algo valioso. Muchas veces es muy frustrante y me impaciento. Son muchas más las veces que gana la hoja en blanco.

¿Lo llevas bien o te angustia?

Las crisis las he sufrido, las he disfrutado y las he vivido. No hay otra manera de escribir. Sí es algo que me angustia, pero cuento con esa angustia. Para mí escribir es tener la paciencia para sobrellevar esa angustia, la angustia de la hoja en blanco. ¿Por qué? Porque si no paso por ese proceso con angustia mi sensación es que no lo hago de verdad. Por eso en una de las canciones del disco canto sobre hacerlo por amor al arte. Me parece muy importante; si no haces tu trabajo por amor al arte es un acto desperdiciado.

Los músicos ahora más que nunca parecen hacer su trabajo por amor al arte, considerando cómo han perdido poder adquisitivo en las últimas décadas.

No estoy seguro. Yo vivo de la música, aunque no vivo de vender discos. Es decir, no me va mal, pero tampoco soy rico. Tengo tres hijos y estoy muy contento de poder mantener una familia junto con mi mujer [la actriz y cantante Leonor Watling]. No pido mucho más. No tengo tiempo ni ganas de tener más dinero... Y nunca me gustó en ninguna circunstancia la posición de víctima. Yo no creo que los músicos seamos víctima de nada. Ahora tenemos muchísimas posibilidades a nuestro alcance. Y si alguien cree que es diez veces más feliz por tener diez veces más dinero que yo, para mí esa no es la ecuación. A mí realmente me da una alegría enorme la mañana en que escribo una canción o después de un concierto. En el año 95 tenía una vida muy holgada en Uruguay y dejé la Medicina siendo hijo de dos otorrinolaringólogos y teniendo ya mi propia clínica por venirme aquí a compartir piso con siete uruguayos y a irme a tocar a Murcia, a Alicante y pasar por Albacete en mi Renault Clio de cuarta mano. Esas son las cosas que me interesan, y no me parece para nada un acto de heroísmo o de valentía.

En febrero entrevistamos a Leonor Watling y decía: "He tenido todas las crisis y he pensado en dejarlo un montón de veces"...

¿En dejarme a mí o en dejarlo? (Ríe).

No, no, en dejar su trabajo....

Sería una noticia (ríe).

¿A ti te ha sucedido lo mismo? Y no me refiero a si has pensado en dejarla un montón de veces.

(Ríe). El disco tiene dos canciones de amor dirigidas a ella... Hay una diferencia muy, muy grande entre la relación que tiene Leonor con su disciplina artística y yo con la mía. Ella empezó mucho más temprano que yo. Estando en la Secundaria ya tenía pequeños papeles en películas y fue muy conocida muy, muy joven, que es una cosa difícil de encajar. Conozco poco a personas que lo hayan encajado tan bien. Es muy traumático, hacerse famoso de veinteañero. Yo empecé a vivir de la música a los 30 y empezó a ir bien a los 40. Me dio el tiempo como para realmente pensar en tomar decisiones vitales como dejar la Medicina y meterme en esto. Pasé mucho tiempo tomando esa decisión. A mí la música aún me hace muy feliz y nunca pensé en dejarlo, pero sí pensé que no iba a hacer este disco. Pensé que no tenía un disco, eso sí. En la pandemia perdí perspectiva, perdí capacidad de juicio, perdí amor propio, como perdimos muchos. Siempre dejaba sin terminarlas canciones, no completaba ese último 20 por ciento que es el acto de tocarlas ante las personas y terminarlas. Siempre la canción fue una vía de comunicación para mí, no solo de expresión, de comunicación. Yo soy una persona que necesita al otro, necesita comunicarse.

Jorge Drexler, ayer en Madrid.Jorge Drexler, ayer en Madrid.Antonio Heredia

El amor es uno de los temas principales del disco, no solo el romántico de pareja, sino el amor de muchas maneras, el amor a la vida también. Ese estímulo, ¿era más un deseo, una aspiración?

Creo que es más un deseo y una aspiración, como dices. La primer canción que escribí fue Plan maestro, la que abre el disco. Está escrita a medias con mi prima Alejandra Melfo, que es astrofísica y escritora también. Le pedí ayuda porque estaba estancado, le dije, "dime algo que te sorprenda", y me dejó un mensaje de voz que decía. "Mira, primo, a mí me sorprende es que el amor también ha sido una invención de la naturaleza, que no siempre ha existido, que hace 1.600 millones de años en el magma primigenio todos los organismos eran unicelulares, pero de repente a una célula se le ocurre mirar a otra y juntar su material genético, porque hasta ese momento se dividían cada una por su parte, y de golpe se les ocurre generar dos individuos a partir de uno. Y en ese acto tan aparentemente sencillo se inventan el amor, el sexo, la cooperación y esa estrategia enormemente exitosa se puso súper de moda en toda la Biología". Era la idea del amor como estrategia evolutiva.

Y a partir de ahí...

El resto de canciones tratan desde el amor a la profesión hasta el amor familiar, con una canción para mi madre que escribí cuando aún estaba viva y que canto con mis hijos. También el amor al arte, el amor a la escritura, el amor de pareja, el deseo, el amor erótico. Y todas como decías tú relacionadas con anhelos, con cosas que echaba de menos. No es un disco que hable de lo que estaba viviendo, sino de lo que deseaba vivir, de lo que añoraba.

En el disco está Tocarte, tu primera colaboración con C Tangana, con quien también grabaste Nominao y Hong Kong. ¿Estas canciones te han conectado con una nueva generación de oyentes?

Abordé a Pucho [C Tangana] en los Latin Grammy de 2018, me parecía que escribía muy bien y que tiene una gran visión artística. Él es un artista de primerísimo nivel y El madrileño es una oda al repertorio de la canción: es un compositor intentando perdurar en la memoria de las sobremesas de las casas. Me parece muy ambicioso en el mejor de los sentidos, pero si te soy sincero creo que le ha servido más a él juntarse con veteranos que al contrario, le ha permitido que lo recibiera mi generación. No he visto tanta gente que diga «Oye, mi hija me está diciendo que saques un disco». Nunca he creído en los atajos. La primera vez que tuve un disco rojo en Los 40 principales, pagado por la discográfica, por supuesto, lo único que conseguí fue que durante un par de semanas vinieran muchas personas a los conciertos por las razones equivocadas y luego desaparecieron. A partir de ahí siempre preferí tener pocas personas por las razones adecuadas que muchas por las razones equivocadas.

Así que tu público, en el fondo, no ha cambiado.

Mi público en Latinoamérica tiene un promedio de edad 10 o 15 años más joven que en España. Eso es muy curioso, también le pasa a Sabina. España está más dividida en eso también. Es un país muy dividido, que ha cambiado muchísimo en los últimos 50 años, muchísimo más que Uruguay, por ejemplo. Ha cambiado tanto que todas las generaciones hacen un esfuerzo muy grande por establecer una distancia con lo anterior. Y eso también se nota con respecto al público, que hace una opción generacional, lo cual a mí me parece muy poco interesante, es como si el público te siguiera por una opción política o estilística. Es discriminación etaria, nada más que eso. Además, muchas veces se ejerce desde nuestra propia generación: tenemos una desconfianza muy grande, una fobia a lo nuevo, un miedo a perder su hegemonía.

¿De qué modo lo percibes?

A mí intentan todo el tiempo enfrentarme con las generaciones nuevas de músicos, con la música urbana. Pues conmigo pierden el tiempo porque con la de mierda que hay en el mundo, con esta guerra espantosa, completamente delirante, yo no voy a perder el tiempo en criticar a otro músico. Mis enemigos no son los que escriben canciones que no me gustan, sino los fabricantes de minas antipersona o los autoritarios, o los ladrones, o los maltratadores.

¿El disco, compuesto durante la pandemia, es también una reacción a toda esta época tan llena de sufrimiento?

El disco, como es lógico, no lo escribí pensando en la guerra, pero tengo mucha experiencia en la relación con la guerra porque viví un año en Israel y he ido bastante allí y tengo una relación de pertenencia, que también implica una crítica muchas veces. Por eso mucho de lo que escribo tiene que ver con eso, sobre lo que uno echa en falta en momentos de crisis. Además, soy hijo de un niño de la guerra. Mi padre nació en una familia judía en Berlín y cuando tenía cuatro años, en el 39, escaparon por los pelos de la Alemania nazi. Así que siempre tengo presente la posibilidad del desastre humano, tengo ese trauma en el ADN. Los conflictos bélicos dejan una huella por dos o tres generaciones. Lo que está pasando en Ucrania va a afectar a los nietos de los niños que están saliendo hoy en día de ahí.

Jorge Drexler, ayer en Madrid.Jorge Drexler, ayer en Madrid.Antonio Heredia

¿De qué modo te influyen las crisis al hacer música?

Yo las canciones las hago como un antídoto. Toda mi carrera me negué a aceptar el facilismo de que antes curaba como médico y que ahora lo hago con canciones. Siempre me negué, pero parece que algo de eso hay. Me ha quedado un impulso como de que necesito que algo me haga bien, que algo me cure o me ayude a sobrellevar esto, y a potenciar la celebración, porque el contacto con la muerte que tiene quien estudia Medicina es muy revelador, genera mucho miedo, mucho poder, o mucha euforia. Te quita un montón de bullshit [gilipolleces] de la cabeza. Te pone frente a una evidencia: que nuestro paso por el planeta es efímero. ¿Qué vas a hacer con él?

¿Cómo surgen tus canciones, cómo es el proceso creativo?

Escribir para mí, tanto las melodías como las armonías y la letras, es mover el prisma que estamos acostumbrados a ver, girarlo un poquito para un lado de modo que recibe una luz que de repente sorprende. Usar una vuelta sintáctica en una frase, por ejemplo, esos jueguitos son con los que me divierto. Utilizar el lenguaje no simplemente como una cadena de entidades descriptivas para expresar una idea, sino el lenguaje como un fin en sí mismo. Me me preguntan sobre qué escribo me es muy difícil de responder porque yo la mayor parte de las veces no escribo realmente sobre nada. Es decir, agarro palabras o expresiones, las saco de contexto... Escribo con palabras más que con historias. Me gusta mucho tratar el lenguaje no como un simple medio, sino como un fin en sí mismo. Eso para mí es muy importante.

La música latina vive uno de sus momentos de mayor éxito mundial, pero lo ha hecho con canciones de un tipo muy concreto: es música para la fiesta, para el baile, música para la celebración. ¿No se perpetúan los estereotipos de lo que significa ser latino con ese tipo de canciones?

Es una muy buena pregunta. Yo creo que sí, pero la industria no sabe funcionar sin estereotipos. También hay estereotipos para los norteamericanos. Vivimos en una sociedad que simplifica mucho las cosas para venderlas. A mí lo que me parece importante es decidir si quieres jugar, eternizar esos estereotipos, y ahí es una opción personal. Yo que creo mucho en la libertad de cada persona de hacer lo que quiera y lo que le haga feliz. A mí me hace feliz es romper los estereotipos, siempre me pasó, porque me crie en una casa con dos estereotipos coexistiendo, mi padre judío alemán y mi madre de origen español de la cultura cristiana. Tuve que compatibilizar siempre dos mundos y aprendí a eludir las simplificaciones porque me crie siendo yo también el otro. Como decía Antonio Escohotado, a quien echo mucho de menos, la realidad es infinitamente densa, como una serie de números reales. Cuanto más te acercas a una identidad no es más sencilla, es más compleja.


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