José del Barrio (Samaipata): ''El delivery estaba hinchado pero la añada tecnológica será buena en esta crisis''
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24 Noviembre 2022

José del Barrio (Samaipata): ''El delivery estaba hinchado pero la añada tecnológica será buena en esta crisis''

José del Barrio, pizzero antes que consultor, emprendedor y gestor de venture capital en la española y paneuropea Samaipata, examina a dónde se dirige la nueva inversión en startups.

José del Barrio había trabajado como repartidor de Telepizza antes de encauzar su carrera en PwC, que como otras firmas del ámbito de la consultoría estira los horarios hasta el punto de que fácilmente se echa encima la hora de la cena. En esa nueva etapa, el emprendedor en ciernes analizaba precisamente la empresa de comida rápida para la que ya había entregado pedidos, pero ahora desde el punto de vista de la estrategia empresarial. Del Barrio (Madrid, 1983) detectaba un ingrediente indispensable más allá de la masa, el tomate y la mozzarella: el canal online. "A domicilio sólo existía la pizza y algún que otro chino; luego, entrarían en el negocio el sushi y el kebab. Todos tenían algo en común cuando pedíamos cena en la oficina de PwC: la comida estaba buena, pero la experiencia era horrible. Ahí había una oportunidad enorme".

Junto con uno de sus compañeros en esas largas jornadas, Iñigo Juantegui, Del Barrio metió estas ideas en La Nevera Roja, un rompedor servicio de delivery en forma de startup que surgió en la España de 2011, previa a la irrupción de plataformas como Glovo (2014-2015), muy anterior a los confinamientos por covid (2020) y por supuesto también a que la vicepresidenta Yolanda Díaz armara una novedosa Ley Rider para que los trabajadores de este sector pertenezcan a plantilla y no desempeñen su trabajo como autónomos. "¿Por qué era roja la nevera? Competía con la blanca, la de casa", rememora Del Barrio, que ahora lidera el fondo de venture capital Samaipata, también español aunque tome su nombre de una localidad boliviana en la que este emprendedor se topó con "una historia de culturas muy diferentes que habían sido capaces de convivir en paz". La nueva Samaipata predica una economía colaborativa en plena era tecnológica.

"En 2015 empieza la segunda generación de delivery, la que incluye la logística, es decir, la flota de motos, una tendencia a la que nosotros también nos sumamos. Las plataformas de primera generación como La Nevera Roja en sus orígenes lograban una rentabilidad mayor que las de esta segunda, que ya optaban a toda la restauración, un mercado 20 veces mayor, y no sólo a las empresas dedicadas a la venta a domicilio. El mercado potencial se volvió mayor con la logística, pero hacía falta mucha inversión para crecer y una captación masiva de usuarios, todo esto para conseguir unos márgenes mucho menos interesantes. Es decir, se abrió un negocio mayor, pero con rentabilidad menor, y esto cuando los repartidores eran freelancers... El modelo es aún menos atractivo si hay que meter todos los costes salariales, como ahora. Un modelo puramente digital es muy escalable cuando no tiene los costes variables y esa complejidad operativa que implican las flotas propias", resume Del Barrio al respecto de la actual realidad económica del delivery. "Empresas como Just Eat, cuando se plantearon comprarnos, no querían entrar en la logística, pero no les quedó más remedio", añade.

Los abogados predicen la Ley Rider

Los abogados de La Nevera Roja, tal y como repasa Del Barrio, ya les advirtieron en torno a 2014 de que "existía un riesgo legal de que los costes se dispararan aún más por la necesidad de convertir en trabajadores a los autónomos", algo que finalmente ha ocurrido este año. Sin embargo, para 2015 La Nevera Roja ya había cambiado de hogar: el grupo alemán Rocket Internet la compró por 80 millones de euros.

Este emprendedor aprovechó semejante espaldarazo para poner en marcha en 2016 con Eduardo Diez-Hochleitner (presidente de MásMóvil) Samaipata, un fondo de venture capital que invierte en startups en fases tempranas y las acompaña de la mano durante su evolución. No sólo se trata de facilitar financiación en un país en el que ha escaseado en épocas pasadas, sino que además Samaipata lo moviliza en el extranjero, con una vocación paneuropea y oficinas en París y Londres. "Cerca de la mitad de nuestras inversiones son extranjeras", apunta Del Barrio.

Colvin, Matera, Spotahome y Streamloots son algunos de los más de 30 proyectos invertidos por Samaipata -cabe recordar su rol de lead investor en Deporvillage, que acabó vendiéndose el año pasado con una valoración de 175 millones de euros, "una rentabilidad de casi 15 veces" el capital invertido por este fondo. "Cuanto antes entras, asumes más riesgos, pero en esas etapas iniciales aportamos más valor y conseguimos más impacto. Nos posicionamos más o menos con un tercio del capital", revela Del Barrio, que gestiona en torno a 150 millones de capital.

El 'delivery' se desinfla

Así, aparte de disputar triatlones, Del Barrio dedica sus esfuerzos a acompañar nuevos proyectos tecnológicos desde fases tempranas. A su juicio, la crisis que asoma y que complica la necesidad de financiación no bloqueará el emprendimiento sino que le invitará a tomar nuevas rutas, y estas de momento no parecen pasar por el delivery, que de alguna manera se desinfla. "El apetito de riesgo se ha reducido muchísimo y todo parece enfocarse a los unit economics [el margen que deja un cliente en comparación con lo que cuesta conseguirlo] y a historias de rentabilidad. En 2021, el quick commerce [la entrega rápida] crecía muy fuertemente porque el capital era más barato y el apetito inversor mayor. Ahora el mercado se ha dado la vuelta: el capital es más caro y penaliza cualquier modelo de margen estrecho o negativo. Esos modelos que se hincharon hace uno o dos años con la pandemia, como el delivery, ahora sufren también inseguridad jurídica. Pero esto es así en el corto plazo; a largo plazo, volverán a recuperarse".

Samaipata ve actualmente negocio en "sectores gigantescos con una baja digitalización, como el Fintech [tecnología aplicada a servicios financieros], el PropTech [inmobiliario] y el Climate Tech [sostenibilidad]", tal y como cuenta Del Barrio: "Nos estamos fijando mucho en todo lo que tenga que ver con Inteligencia Artificial y aparte seguimos una estrategia de picos y palas con temas como el comercio electrónico y el bitcoin", afirma en referencia a la técnica empresarial que consiste en proveer material o infraestructura para que otros prueben suerte, del mismo modo que en la fiebre del oro proliferaba la venta de utensilios para buscar metal precioso, se encontrara o no: "En esa estrategia de picos y palas estámos invirtiendo en Web3 [el mismo sistema descentralizado que fundamenta el ahora malogrado bitcoin] o los market places [usados en el comercio electrónico".

En las startups parece regir una suerte del llamado Principio de Pareto (o regla del 80/20). Hasta el 20% de los proyectos invertidos debería cosechar en algún momento el 80% de los retornos conjuntos esperados; el resto de startups acaba muriendo o sobrevive sin pena ni gloria. Samaipata suele entrar en los proyectos con una inversión que dobla si, transcurridos tres o cuatro años, las perspectivas dan lugar al optimismo. Frente a la cultura del pelotazo que a menudo se atribuye a los nuevos negocios tecnológicos "éste de invertir en etapas tempranas es un modelo de negocio a muy largo plazo, porque los ciclos de vida de los fondos están en torno a los 10 años" subraya.

Fuera de Meta o Amazon

Las largas miras cobran aún mayor sentido cuando se avecina una crisis, la inflación muerde y los tipos escalan. "Aparentemente es contraintuitivo, pero los fondos de venture capital van por añadas y las mejores son las que coinciden con las crisis. Esta añada se prevé buena. En estas circunstancias financiarse resulta más complicado, pero se construyen los portfolios a unas valoraciones mucho más atractivas. Eso sí, hay que ser más prudentes y eficientes en el uso del capital. Hay otro elemento importante: cuesta mucho encontrar talento en épocas de bonanza como el año anterior, pero cuando está saliendo tanta gente de las grandes tecnológicas, como hemos conocido en Twitter, Meta o Amazon... todo ese talento se pone a disposición del ecosistema tecnológico, en favor de las startups. Por último está lo que los anglosajones llaman dry powder [pólvora seca]: el capital levantado que todavía no fluye, cuando finalice la volatilidad, acabará fluyendo". Samaipata no tiene una nevera roja para guardarlo, pero tarde o temprano le dará uso.


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