La caída y resurrección de Cavendish hasta el récord imposible de Merckx: ''¡Hemos hecho historia!''
18:32
9 Julio 2021

La caída y resurrección de Cavendish hasta el récord imposible de Merckx: ''¡Hemos hecho historia!''

El velocista británico, de 36 años, logra en Carcassone su cuarta victoria en esta edición, con la que iguala los 34 triunfos del belga.

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"¡Lo hemos hecho! ¡Hemos hecho historia!". Mark Cavendish, hinchado como nunca, rey del mundo en Carcassone, la joya de Occitania, descorcha su alegría y la reparte entre sus compañeros. "¡Hemos hecho historia!", insiste a grito pelado el Misil de Man, aunque la historia sólo recogerá su nombre, ya ubicado a una altura que parecía inalcanzable, la de Eddy Merckx, 34 victorias parciales cada uno de ellos en el Tour de Francia. El récord imposible cayó tras su cuarto triunfo en esta edición, rotunda resurrección de un gran campeón al que el ciclismo hacía tiempo que había dado por amortizado. Hasta él, en ciertos momentos de debilidad, se sintió tentado de arrojar la toalla. Pero logró destruir sus demonios para, con 36 años, inscribir su nombre junto al del 'Caníbal'. Y todavía tiene Tour para dejarle atrás. Los Campos Elíseos sería un escenario maravilloso para conseguirlo.

Cavendish había dejado el marcador parado en 30 triunfos en 2016, hace un lustro, justo antes de que su meteórica carrera comenzara a torcerse. Había regresado a su máximo nivel, alcanzado entre 2008 y 2011, con 20 victorias, a un ritmo de cinco al año, tras un par de cursos más discretos. "En el deporte te entierran muy rápido, enseguida te dicen que estás mayor o que no vales. A Cavendish le pasó algo así. Cuando fichó por Dimension Data en 2016, ya le consideraban casi de vuelta, el Quick Step [hoy Deceuninck] ni se esforzó por renovarle. Pues bien, ese primer año con nosotros ganó cuatro etapas en el Tour", recuerda Igor Antón, ex compañero del británico en el equipo sudafricano.

El vizcaíno no comparte una mala palabra de 'Cav', alejado, dice, del estereotipo de gran velocista altivo y soberbio. "Todo lo contrario -replica Antón-. Mira, te cuento una anécdota. Apenas corríamos juntos porque teníamos calendarios distintos, pero a finales de 2016, me tocó ayudarle en una carrera italiana, y yo encantado, para un 'sprint' en el que quedó segundo. Vino después y me preguntó por mi futuro. Le dije que aún no había renovado y me contestó 'voy a llamar al mánager para que te renueven ya'. Creo que lo habrían hecho igualmente, pero ese detalle, con lo poco que nos conocíamos y siendo yo un escalador, te da una idea de la clase de persona que es. Me hace muy feliz que haya vuelto a ser quien era".

"Se cuidaba muchísimo"

La magia de Cavendish se rompió en 2017. Comenzó en febrero con buenos resultados e incluso una victoria en lo que ahora es el Tour de los Emiratos, pero perdió el 'punch'. "Sus problemas empezaron con una mononucleosis que le impidió rendir a su nivel y ya no logró volver a ser el que era. Lo más normal en su caso, con el palmarés que tenía y con su vida y hasta la de sus nietos solucionada, habría sido dejar el ciclismo y marcharse a casa. Pero era un gran campeón y seguía teniendo unas ganas tremendas. Se cuidaba muchísimo y entrenaba fenomenal. Pero claro, después en competición es todo distinto", prosigue Antón.

Mientras el mundo consideraba ya a Cavendish un cadáver deportivo (una victoria en 2018, ninguna en 2019 y 2020), el británico luchaba contra sí mismo. En abril de 2020 desveló que había estado lidiando con la depresión durante dos años, desde agosto de 2018, cuando le fue diagnosticada. "Es una persona que ha vivido a mucha velocidad, rodeado de gente que le ha aplaudido siempre. Puede ser duro asimilar que ya no andas bien y manejar la ansiedad. Sentía que se le acababa el ciclismo", resume el vizcaíno, retirado en 2018 pero todavía en contacto con su antiguo compañero.

"Se siente como en una familia"

Después de aquello, ya se sabe, se planteó seriamente la retirada y acabó buscando una última oportunidad en el Deceuninck, buscando él mismo la financiación para su salario. Bingo. "Ahí se siente como en una familia, muy a gusto. Y es un equipo que le ayuda muchísimo en los 'sprints'. Ahora bien, si no tienes piernas, da igual lo bueno que sea tu equipo", advierte Antón, que confiesa que el récord de Merckx era más una obsesión de su entorno (equipo, patrocinadores...) que de él mismo: "Él respeta y admira muchísimo a Merckx y sabe que no tiene nada que ver con él, que es otro mundo".

El propio Cavendish avala la apreciación del vizcaíno: "Para mí, ésta es sólo una victoria más en el Tour, me despierta los mismos sentimientos que la primera, todavía no me doy cuenta de que es especial por el récord. Es sólo el sueño de un niño hecho realidad después de muchísimo trabajo. Si una de mis victorias sirve para inspirar a 10 niños para empezar a practicar ciclismo y quizá correr un Tour en el futuro... Eso sí que será importante para mí".


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