Kobo Sage: la vida (más allá del Kindle) puede ser maravillosa
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7 Enero 2022

Kobo Sage: la vida (más allá del Kindle) puede ser maravillosa

En un mundo en el que no existiese el lector de Amazon, el Kobo Sage podría ocupar su puesto

En un mercado como el de los libros electrónicos, dominado por un gigante del tamaño de Amazon, no es fácil en absoluto hacerse hueco: no es sólo que sus productos sean buenos, sino que, además, su ecosistema también es descomunal. Sin embargo, propuestas como la de Rakuten con Kobo Sage consiguen recordar que los jardines al margen de este imperio también florecen y que quienes quieran renunciar al Kindle no tienen por qué renunciar a todo lo que éste ofrece.

La apuesta, en cualquier caso, es arriesgada y tal vez por eso Kobo ha obviado la categoría en la que más difícil tiene competir con Amazon. Así, el Sage, con sus 289,99 euros, se va directamente a por la gama alta y se olvida de un campo de batalla en el que los misiles de menos dos cifras de Jeff Bezos son imbatibles. Quien vaya a gastar más, parece pensar la compañía, buscará lo mejor, no lo más cómodo. Y pueden ofrecérselo.

Los 240,8 gramos del dispositivo le dan un cuerpo robusto -pero ligero- que no llega a molestar en sesiones de lectura prolongadas salvo que se fuerce la postura. La pantalla, de 8 pulgadas, es nítida, brillante y cálida, al tiempo que ajustable, de forma que todo el mundo podrá encontrar la configuración perfecta para cada situación. Por dentro, los 32 GB de almacenamiento proporcionan espacio para una biblioteca de Alejandría de bolsillo (o más bien de mochila: es un terminal más cercano al tabletismo).

A pesar de no contar con materiales nobles, el cuerpo del Kobo Sage refleja su gama alta. El plástico es de calidad y la construcción también, con lo que evita parecer un lector más. Hasta el acabado de los botones está cuidado -no bailan y responden a la perfección- y el diseño rugoso de su parte trasera facilita sujetarlo con una mano sin que resbale. Tal vez los 290 euros que cuesta sean demasiado para muchos, pero quienes los paguen no tendrán la sensación de que no los vale.

La trasera con un diseño rayado ayuda a sujetar el dispositivo -no es pesado, sí contundente- y le da un toque de personalidad. Por desgracia, las huellas se quedan marcadas con facilidad salvo que se recurra a uno de sus muchos accesorios: la funda con batería adicional.

Gracias a este depósito portátil, que cuesta 79,99 euros, el Sage puede pasarse un par de semanas en funcionamiento casi sin pestañear. Podría pasar las vacaciones sin cargador, pero, por suerte, cuenta con un USB-C, así que lo más probable es que comparta cable con el teléfono móvil. Aquí Kobo se marca un punto importante frente a los modelos de Kindle que aún tienen un prehistórico micro USB.

En el apartado de periféricos también hay que destacar el lápiz inteligente que permite hacer anotaciones o garabatear en los libros. Al igual que la funda, se vende por separado (39,99 euros) y puede habitar en ésta: unos imanes lo mantienen en su sitio. Eso sí, la batería no sirve para cargarlo, ya que funciona con pilas.

El lápiz, además, consigue el que Sage pueda hacer las veces de libreta electrónica y convertir lo que se escribe en ella a texto. Para no ser su función principal, la herramienta responde con considerable precisión y le da muchas posibilidades adicionales, aunque quien busque un dispositivo específico para esto debería mirar en esa categoría.

Otra de las funciones que busca sumar es el Bluetooth con el que, auriculares mediante, el Sage puede reproducir audiolibros. De nuevo, se trata de un añadido que suma, pero no multiplica: la ausencia de una entrada de auriculares o unas altavoces limita considerablemente su potencial.

La decisión de salir del universo Amazon conlleva irse a otra galaxia y abandonar su descomunal catálogo y facilidades. Rakuten, con su alianza con la Fnac, hace que también haya estrellas en este firmamento y, en cualquier caso, su compatibilidad con 15 formatos (a saber: EPUB, EPUB3, FlePub, PDF, MOBI, JPEG, GIF, PNG, BMP, TIFF, TXT, HTML, RTF, CBZ, CBR) evita caer en un agujero negro de la lectura. En este sentido, también le pone un asterisco a la idea de dejar el gigante del comercio electrónico por principios.

En un mundo en el que no existiese el Kindle, el Kobo Sage podría ser el Kindle. Si no es el mejor lector de libros electrónicos está cerca y, además, tiene detrás uno de los gigantes del sector. En esta realidad, lo que sí es, sin duda alguna, es una alternativa que permite evadirse a ese universo paralelo.


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