Juan Diego Botto, Premio Nacional de Teatro 2021
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23 Septiembre 2021

Juan Diego Botto, Premio Nacional de Teatro 2021

El jurado ha destacado el ''profundo compromiso con la escena como vehículo de transmisión de realidades políticas y sociales incómodas''

El actor Juan Diego Botto ha sido reconocido este jueves por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional de Teatro por "su naturaleza de hombre de teatro integral como dramaturgo e intérprete" y por "la enorme vigencia que el discurso lorquiano posee en la actualidad" tras cerrar la pasada temporada del Teatro Español con Una noche sin luna, el recorrido por el Federico García Lorca más desconocido, un texto propio bajo la dirección de Sergio Perís Mencheta.

El jurado ha destacado el "profundo y permanente compromiso con la escena como vehículo de transmisión de realidades políticas y sociales incómodas" que ha desarrollado el intérpreto bonaerense durante sus más de 30 años sobre los escenarios españoles desde que debutara en el año 1987 con Alessio en el Centro Dramático Nacional.

No era la interpretación ajena a Juan Diego Botto desde su infancia en Argentina, educado en una familia de fuertes raíces culturales por parte paterna y materna. Su padre era el actor Diego Fernando Botto, y su madre, la actriz y la profesora de arte dramático Cristina Rota. Con ella llegó a España cuando sólo tenía dos años, huyendo de la dictadura argentina, país en el que desarrollaría su extensa carrera teatral y cinematográfica, y con ella comenzó su formación artística a los 15 años.

Con 17 abandonó la cercanía de su madre para probar suerte en Nueva York, con Uta Hagen como mentora. Pero su carrera teatral siempre estará indefectiblemente ligada a la figura materna con quien en 1996 tendría una primera experiencia profesional conjunta con El rufián de la escalera, obra dirigida por ella misma en la Sala Mirador de Madrid. Ese sería el primer paso para futuras colaboraciones como RosencrantzyGuildenstern han muerto o Despertares y celebraciones, en este caso a partir de un texto del propio hijo, que dos años antes, en 2005, había debutado en la autoría teatral con El privilegio de ser perro.

Durante los últimos años, Botto ha ido acoplando todos los registros a un currículum que atesora labores de interpretación, escritura y dirección de forma simultánea. Así, por ejemplo, en 2008, dirigió y protagonizó su propia versión de Hamlet en el Teatro María Guerrero y obtuvo el doble Premio Max -Mejor Autor Revelación y Mejor Actor- en 2012 con su propia obra Un trozo invisible de este mundo (2012), nuevamente bajo la dirección de Sergio Peris-Mencheta, como en esta ocasión en Una noche sin luna, su último elogio lorquiano.

"Los compromisos éticos, estéticos, ideológicos y sociales que él [García Lorca] fue adquiriendo en los últimos años lo convirtieron en un persona tremendamente odiada para una parte de la España de aquella época y enormemente querida por otra", aseguraba el actual premio nacional de teatro en una entrevista en EL MUNDO previa al estreno, que agotó todas las entradas en apenas unos días y fue acogida por entusiasmo por crítica y público en el Teatro Español.

Pero antes de que el teatro formara parte indivisible de su vida, el actor conocería la fama gracias al cine cuando apenas había llegado a la mayoría de edad. Con 18 años, Montxo Armendáriz le pondría al frente de Historias del Kronen, la versión cinematográfico de la novela de José Ángel Mañas que marcó a toda una generación, y, dos años después, Adolfo Aristarain culminaría ese proceso con Martin Hache. Sí, la de "me seduce una mente" que han visto en todas las redes sociales de sus amigos.

Luego vendrían Éxtasis (1995), de Mariano Barroso; Plenilunio (2000), de Imanol Uribe; Asfalto (2000), de Daniel Calparsoro; Obaba (2005), de Montxo Armendáriz; Vete de mí (2006), de Víctor García León, o Todo lo que tú quieras (2010), de Achero Mañas. Ahora prepara su salta a la dirección


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