La despoblación y el cambio climático coexisten e interactúan
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20 Diciembre 2022

La despoblación y el cambio climático coexisten e interactúan

Las zonas rurales de España están experimentando transformaciones ambientales y sociales sin precedentes. Se exponen y se analizan en el último estudio publicado por el Observatorio Social de la Fundación ''la Caixa''.

Las zonas rurales en España se encuentran actualmente ante un doble problema: la despoblación y el cambio climático. Cada vez hay menos gente viviendo en estas áreas, a lo que se une la desertificación. Un 29% del territorio rural español está expuesto a altas tasas de despoblación, un 45% a problemas de aridez y un 17,5% a ambos fenómenos a la vez. Este es uno de los principales puntos extraídos del último informe del Observatorio Social de Fundación "la Caixa", La España desertificada.

Lo fundamental reside en que estos dos temas no solo coexisten, sino que interactúan. El abandono de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, a consecuencia de la falta de personal por esa despoblación, aumenta la sensibilidad del territorio a los impactos del cambio climático. Contribuye a la erosión de los suelos y aumenta su vulnerabilidad a la desertificación, a la homogeneización del paisaje y a los incendios. Además, no todas las soluciones de desarrollo rural son necesariamente deseables desde un punto de vista ambiental. Así que el problema es complicado de resolver.

En su informe La España desertificada, el Observatorio Social de Fundación "la Caixa" expone igualmente algunos de estos factores para, por un lado, mitigar la despoblación y, por otro y en consecuencia, mejorar la calidad de los suelos: el desarrollo de la agroindustria y de las energías renovables, la inmigración, el turismo rural y ambiental, la disponibilidad de vivienda, la oferta cultural y el entretenimiento rural o la conectividad con las zonas urbanas.

Desarrollo rural, pero con impacto medioambiental

Sin embargo, tal y como apuntamos, estas posibles soluciones conllevan consecuencias indeseables tanto a nivel social como para el planeta. Este es el caso del desarrollo industrial, que puede generar puestos de trabajo, pero no implica que allí se fije la población, ya que muchos viven en sitios diferentes a donde trabajan. También suele conllevar la concentración de explotaciones y de servicios agrícolas en manos de grandes empresas (la denominada uberización del campo), lo que dificulta el acceso a jóvenes e inmigrantes así como su impacto medioambiental suele ser muy significativo.

Otro ejemplo de los 'contras' de estas soluciones de desarrollo rural que exponen en el informe es el del caso del turismo: un apoyo para dar visibilidad a estas zonas y generar puestos de trabajo, pero siempre que se garantice que es algo que se capitaliza localmente, que no llevará a la gentrificación de la vivienda y donde se tendrá en cuenta el cuidado del planeta.

Otra solución con fuerte impacto medioambiental es la intensificación de los sectores agrícola y ganadero, que si bien incrementa la fertilidad de los suelos y favorece el desarrollo económico, también puede llevar a la erosión de los mismos, a la sobreexplotación y a la contaminación de los recursos hídricos, lo que se traduce en mayor aridez y menos resistencia a los 'varapalos' del cambio climático.

Con este panorama, una de las conclusiones en las que inciden en el informe La España desertificada es que estamos ante un problema de difícil solución en el que, además, intervienen muchos factores que han ido variando a largo del tiempo y que producen otras consecuencias a valorar. Una de las variables que se dan en la actualidad y que hay que empezar a tener en cuenta, según los expertos, es que hay dos tipos de ruralidad distintos en nuestro país: la denominada España vaciada de Castilla-León, La Mancha y Andalucía, donde el problema es la despoblación, y las agrociudades de Andalucía y Extremadura, cuya preocupación es el paro. A esto hay que añadir otra variante actual respecto a hace años: la movilidad cotidiana en el mundo rural es mucho más amplia. Unos viven en un municipio, pero trabajan en otro, acceden a los servicios básicos en un tercero… Lo que hace que estas realidades todavía estén en proceso de redefinición hoy en día.

Lo bueno, y de ahí la importancia de los informes del Observatorio Social Fundación "La Caixa", es que el problema ya está sobre la mesa y cada vez hay más concienciación sobre la necesidad de estudiar la despoblación y el cambio climático en las zonas rurales de manera conjunta.

El informe La España desertificada es el último ejemplo de la labor tan importante que realizan desde el Observatorio Social, un espacio de análisis y reflexión gracias a la divulgación de conocimientos de base científica sobre temas sociales a través de publicaciones, actividades o debates, entre otros, tanto vía on line como en los centros CaixaForum de "Fundación la Caixa".

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