Koke, el obrero de la selección: de los temblores en Nigeria a profesor en Doha
16:00
1 Diciembre 2022

Koke, el obrero de la selección: de los temblores en Nigeria a profesor en Doha

A su treintena, se desenvuelve en la paradoja de ser el tercer capitán (70 internacionalidades, sólo por detrás de Busquets y de Jordi Alba) y, sin embargo, sentirse joven.

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Su historia en la selección, mejor escrito, en la Federación, viene marcada por una imagen que suele recordar el ex director deportivo, Fernando Hierro. Fue en el Mundial sub'17 de Nigeria, en 2009. Jorge Resurrección (Madrid, 30 años), ya entonces Koke, terminó un partido tumbado en una camilla y con escalofríos debido a la deshidratación. El calor, asfixiante, y los kilómetros, incontables, que había hecho le estaban pasando factura. Desde ese día, Hierro siempre ponía al centrocampista del Atlético de Madrid como ejemplo, dentro y fuera del campo, a quienes llegaban a Las Rozas. Hoy, 13 años después de aquello, basta con escuchar a Luis Enrique para consignar que nada ha cambiado.

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"Con Koke no tengo ninguna duda, y cuando tiene esa pequeña lesión y me informo y veo que puede estar sin problema... Koke es una garantía para cualquier entrenador, puede jugar de pivote, de interior, lo que aporta al grupo, desde dentro o desde fuera... No es que le haya esperado, es que era una lesión muy pequeña, así que ninguna duda con él", fueron sus palabras exactas el día que ofreció la lista para este Mundial. Ambas situaciones, la del Mundial juvenil y la de este Mundial de mayores, definen a Koke, un obrero incansable. Obrero cualificado, sí, pero obrero. Asume su rol, sea cual sea. "Me siento cómodo siendo jugador de la selección", resume.

El segundo partido que jugó con la absoluta fue en septiembre de 2013 y fue en Finlandia. Vicente del Bosque, que le había hecho debutar un mes antes en Ecuador, le colocó de lateral derecho y jugó ahí los 90 minutos. "Es un chico que, le pidas lo que le pidas, te responde", cuenta el ex seleccionador, atento estos días al Mundial. Aquí, en Doha, de momento ha entrado desde el banquillo en los dos partidos (24 minutos contra Costa Rica y 26 contra Alemania). Este jueves se le intuye titular. A su treintena, se desenvuelve en la paradoja de ser el tercer capitán (lleva 70 internacionalidades, sólo por detrás de Busquets y de Jordi Alba) y, sin embargo, sentirse joven. "Disfruto y aprendo mucho de mis compañeros y del seleccionador. Me sigo considerando joven, aunque muchos no lo crean, y ayudo en lo que se necesite, como titular, desde el banquillo o sin jugar", explica en un resumen de su filosofía de vida.

Me sigo considerando joven, y ayudo en lo que se necesite, como titular, desde el banquillo o sin jugar

Señalado en sus inicios, seguimos en 2013, como el sucesor de Xavi en el equipo nacional, autorizado incluso por el hoy entrenador del Barça a representar ese papel, su luz se fue apagando al ritmo que se marchitaba el equipo, aunque desde ese año siempre ha sido fijo para todos los seleccionadores. Fijo, más que en los onces titulares, en las convocatorias. Afronta su quinto gran campeonato. En Brasil 2014, jugó los segundos 45 minutos en el desastre ante Chile y el intrascendente contra Australia. En la Eurocopa de 2016, sólo 19 minutos en el segundo partido ante Turquía. En Rusia 2018, fue titular en el debut ante Portugal y en los octavos contra Rusia, el partido que le dejó la amargura de fallar su penalti en la tanda y el torneo que le dejó la sensación de que si Lopetegui hubiese seguido... Era uno de los soldados de Julen. En la Eurocopa del año pasado, fue titular en todos los partidos, hasta las semifinales contra Italia, donde no participó en la tanda final.

Koke, con Luis Enrique.Koke, con Luis Enrique.AFP

Sin embargo, cuando llegó Luis Enrique, septiembre de 2018, no le llamó. Sí lo hizo a la segunda, en octubre, pero desde ese mes (octubre de 2018), hasta noviembre de 2020, no contó con él. Desapareció de las convocatorias, pero su regreso fue por todo lo alto. Fue para un amistoso, Países Bajos, y dos oficiales de Liga de Naciones, Suiza fuera y Alemania en casa. Aquel 6-0 en La Cartuja encontró la mejor versión de Koke, inamovible desde entonces. Ni ese día sacó pecho. La humildad es una de sus virtudes. ¿Otra? Lo dice él: "Seguir aprendiendo. Una de mis virtudes es querer seguir aprendiendo". Quizá lo hizo justo al terminar el partido contra Alemania del pasado domingo, cuando Luis Enrique le buscó directamente a él, todavía en el césped: "Me dijo que teníamos que tener más el balón, que teníamos que estar todavía más tranquilos cuando nos pusimos por delante", cuenta.

Se sienta junto a Gavi por aquello de los dorsales, y el niño del Barça contó, tras recibir el MVP del partido contra Costa Rica, que era Koke quien más consejos le daba. "Le digo que disfrute, que sea él mismo", dice, y habla también sobre Pedri: "Los que somos mayores también aprendemos de la gente joven, a mí me gusta aprender de Pedri", dice sin vanidad ninguna uno de los pilares emocionales del grupo por su capacidad para unir. "Es fundamental para nosotros, para todos, sentirnos importantes, tener ese feeling entre todos y así generar la buena energía que tenemos", cierra.


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