La deriva antisistema de Compromís y su caída electoral complican la reelección de Ximo Puig
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7 Enero 2023

La deriva antisistema de Compromís y su caída electoral complican la reelección de Ximo Puig

La formación, a la baja en las encuestas tras la dimisión de Mónica Oltra, busca el voto radical con medidas anti empresa y burlas al Rey y a la prensa.

Compromís lleva casi ocho años en el Gobierno valenciano y otros tantos en la Alcaldía de Valencia. Su mensaje, tras dos legislaturas en las instituciones, bien podría centrarse en la gestión. Pero se trata de una formación que, en Nochebuena, emite el mensaje de una lechuga con corona para burlarse del Rey o reparte un manual anti cuñados racistas que hablan castellano. Su deriva antisistema la completó estas fiestas con un vídeo contra la derecha y la prensa crítica protagonizado por sus principales dirigentes.

Este modo radical parece apelar a su etapa de mayor crecimiento: cuando Mónica Oltra hizo del exabrupto su bandera y se erigió como azote de la corrupción del PP. Y coincide, precisamente, con el vacío de liderazgo generado por la dimisión de la dirigente.

Desde la marcha de Oltra por sus problemas con la Justicia, Compromís sufre un desplome en las encuestas que amenaza la continuidad del Gobierno valenciano que lidera el PSPV-PSOE de Ximo Puig. Los socialistas necesitan sumar con los nacionalistas para poder superar al PP y sus posibles aliados, como ya ocurrió en 2019.

¿Es esta deriva antisistema una estrategia comunicativa de Compromís de cara a las elecciones autonómicas y locales del 28 de mayo? "Más bien de una continuidad, porque hemos hecho cosas similares desde hace tiempo", argumentan fuentes oficiales de la organización nacionalista.

Sin embargo, nunca antes había recurrido a excentricidades como grabar una ficción con el alcalde de Valencia, Joan Ribó, y altos cargos de la Generalitat metidos a actores en un vídeo "sobre el mundo que cree vivir la derecha en el País Valenciano", en el que ataca directamente al diario Las Provincias, crítico con su gestión.

[El alcalde de Valencia y cargos de la Generalitat se meten a actores contra la derecha y la prensa crítica]

En el polémico clip  también participaron el portavoz en el Congreso, Joan Baldoví; la vicepresidenta valenciana y consellera de Igualdad, Aitana Más; las conselleras Raquel Tamarit (Educación) e Isaura Navarro (Agricultura); la portavoz en las Cortes ValencianasPapi Robles; el portavoz adjunto Juan Ponce, el concejal de Movilidad de Valencia, Giussepe Grezzi, y los portavoces del partido y miembros de la ejecutiva Àgueda Micó y Alberto Ibáñez.

"Apuesta de riesgo" 

Se trata de "una apuesta de riesgo", según interpretan fuentes consultadas en el seno del PSOE valenciano. "Cabe subrayar que Ximo Puig ya se enfrenta al reto de distanciarse de la radicalidad que también se le atribuye al Gobierno de Pedro Sánchez", subrayan en alusión a la despenalización del delito de sedición o la rebaja aplicada al de malversación para contentar a los independentistas catalanes.

También hay socialistas que lo ven desde la perspectiva opuesta: "Se puede producir un reparto del electorado, con Ximo Puig recogiendo el voto moderado y Compromís el más escorado a la izquierda, creciendo a costa de Unidas Podemos". Pero con matices, pues reconocen que "resulta complicado trasladar una imagen de gobernabilidad con un socio que presume de sus desprecios a instituciones como la Monarquía".

Un alto cargo de Compromís consultado por este periódico le quita hierro al asunto. "Son mensajes creativos para conectar con un público joven, pero con ideas que siempre hemos defendido", sostiene. "Sí es cierto que, en parte, puede responder al escenario preelectoral en el que nos encontramos, en el que el PSPV-PSOE parece acercarse al centro y alejarse del espíritu progresista del Gobierno del Botànic", señala.

Joan Baldoví, junto a Pedro Sánchez en el Congreso. EFE

Joan Baldoví, junto a Pedro Sánchez en el Congreso. EFE

En efecto, los socios de la coalición de Gobierno están teniendo importantes fricciones en esta recta final de la legislatura. Ximo Puig apostó por deflactar el IRPF para combatir la inflación y beneficiar con la medida también a las clases medias. Y sus socios le hicieron subir los tributos de Patrimonio y Sucesiones como contrapartida. Las medidas anti empresa de los nacionalistas afloran con desparpajo cuanto más se acerca la cita con las urnas.

Además de promover subidas de impuestos a la actividad empresarial, Compromís protagonizó una sonada crisis de Gobierno al cesar a su consellera de Agricultura, Mireia Mollà, por, entre otros motivos, abogar por el desarrollo de plantas de energías renovables. Se impuso la facción del partido que había protagonizado un importante atasco en la tramitación de estos proyectos con el argumento de preservar el territorio y el paisaje.

En la misma línea, la organización puso trabas a nivel municipal en Sagunto para la creación de la megaplanta fotovoltaica asociada a la gigafactoría de Volkswagen, un movimiento que molestó muchísimo a los socialistas, que han hecho bandera de este proyecto.

Y ha habido más propuestas rocambolescas durante los últimos meses. Compromís llegó a plantear el pasado mes de octubre la participación de la Generalitat como "accionista público" en Ford para "codecidir" en la compañía, con el argumento de que recibe ayudas de la Administración. 

Caída demoscópica

El resultado de esta arriesgada estrategia es, de momento, una incógnita. Lo que sí es un hecho es el desplome de la formación en las encuestas realizadas desde que Mónica Oltra dimitió como vicepresidenta de la Generalitat Valenciana. Se marchó tras se imputada por, presuntamente, maniobrar en contra de la víctima de abusos sexuales de su exmarido, que era educador en el centro de esta menor tutelada.

Compromís obtuvo 19 diputados autonómicos en 2015, y la cifra de escaños cayó a 17 en 2019, cuando Ximo Puig creció a costa de su socio de Gobierno. Y desde junio de 2021, cuando se produjo la dimisión de Oltra, los principales sondeos le atribuyen un resultado igual o peor.

El realizado por Gesop para Levante-EMV a finales de septiembre le otorgaba entre 14 y 16 representantes; y el de SocioMétrica para EL ESPAÑOL de principios de octubre los reducía a entre 12 y 13. 

En la ciudad de Valencia el pronóstico electoral es más sorprendente todavía. El último baremo municipal, elaborado por el propio Ayuntamiento de la ciudad, situaba a la vicealcaldesa socialista, Sandra Gómez, por delante del alcalde Joan Ribó, con un 15,8% de los votos frente al 11,6% del primer edil.

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