La ferocidad irredenta de Victoria Abril hace honor al Premio Feroz de Honor
22:57
13 Enero 2021

La ferocidad irredenta de Victoria Abril hace honor al Premio Feroz de Honor

La actriz, más reconocida en Francia que en España, recibirá el galardón en la ceremonia que se celebrará el 8 de febrero en Alcobendas.

Victoria Abril no es exactamente una actriz. O lo es pero con todas las consecuencias. Lo que la coloca en otro lado, en el lado del vértigo. Y ahí, en ese espacio indeterminado al límite de todos los suicidios, nada es estable, ninguna precisión vale, las definiciones no sirven. Richard Brooks, el director de 'A sangre fría', dijo al verla que nunca había visto nada parecido. Lo comentó como el que ve las cosas por primera vez. Se refería a la escena de sexo de 'Átame', la película de Almodóvar también dispuesta en un escenario sin equilibrio, y desde entonces todas las listas de amantes enfurecidos empiezan (algunas también acaban) en el cuerpo encendido de la actriz que este año recibe el Premio Feroz de Honor con la intención de renombrar al propio galardón. La ferocidad también empieza y acaba en ella. Recibirá la estatuilla (que hay una) el 8 de febrero en Alcobendas. Buen sitio.

Repasar su filmografía se parece bastante a pasear por el borde de ese abismo que Kierkegaard proponía como el patrón oro de todas las angustias, miedos y, lo más importante, libertades. La libertad incluso del suicidio. Ella vino al mundo en Madrid en 1959. Con apenas 15 años debutó en televisión con gafas falsas en el programa 'Un, dos, tres... responda otra vez', de Chicho Ibáñez Serrador. Inmediatamente, empezó a trabajar en el cine: debutó en la película 'Obsesión', de Francisco Lara Polop, y a los 17 rodó, junto a Sean Connery, 'Robin y Marian'; también hizo 'Caperucita y roja', 'Esposa y amante', o 'El puente'. Eso sí, ella, dicho por ella, iba para bailarina.

Y así hasta que en los albores de esa Transición siempre tan citada conoció a Vicente Aranda. Con él se atrevió a hacer 'Cambio de sexo' en 1976. Y lo de atreverse es más que un tropo, es hasta un trompo de los que daban los Seat 124 después de un tirón. Con él llegaría a rodar hasta doce películas. Y todas ellas, al límite. O, mejor, empeñadas en trazar, en descubrir, el límite. Desde 'La muchacha de las bragas de oro' (1980), a 'El Lute: camina o revienta' (1987), pasando por 'Amantes'(1991) --con la que ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival de Berlín--, 'Tiempo de silencio' (1986) o 'Libertarias' (1996), todas ellas eran y vivían en el gesto menudo, impertinente, violento y, sobre todo, tremendamente feroz de la actriz que en verdad era ya otra cosa.

Un año después comenzó en el teatro y dos más tarde volvió a televisión con el programa '625 líneas'. También en televisión, Abril estuvo en series míticas: 'La barraca'(1979); 'La huella del crimen' y 'Los pazos de Ulloa', en 1985, 'Los jinetes del alba' (1987), y más recientemente, 'Sin identidad' (2014-15) y 'Días de Navidad' (2019).

En 1982, Victoria Abril se fue a vivir a París. Lo hizo, dice, por amor. Aunque no es difícil comprender que el mundo se le quedaba pequeño y en París los bulevares son más anchos. Allí empezó otra carrera en cine y televisión que le ha valido varias nominaciones en los César de la Academia del Cine francés y una gran popularidad gracias a series como 'Clem', que estuvo nueve temporadas en antena batiendo récords de audiencia.

En España, de nueve nominaciones a los Goya, logró la estatuilla como mejor actriz protagonista con 'Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto', (1995) de Agustín Díaz Yanes, que también le sirvió la Concha de Plata del Festival de San Sebastián. Con él volvería en 'Sin noticias de Dios' (2001) y 'Sólo quiero caminar' (2008). También Borau, Berlanga, Chávarri, Camus, Gutiérrez Aragón, Armiñan, Félix Rotaeta o Rafael Monleón la eligieron para sus películas antes de convertirse en 'chica Almodóvar': tras hacer un pequeño papel en 'La ley del deseo' (1987), con él rodó 'Átame' (1989), 'Tacones lejanos' (1991) y 'Kika' (1993). Tras años distanciados, Victoria Abril se subió al escenario en la pasada edición de los Premios Feroz en Alcobendas para entregar al director su premio a la mejor película dramática por 'Dolor y gloria'.

Victoria Abril, que lleva viviendo en París media vida y habla francés igual que español (también inglés e italiano), ha encontrado en el teatro el calor del público. Es oficial de las Artes y las Letras de Francia desde 1998 y en 2002 fue nombrada 'caballero' de la Legión de Honor francesa. ¿No llama la atención la consideración 'oficial' tan relevante en Francia y tan escasa en España? Sin remedio.

Si uno se molesta en trazar una línea desde 'Cambio de sexo' a 'Nadie hablará...' pasando por 'Átame' y 'Kika', por citar lo irremediable, lo que sale es no tanto el perfil de una actriz como el diagrama de un sismógrafo. La escala Richter de un extremo a otro. Gran Premio Feroz. Es más es ella la que premia al propio premio.


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