La casa de los Orleans-Borbón, un palacio de capricho en la lista roja del patrimonio en ruina
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17 Diciembre 2021

La casa de los Orleans-Borbón, un palacio de capricho en la lista roja del patrimonio en ruina

El hijo del último del rey de Francia y la hermana de Isabel II construyeron en Sanlúcar el edificio más singular de su tiempo. Hoy, ni siquiera está catalogado como Bien de Interés Cultural.

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A menudo, las denuncias sobre el patrimonio histórico abandonado hablan de tesoros secretos que pasan desapercibidos ante los ojos de los conductores: capillas románicas, sinagogas medievales y caserones señoriales olvidados a su ruina en pueblos casi despoblados... Todo lo contrario de lo que es el Palacio de Orleans-Borbón de Sanlúcar de Barrameda, que fue incluido esta semana en la lista de los 12 ejemplos más significativos de arquitectura amenazada del continente por la asociación Europa Nostra.

El Palacio es grande (6.000 metros cuadrados construidos a los que hay que sumar un enorme jardín) y ocupa un solar céntrico en una ciudad famosa por su patrimonio. Su valor no es ningún secreto. Fue construido como un capricho que expresara todos los refinamientos del mundo cosmopolita de 1850. Sin embargo, hay un ala del edificio que lleva abandonado de la década de 1950, en riesgo de ruina inminente. Hay desprendimientos periódicos de la fachada posterior, techos que se han caído, ventanas que no cierran y permiten que los pájaros entren y destrocen las carpinterías, muros apuntalados y jardines degradados a descampado. Su propietario es el Ayuntamiento de Sanlúcar.

¿Cuál es la historia del Palacio Orleans-Borbón? Antonio de Orleans, hijo del último rey de Francia, y María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina Isabel, infantes de España y duques de Montpensier, establecieron en el Palacio de San Telmo de Sevilla su residencia de invierno y en Sanlúcar la de verano. Para disponer de una vivienda a la altura de su posición social, compraron el edificio del antiguo seminario, la casa vecina de un comerciante de Indias y un ala del Convento de las Mercedes, integraron los tres inmuebles y le crearon un envoltorio de fantasía, una extravagancia que desafiaba el gusto neoclásico de ese momento.

NARCISO VIDAL

"Montpensier había estado en Oriente Próximo trabajando y cuando llegó a España, estuvo en la Alhambra. Estaba fascinado por los orientalismos", cuenta la historiadora Ana Gómez-Díaz Franzón. "Y el Palacio refleja esa obsesión por lo exótico. Hay una biblioteca egipcia, un salón bambú y un salón chinesco ylos baños están llenos de japonesismos... A menudo, hemos dicho que el Palacio es el primer ejemplo de arquitectura neomudéjar, pero yo creo que es más correcto hablar de arquitectura neoárabe". La teoría de Gómez-Díaz es que el palacio tiene más que ver con un gusto romántico y afrancesado por lo exótico que con el redescubrimiento de la arquitectura andalusí en España. "En cualquier caso, piense que el siguiente edificio neomudéjar que se hizo en España, la antigua plaza de toros de Madrid, es 27 años posterior".

Juan Talavera y de la Vega y Balbino Marrón, arquitectos sevillanos, se encargaron del proyecto, pensado para rivalizar con los tesoros de los Medina Sidonia, la otra gran casa aristocrática de Sanlúcar. Y el palacio cumplió su función durante un siglo, hasta que aquel lujo asiático se volvió difícil de atender. En la década de los 50, los herederos de los duques dejaron la residencia por otra casa de Sanlúcar más llevadera, aunque no se desentendieron del todo de su cuidado. En 1971, la vendieron a una inversora de Sevilla que tenía intención de demoler el edificio y construir viviendas en el solar. Pero llegó la democracia y cierta conciencia del patrimonio artístico y el primer alcalde elegido en las urnas del pueblo, el comunista José Luis Medina Lapieza, compró el palacio por 18 millones de pesetas. Era 1979 y el conjunto ya estaba en ruinas.

Después de algunos años de reparaciones parciales, en 1987 empezó una plan de rehabilitación más ambicioso que dio para poner al día dos tercios del edificio, los que dan a la calle. La biblioteca pública, los archivos municipales, algunas dependencias del Ayuntamiento y una escuela de oficios ocuparon la parte anterior del palacio. "Pero, desde los años 90 no ha habido ningún trabajo de mejora", explican Narciso Vidal y Carmen Álvarez Marín, concejales de la oposición de IU en Sanlúcar. La bibioteca, por ejemplo, ha cerrado, derrotada por la ruina.

"El Gobierno de Zapatero anunció una inversión de 3,4 millones de euros que nunca llegó. El PP también prometió recuperar el edificio pero luego nunca existieron esos fondos". Ni siquiera se dieron los pasos administrativos necesarios. El Ayuntamiento de Sanlúcar inició el trámite para declarar el edificio como bien de interés cultural pero la burocracia se tragó esa solicitud de protección. La Casa Orelans-Borbón no aparece en el catálogo BIC, nadie sabe bien por qué.

¿Cuál es un futuro razonablemente optimista para el Palacio? Vidal y Marín calculan que la rehabilitación completa del edificio requeriría cuatro millones de euros. Para darle un uso no haría falta inventar programas culturales especialmente ambiciosos. Bastaría con reabrir la biblioteca pública, porque la ciudad está hoy infradotada, e instalar aulas de música, danza y teatro... Las demandas normales de una ciudad de 70.000 habitantes.


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