La justicia obliga a las 'manadas' a dar muestras de ADN para un registro policial de agresores sexuales
12:18
20 Julio 2021

La justicia obliga a las 'manadas' a dar muestras de ADN para un registro policial de agresores sexuales

Un tribunal acuerda registrar las muestras biológicas de los agresores en una base de datos policial

La confesión "Perdón. Me arrepiento. Si no llego a ir drogado, no habría pasado" El perfil Joffre, de gallito de barrio a depredador sexual

La sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante sobre la violación grupal y simultánea a una joven de 19 años en Callosa d'En Sarrià (Alicante) mientras sus cuatro agresores -conocidos como La Manada de Callosa- la grababan en el móvil ha inyectado un plus novedoso en los fallos para los delitos de este tipo.

El tribunal no se queda sólo en la imposición de elevadas penas -de 14 a 18 años de cárcel-, sino que quiere asegurarse un seguimiento concienzudo de los violadores en atención al perfil altamente peligroso que ha retratado en su sentencia.

Para ello, la Sala acordó expresamente la obtención, incluso forzosa, de pruebas de ADN de los condenados para incluirlas en una base de datos policial que permitirá tenerles controlados de por vida. Y así lo plasma en su sentencia.

Este paso -que los magistrados atribuyeron "a la gravedad de los hechos y la reiteración de la agresión a la víctima"- ha llamado la atención de los juristas por inusual. En el fallo, el tribunal explica que esta medida encuentra encaje en el artículo 129 bis del Código Penal, que dice que está justificada "cuando hay peligro relevante de reiteración delictiva".

"Reducida a un mero objeto sexual"

Los jueces aprecian que así puede ser en este caso. Ante la posibilidad de que cualquiera de los cuatro hombres pudiera negarse a someterse a los análisis biológicos, la Audiencia enfatiza que "podrá imponerse la ejecución forzosa" de esta medida.

A lo largo de su fallo, los magistrados destacan la brutalidad que los agresores emplearon con la víctima e insisten en que en todo momento la mujer manifestó su oposición a lo que estaba sucediendo.

La víctima, resaltan los magistrados, "fue menospreciada y reducida a un mero objeto sexual de los acusados". A continuación, hacen especial hincapié en la forma en la que se dirigían a ella "con ánimo denigratorio o en tono de burla" mientras la violaban.

Actuaban, relatan, "como si se tratara de un evento festivo, reproduciendo constantemente música" o "chistando" como respuesta a sus quejas y lamentos, según recoge la sentencia. Estos episodios quedan reflejados en los vídeos que los agresores grabaron en sus teléfonos y que los investigadores pudieron visualizar una vez que desencriptaron los terminales.

Los hechos

Según declara probado la resolución judicial, los acusados coincidieron con la víctima, entonces de 19 años, en la zona de ocio de Benidorm durante la celebración de la Nochevieja de 2018, y siguieron con ella de fiesta tras estar varias horas conversando.

Ella conocía a uno de los condenados y en un momento de la noche decidió seguir con ellos y no acudir a casa de la amiga con la que iba a quedarse a dormir.

Alrededor de las 3.00 horas, acudieron a un piso de Benidorm de un conocido, donde la chica fue agredida sexualmente por dos de los hombres. Allí permanecieron hasta el mediodía. En torno a las 14.45 horas del 1 de enero, acorralaron a la víctima en el baño, donde le propusieron relaciones íntimas que ella, "no obstante encontrarse con sus facultades intelectivas y volitivas afectadas por la ingesta alcohólica", rechazó.

Sin embargo, los dos agresores la desnudaron rasgándole la ropa que llevaba, le hicieron tocamientos y la fotografiaron con el móvil, ataques que la víctima combatió con gritos de "no, no, no".

Agresión en grupo y sincrónica

Las voces de la joven despertaron al propietario de la vivienda, que forzó la puerta del baño y accedió a su interior. La víctima, con el torso desnudo, se le abrazó, según relata la sentencia.

En ese momento, el propietario de la casa echó a todos los procesados y prestó una chaqueta de chándal a la víctima para que se cubriera. La mujer se fue porque él se tenía que ir a trabajar.

En la calle, prosigue el fallo, se encontró de nuevo con sus agresores, con los que accedió a trasladarse al vecino pueblo de Callosa d'En Sarrià, debido a que sus facultades seguían mermadas.

De esta manera, se trasladaron al sótano de una vivienda en la que vivía la familia de uno de los violadores. Allí se consumó la agresión en grupo y sincrónica. Cuatro hombres participaron directamente o cooperaron de alguna manera.

Los cuatro procesados volvieron a desnudar a la joven, usando la fuerza física frente a las negativas reiteradas. Sucesivamente, la fueron violando uno a uno mientras los demás sujetaban a la víctima. Se burlaban de ella. Ella llegó a morder la mano de uno de sus agresores para que dejaran de abusar de ella.

Confesión y reparación del daño

La Audiencia de Alicante aprecia en la conducta de los procesados las atenuantes de confesión y reparación del daño, ambas contempladas en sus conclusiones definitivas por la Fiscalía y la acusación particular.

Los agresores reconocieron los hechos durante el juicio y pidieron perdón a la perjudicada. Todos ellos atribuyeron la agresión sexual a un excesivo consumo de alcohol y drogas. Uno a uno repitió la misma frase: "Pido perdón y me arrepiento. Si no hubiera ido drogado, no habría pasado".

Estas confesiones han reducido las penas. El cabecilla se enfrentaba a 52 años y, finalmente, su condena es de 18. El resto cumplirá entre 14 y 15 años. El fiscal pedía 46 años.


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