La extenuación del Liverpool: Mané no basta en otra tragedia de Salah
19:54
29 Mayo 2022

La extenuación del Liverpool: Mané no basta en otra tragedia de Salah

Tercera final consecutiva sin anotar para los 'reds', que se disolvieron en la última media hora después de dominar en los primeros 30 minutos.

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No pudo más el Liverpool en París, extenuado, roto, impotente ante un gigante bajo palos. Cayó con honores ante su gran némesis y Klopp añadió una final perdida más, la undécima, de 19 disputadas. Poco se puede reprochar a este equipo, que lo intentó hasta la extenuación, con todos los recursos a su alcance. Otra nota trágica para Salah, a quien Courtois sacó su mejor disparo. Y una injusticia para Mané, autor de un partido descomunal. Tras dominar los primeros 30 minutos, los reds se disolvieron en la última media hora. Justo cuando más se esperaba de ellos.

De nada sirvieron los nueve disparos a portería, siete más que el Madrid, porque el equipo de Klopp se quedó tan seco como en sus otras dos finales de esta temporada, ambas frente al Chelsea. En la Carabao Cup de febrero, 10 tiros sin batir a Edouard Mendy y hace dos semanas, en la FA Cup, otros 14 lanzamientos. Sólo el pleno acierto en la tanda de penaltis (17/17 acumulado) les permitió coronarse campeones. Pese a la terrible decepción, esos dos títulos serán festejados hoy con el desfile del equipo por las calles de su ciudad. Un recorrido de 13,5 km en autobús que también incluirá un homenaje a los fallecidos en Heysel, el día en que se cumple el 37º aniversario de la tragedia.

Deberá recomponer el ánimo Klopp, cuya voz ante los micrófonos quedó ayer teñida de tristeza. "El Madrid es increíble. La posesión fue del 50 %, pero nosotros tuvimos más disparos, más disparos a puerta, pero la más definitiva la tuvieron ellos. Ellos marcaron y nosotros no, es la explicación más fácil del fútbol. Ha sido un resultado muy difícil de aceptar", explicó en rueda de prensa. "Su portero ha sido el hombre del partido, eso implica que algo nos ha salido mal. Courtois ha hecho tres paradas increíbles. Podríamos haber tomado mejores decisiones en los últimos tres cuartos del campo", añadió el alemán.

Echó de menos un pincel fino el Liverpool, especialmente cuando se vio en desventaja. Ahí debía medirse su capacidad para recomponerse a nivel físico y mental. Porque ese tramo postrero favorecía presumiblemente al rival, más fresco de piernas en las semanas previas y capaz de disputar esos minutos de la verdad como quien echa una pachanga. Replegado atrás, igual que tantas veces a lo largo del año, el Madrid exigiría un punto extra de calidad.

La pifia de Keita

Para ello, Klopp se entregó casi de inmediato a Diogo Jota, un extremo que parece haber perdido el hechizo. Y retiró a Henderson, que cumplió su partido 57 de la temporada, en cuatro competiciones, récord en las cinco grandes ligas. El capitán pudo despedirse con el orgullo de ser el primer inglés que porta el brazalete en tres finales de Champions. También prescindió de Luis Díaz, sofocado por un soberbio Carvajal. El colombiano venía promediando más de cuatro remates a portería en la Premier, pero su ya tradicional abrazo con Klopp tuvo esta vez sabor amargo.

Compareció Keita, que venía sembrando algo más que dudas, para llenar de estupor a París entero con un remate de exterior. La antítesis al canon de Modric. No volvió de gozar de otra igual el Liverpool. Y Sané desfiló desconsolado.

Hizo Klopp de la necesidad virtud con el 10, recolocado desde hace meses como falso nueve. Durante la semifinal ante el City, Gabriel Jesus puso en evidencia esa rendija, a la espalda de Casemiro y delante de los centrales. Precisamente donde mejor se movía el senegalés. Fuera de los radares, cuando querían atraparle, ya andaba por otro lado. Se le notaba tan relajado como había advertido en la previa.

Mane, desconsolado tras la entrega de medallas en París.Mane, desconsolado tras la entrega de medallas en París.AFP

Salió Mané a disfrutar, aunque trabajaba a destajo en la primera línea de presión, forzando el pelotazo de Courtois. Su facilidad para fintar en el hueco de una baldosa desquiciaba a Militao. Y el remate al palo, en el ecuador del primer tiempo, apenas supuso el detalle más exquisito de una exhibición de fuerza. Justo antes de que Turpin decretara el descanso, a Klopp no le quedó más que agradecerle, desde la zona técnica, ese último esfuerzo para atosigar al portero.

Merecía la pena sacrificarse por el bien común y al Liverpool se le notaba el poso competitivo de quien ha ganado y perdido finales. Suya fue, de modo incontestable, la primera media hora. Con el juego posicional de su línea de medios y con la profundidad de Luis Díaz por la izquierda. En el Stade de France dominaba ese equipo que durante los 12 partidos previos había reducido la posesión de sus rivales a secuencias de apenas 6,8 segundos.

Una renovación por resolver

Un crecimiento notorio respecto a 2018, empujando al rival hacia su área y negando la conexión entre Benzema y Vinicius. Al menos, el brasileño buscaba su oportunidad frente a Konaté. Una minúscula grieta en el muro rojo, cuyo único instante de debilidad llegaría tras la interminable revisión por VAR, cuando Alisson pareció emular a Karius en Kiev.

La reanudación tampoco sonrió a Salah, desesperado por momentos frente a Alaba y Mendy, que negaron su influencia. Lejos del nivel del invierno, cuando había firmado 23 goles y nueve asistencias antes de enero, El Faraón cierra de la peor manera una temporada donde ha perdido la final de la Copa de África y se ha quedado sin Mundial. Su futuro, al menos, parece que podrá concretarse en las próximas horas.

Más peliaguda se presenta la renovación de Mané, de quien se espera una respuesta contundente para resolver su futuro. A ver cómo se entienden ahora esos 50 millones en los que se había cifrado su hipotético traspaso al Bayern. Y a ver cómo calma el delantero los ánimos en Anfield, después de tantas semanas postergando su decisión. Por mucho que a Klopp no le importasen estos intencionados rumores, el gran cometido de la nueva dirección deportiva pasa por un nuevo contrato, más allá de 2023.


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