La huida a España de Jossy, viuda de un ex escolta de Hugo Chávez asesinado
18:27
29 Mayo 2022

La huida a España de Jossy, viuda de un ex escolta de Hugo Chávez asesinado

El vehículo en el que viajaba con su marido fue tiroteado en Tijuana (México), donde residían, y él falleció. Temiendo que los autores fueran narcos y que quisieran matarla, se ha trasladado a Madrid

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Jossy se quita la chaqueta y muestra el orificio de entrada de la bala, en la cara interna del brazo, prácticamente a la altura de la axila. No tiene cicatriz de salida, lo que quiere decir que el proyectil sigue ahí dentro. De las 16 balas que alcanzaron la furgoneta Dodge Durango, dos le dieron a ella. La primera, de refilón: le raspó la frente y le dejó la cara aparatosamente ensangrentada pero sin consecuencias. La segunda es ésta que tiene encapsulada no muy lejos del húmero y que le causa un dolor que llega hasta la espalda.

Según detallaría después la autopsia, su marido, Eyerberth (Eyer) Verdú, de 35 años, quien iba en el asiento del piloto, recibió seis impactos. Jossy Díaz, 36 años, recuerda así lo que vio al abrir los ojos una vez cesaron los disparos. Estamos en Tijuana (México), 16 de febrero de 2022. "Lo vi tirado en el asiento, había caído hacia mí. Me bajé, traté de abrir la puerta de él pero no podía, el brazo me dolía mucho, pero yo no sabía que tenía una bala, pensé que se me había salido de sitio. Trataba de sacar a Eyer del coche y no podía. Entonces le vi la herida en el cuello. Una mujer y un hombre me gritaban desde lejos: '¡No te muevas, espera, espera...!'".

Segundos antes de que los acribillaran a balazos, Jossy y el fallecido Eyer hablaban ilusionados del futuro. Hacía tres días que habían conocido que esperaban su segundo hijo. Al llegar los policías mexicanos al lugar del crimen y ver en los asientos de atrás una silla infantil cosida a balazos preguntaron con angustia dónde se encontraba el crío. Charity, un terremoto de dos años y cinco meses que no deja de corretear por el piso en el que nos encontramos en Madrid, estaba a salvo con su abuela.

Mataron al marido de Jossy y ésta, temiendo que los asesinos quisieran rematar a la superviviente, huyó con urgencia a España, nacionalidad que tiene porque su abuelo paterno era canario. Hizo saltar las alarmas del detector de metales en el aeropuerto de Cancún, enseñó el vendaje del brazo y la radiografía con la bala dentro y logró embarcar y aterrizar en Barajas el pasado 14 de marzo.

Eyer, con uno de los perros que adiestraba.Eyer, con uno de los perros que adiestraba.EL MUNDO

Y aquí está, viuda, con una niña pequeña, una barriga de casi seis meses ya y una situación desesperada. Una amiga le ha dado alojamiento temporal en un piso diminuto en el barrio de Vallecas: la amiga y su pareja duermen en una habitación, los suegros de la amiga en la otra, y Jossy y su hija en el sofá.

Puede quedarse con ellos hasta este 30 de mayo. Todo su capital suma 200 euros. Busca trabajo, pero no encuentra quien la contrate en su estado. "He pedido al Ayuntamiento una plaza en algún centro. 'Te ponemos en la lista de espera, ten paciencia, ten paciencia'. Pero es que para mí el tiempo corre. Pronto va a llegar el bebé, ¿y qué hago? Ya casi no me queda dinero, ¿qué hago?". La Fundación Madrina, que apoya a madres solteras, la está ayudando proporcionándole comida y asistencia sanitaria.

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Se preguntará el lector por qué atacaron el vehículo de Jossy y su marido. Repasemos primero brevemente sus biografías antes de regresar de nuevo al suceso. Ambos nacieron en Venezuela. Él fue escolta del presidente Hugo Chávez, pero decidió dejar la milicia y se marchó a estudiar a Cuba con una beca. Se licenció en Cultura Física y Deporte. Ella también tiene un título universitario en Comunicación Social. Se casaron en 2015 y al año siguiente decidieron dejar el país. "Queríamos venir a España, pero no nos alcanzaba el dinero y nos fuimos a México", cuenta Jossy.

A Eyer le apasionaban los perros y se orientó profesionalmente hacia la instrucción canina. Montó una empresa y comenzó a ofrecer sus servicios a domicilio. Formaba a los canes en obediencia básica, en protección avanzada, en detección de explosivos... Y estaba en contacto con la Policía para adiestrar perros para la detección de drogas. Tijuana se encuentra en la frontera con EEUU. En 2020 las batallas entre los cárteles del narcotráfico dejaron en la ciudad 2.005 muertos.

Eyer trabajaba con los perros por el día y ejercía de guardia de seguridad armado en un centro comercial por la noche. Jossy estaba empleada en una empresa de venta online de joyería. Aquel 16 de febrero, él fue a recogerla al trabajo. "A mí no me habían pagado la nómina y él había prestado un dinero que no le devolvían. Estábamos cortos de dinero y no le había echado gasolina al carro".

A medio camino de casa, el depósito se agotó y se quedaron tirados en el lateral de una autopista. Llevarían tres cuartos de hora esperando a que unos amigos a los que habían llamado los socorrieran. "Comenzaron a escucharse disparos de atrás adelante. Eyer me dijo algo pero no sé qué. Yo me deslicé hacia abajo en el asiento. Una bala me rozó la cabeza y se me cayeron las gafas". Les habían disparado desde un vehículo en marcha. Jossy no pudo ver a el/los agresores.

El vehículo en el que fueron tiroteados.El vehículo en el que fueron tiroteados.EL MUNDO

Puesto que la Policía no encontró ninguna relación de Eyer con el narcotráfico ni con ningún otro negocio sucio, se llegó a la conclusión de que el ataque debió de ser una confusión provocada por los letreros que el adiestrador canino había estampado en el vehículo: en la luna delantera, el nombre de la empresa en grandes letras rojas; en las ventanillas de atrás, K9 -como se conoce a los perros adiestrados para labores policiales, de rescate o de protección- en el mismo color. Llamaban mucho la atención por ser el coche negro y con cristales tintados. "Como llevábamos tanto tiempo esperando, debieron de pensar que buscábamos algo, que traíamos perros para buscar drogas", explica Jossy.

Trasladada al hospital, los médicos intentaron extraer la bala. "No te podemos poner anestesia por el embarazo, se queda ahí", le dijeron. Días después detuvieron a un chaval que tenía un arma que coincidía con los casquillos recogidos del escenario del crimen. La Policía le pidió a Jossy que acudiera a un médico forense. La bala que llevaba en el brazo era la más completa y querían compararla con el arma incautada.

Tampoco en el segundo intento fue posible la extracción. "Al muchacho lo habían agarrado por drogas. Entonces el inspector del ministerio público me dijo: '¿Quieres confirmar el juicio? Mira, eres una mujer sola con una niña, extranjera... Lo recomendable es que te vayas porque no se sabe si es un cártel y van a ir a por ti'".

Y Jossy eligió la huida que la ha traído a Madrid. "Dios hace las cosas por algo y sé que voy a sobrevivir. Puedo trabajar en cualquier cosa. He sido camarera, recepcionista, asistente, organizadora de eventos... Puedo decorar fiestas infantiles, tengo cursos de pastelería".

Sus amigos han abierto en Gofundme la campaña "Una oportunidad para Jossy" para tratar de de recabar fondos: https://gofund.me/3969b4b7.


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