Junts deslegitima la mesa de Pedro Sánchez y Pere Aragonès: ''Los acuerdos no representarán al Govern''
10:27
17 Septiembre 2021

Junts deslegitima la mesa de Pedro Sánchez y Pere Aragonès: ''Los acuerdos no representarán al Govern''

''Gran parte del independentismo no se sentirá representado en esos posibles acuerdos. Si es que llegan'', advierten los socios de ERC

Proteger la mesa de negociación con el Gobierno del boicot del resto de fuerzas independentistas y muy particularmente de Junts se ha convertido en la principal obsesión del presidente de la Generalitat. Pere Aragonès llamó ayer a consultas al vicepresidente Jordi Puigneró para exigirle «lealtad», después de que su partido haya dado por amortizado el foro de diálogo con el Gobierno tras los exiguos resultados obtenidos en la cumbre celebrada el miércoles.

Aseguró el jefe del Ejecutivo catalán que había citado al máximo representante de Junts en el Govern para tratar de «reconducir» la crisis generada tras la exclusión de la mesa de los miembros de la formación dirigida por Carles Puigdemont, para trasmitirle los detalles de su reunión con Pedro Sánchez y para invitarle a implicarse «de uno u otro modo» en las conversaciones sobre la «resolución del conflicto». Sin embargo, fuentes conocedoras de la entrevista mantenida entre Aragonès y Puingeró precisan que el president dio un toque de atención a su número dos, y le aclaró que el golpe de autoridad que ejecutó el martes para negar la presencia en la cumbre de dirigentes de Junts ajenos al Govern tendrá continuidad.

Inaugura el presidente de la Generalitat una faceta impropia de un dirigente de ERC, siempre tendente a acabar sucumbiendo a las imposiciones del espacio neconvergente. Lo hace a sabiendas de que el riesgo de que la mesa acabe derrumbándose por el boicot auspiciado por Junts es real y mientras busca respaldo internacional a la negociación a través de The New York Times, donde anunció que quiere explorar la posibilidad de impulsar una ley en España que legalice un referéndum.

La formación dirigida por el prófugo lanzó ayer una operación coordinada para deslegitimar ese diálogo secreto y sin plazos acordado entre Aragonès y Sánchez.

Fuentes de Junts admiten a EL MUNDO su recelo ante la intención del president de avanzar en la negociación a través de reuniones privadas con el Gobierno de las que temen siquiera tener constancia. «Si no se cuenta con Junts, los acuerdos no representarán a todo el Govern», constatan.

«No nos negamos a estar en la negociación, nos excluyen y así excluyen a gran parte del independentismo, que no se sentirá representado en esos posibles acuerdos. Si es que llegan», abundan las mismas voces para anticipar una oposición orquestada a eventuales pactos entre ERC y el Gobierno.

Recupera Junts un argumentario ya empleado por Quim Torra cuando Aragonès pactó con Sánchez la puesta en marcha de la mesa a cambio de su apoyo a la investidura del presidente del Gobierno. Alegó entonces el ahora inhabilitado president que ese pacto no implicaba al conjunto del Govern. De nuevo pretende Junts reducir la mesa a una negociación entre el Gobierno y ERC, cuyos resultados no sean vinculantes para todo Ejecutivo catalán ni para el conjunto del secesionismo.

Junts niega a Aragonès la «unidad» y el «tiempo» que le solicitó tras su encuentro con Sánchez. Ya ayer se abalanzó públicamente contra la mesa con el firme propósito de convencer al independentismo de que se trata de un instrumento inútil que debe ser enterrado para volver a priorizar la vía unilateral.

«La mesa queda muy tocada. El resultado fue muy pobre. Hace falta una reflexión profunda ante la ausencia de avances», consideró Elsa Artadi en un crítico análisis del encuentro mantenido entre el Gobierno y la comitiva de la Generalitat, únicamente integrada por dirigentes de ERC.

Incidió la portavoz de Junts en que en el foro sólo estaba representada «la minoría del independentismo», para subrayar que la apuesta dialogada de los republicanos no cuenta con el beneplácito de la mayoría del espectro secesionista, pues la rechazan tanto el partido que preside Carles Puigdemont como la CUP, además de la principal organización separatista catalana, la ANC, que convirtió la Diada en una enmienda a los planes de Aragonès.

Artadi exigió al presidente de la Generalitat «aclarar» quién vetó a Jordi Sànchez, Jordi Turull y Míriam Nogueras como miembros de la comitiva de Junts y dio por hecho, de antemano, que fue La Moncloa la que no aceptó que políticos ajenos al Govern participaran en el cónclave.

«El Gobierno no quería una foto con presos políticos», añadió en esta misma línea Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso.

«El independentismo salió debilitado de la mesa. Quien sale reforzado es el Estado. Lo único que han hecho es que gane tiempo Pedro Sánchez y el Gobierno del Partido Socialista y Podemos», sostuvo también la dirigente de la CUP Eulàlia Reguant. Los radicales llevan desde el inicio de la legislatura advirtiendo a Aragonès de que le retirarán su apoyo parlamentario si no cumple con su acuerdo de investidura y podrían tumbarlo en la cuestión de confianza que pactaron celebrar en 2023.


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