La furia contenida de Sergio Ramos: ''Sabía que le estarían esperando''
19:20
5 Diciembre 2021

La furia contenida de Sergio Ramos: ''Sabía que le estarían esperando''

El central lucha contra sí mismo y contra todos para demostrar que se equivocaron a quienes lo creían acabado. El PSG, un club de clanes, favorece su aislamiento durante la recuperación.

ORFEO SUÁREZ @OrfeoSuarez Actualizado Domingo, 5 diciembre 2021 - 02:00Enviar por emailVer 15 comentariosEstreno Sergio Ramos exhibe jerarquía en su debut con el PSG

"¿Cómo estás, Sergio?" "¿Va todo bien?" Las preguntas se sucedían en el grupo de whatsapp que comparte la mayoría de los campeones del mundo y de todo, aunque las relaciones dejaran de ser las reflejadas en las bucólicas imágenes del césped de Kiev, en 2012. No todo se debió al 'ciclón Mou'. El portugués sólo nos permitió levantarnos el velo y recordarnos lo mucho que a los españoles nos pone el cainismo. También a los catalanes. El resto lo pusieron las derrotas. Los tiempos del esplendor en la hierba pasaron como dice la canción: 'As time goes by'. Sergio Ramos, en cambio, lucha consigo mismo y contra todos para evitar que lo haya hecho el suyo en el otoño de su carrera. Ofrece respuestas breves a quienes fueron sus compañeros de armas: "Estoy en el proceso de recuperación, va bien, gracias". Ha hablado mucho en el pasado, a veces más de la cuenta, y ha escuchado demasiado en el presente. Como a todo genio y figura, le rodean la adulación y la maledicencia. El locuaz Sergio es ahora lacónico, lejos de su hábitat, mientras la furia macera en su interior una respuesta que el cuerpo no le permite dar. No todavía.

Una aparición esperanzadora, ante el Saint Etienne, y una nueva espera, con su baja ante el Lens, para quien nunca ha esperado. La "fatiga muscular", según dice el Paris Saint Germain, es la razón. La fatiga no estaba hasta ahora en el vocabulario de Sergio, al que han transmitido confianza en el Parque de los Príncipes. "No tengas prisa y no cometas los errores del pasado". Lo ha escuchado de Leonardo, el director deportivo del PSG, y de Pochettino, alguien que siempre pensó en el madridista. No fue una imposición, una compra más en el Monopoly del fútbol. El poder de quien las pronuncia, sin embargo, es débil en un club de vanidades, clanes y silencios. Sergio observa y no todo le satisface. Quería un equipo en el que poder aspirar a lo máximo, no un destino fácil como otros en Qatar o Japón para reponerse de los malogrados negocios de papá. La familia Ramos también sufrió los efectos de la crisis inmobiliaria, pero sin comprometer el jugador su situación.

El corro argentino, en el que Di María puede llegar a decir más que Messi, la inconsistencia de Neymar y la temprana megalomanía de Mbappé componen un suflé. El inglés Carragher los ha llamado los "pasajeros": viajan en el equipo sin hacer nada. Pochettino, que volvió a presenciar otro empate inapetente en casa del Lens, empieza a tener la misma cara que Tuchel o Emery. El reloj de arena da la vuelta. Zidane es el deseado en un vestuario donde es difícil tener deseos. Quizás también por Sergio, dada su complicidad pasada con el francés. La soledad ha sido inevitable, pese a la compañía de su hermano y agente cuando la necesitaba. René Ramos ha hecho crecer su agencia, tienen vidas profesionales aparte, pero jamás tendrá un cliente como el de su propia sangre. Sergio vive cerca de la ciudad deportiva del PSG aunque lejos de París, lo que aumenta el sentimiento de soledad y las dificultades de adaptación. Los compromisos profesionales de su mujer, Pilar Rubio, la obligan a viajar a España.

EL APOYO INCONDICIONAL DE MODRIC

El desprecio que ha sentido ha estrechado muchísimo los márgenes de confianza del defensa. Más que sus ex compañeros de selección han conocido acerca de la recuperación de Sergio Ramos los 'Lucas' del Madrid, Luka Modric y Lucas Vázquez. Cuando todos se preguntaban por la rodilla de la que fue operado en su último año en Madrid, el croata ya sabía que el problema de Sergio no estaba ahí, sino en el sóleo de su pierna contraria, la derecha, debido a las sobrecargas que se produjo cuando, equivocadamente, quiso acelerar los plazos de su regreso. En Modric, la profesionalidad y la calidad viajan en paralelo a la independencia y la lealtad. Lucas Vázquez le debe la defensa que siempre hizo de su continuidad, si era necesario hasta decirle a Florentino Pérez que estaba al nivel de Mbappé. La hipérbole es parte del barroquismo de Sergio.

Modric tiene 36 años, por 35 del sevillano, y es uno de los que demuestra lo desfasada que está la norma del presidente del Madrid de no renovar a los mayores de 30 más que de año en año. Los otros son Kroos (31) o Benzema (33). Que le pregunten a Ancelotti a quiénes prefiere. La vida es, hoy, más larga en el fútbol. La regla de los 30 estuvo en el inicio del divorcio de Sergio con el Madrid, al no aceptar una renovación por un año el defensa. En la trastienda, sin embargo, una tesis en la cúpula del club favorable a cerrar su ciclo y su liderazgo en el vestuario. Los errores de cálculo del jugador, entre ellos el de operarse de algo que no revestía urgencia, acabaron de abonarla, junto a declaraciones y posiciones de fuerza que no le beneficiaban, como la de negarse a interceder ante la plantilla, como capitán, en la segunda rebaja salarial solicitada por Florentino debido a la pandemia. Al no saber si iba a seguir, entendía que no se lo podía pedir a sus compañeros.

LA UTOPÍA DE LA SELECCIÓN

Jamás pensó, en cambio, que se quedaría fuera de la Eurocopa y por ello mantuvo una tensa negociación por las primas con Luis Rubiales, ya que en el presidente de la Federación la testosterona de vestuario no ha sido, por ahora, sustituida por la diplomacia de los grandes despachos. Tal para cual. Nada más llegar, ya comprobó la dureza del camero, cuando la Federación quiso pagar las dietas para el Mundial de Rusia a los futbolistas por transferencia, en lugar de la mitad por ese método y la otra mitad en efectivo, que no en negro.

En el organismo no pensaban de forma muy diferente a como lo hacían en el Madrid, pero fue la inactividad por la lesión lo que le dejó fuera de la Euro, después del ridículo de los minutos camino del récord que no dejó en buen lugar a Luis Enrique. Ahora que su ciclo internacional parece cerrado y que la selección se antoja una utopía para el central, cerca del asturiano hay quien dice que, si sale adelante,. es mejor no apostar, porque las decisiones del seleccionador son cosa de Rappel.

Desde su entorno le recomendaban más tacto con los dirigentes y otros le decían directamente: "¡Cállate!" Pero Sergio ha sido y es un verso libre. Es su personalidad y en su personalidad está su éxito. Como dice una persona cercana al sevillano, "eligió ser de ese modo y siempre ha sabido que le estarían esperando para cobrárselo". Han llegado. Desde estos extraños toriles de París, Sergio los observa, impaciente.


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