La lucha contra el dolor de Lydia Valentín: ''Esta semana no sabía si podría competir''
11:18
2 Agosto 2021

La lucha contra el dolor de Lydia Valentín: ''Esta semana no sabía si podría competir''

''Me han tenido que infiltrar en la cadera porque no podía agacharme bien'', asegura la leonesa, que renunció a sus dos últimos intentos y ha acabado 10ª con 225 kilos en la categoría de -87 kg.

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El nombre de Lydia, con Y griega, no se lo pusieron sus padres. Tampoco nadie apostaba porque una adolescente a la que se le daba bien el atletismo y el baloncesto acabara levantando pesas. Ni que de un pueblo de León de 4.000 habitantes saliera una campeona olímpica en un deporte que en España pocos conocían hasta que llegó ella.

Lydia Valentín (36 años) siempre ha remado a contracorriente de los parámetros que muchos podrían considerar lógicos u obvios. Nadie más que ella tiene tres medallas olímpicas, pero sólo una foto en el podio. Nadie más recibió uno de los metales, el que era de plata, una década después de la competición. Y, seguramente, no haya ninguna otra campeona de halterofilia que lleve una muñequera de Hello Kitty como amuleto. No le ha ido nada mal con él.

Como no podía ser de otra manera, Lydia Valentín, la Sansona de El Bierzo, ha tenido que viajar a Tokio por el camino más difícil, compitiendo en desigualdad de condiciones, levantando un peso muy superior al suyo. Y eso que a priori iba a tener el horizante despejado para su cuarta medalla en unos Juegos. Por masivos casos de dopaje fueron descalificadas las halteras rusas y otros 16 países no pudieron inscribir a más de uno o dos deportistas en todas las pruebas. Lydia, que debía competir en -76 kilos, no iba a enfrentarse a las rivales de muchas de las grandes potencias.

100 kilos para empezar

Con lo que no contaba era que una gastroenteritis le impidiera participar en el Europeo y obtener el billete en su categoría. Tuvo que cambiar de peso y presentarse en el Preolímpico de Colombia para poder llegar a Tokio en la modalidad de -87 kilos. Lydia aterrizó con una marca de 80,60 kg, muy inferior a la de sus adversarias. "Esta semana no sabía si iba a poder competir. Me han tenido que infiltrar en la cadera porque no podía agacharme bien", detalló en los micrófonos de la Cadena Cope.

Pero la leonesa no ha tirado la toalla pese a arrancar en la final B, cuatro horas antes que las favoritas disputen la final A, por lo que deberá esperar al turno de tarde para conocer su futuro. En el Foro Internacional de Tokio, un gigantesco centro de congresos y exposiciones a 800 metros del Palacio Imperial donde reside el emperador Naruhito, Lydia ha sido la cuarta en salir a una plataforma en medio de un escenario sobrecargado de falsas paredes rojas.

La española mandó poner 100 kilos en arrancada para empezar, mientras que sus rivales empezaron con 80 kilos. Lydia los levantó. También su segundo pase de 103 kilos. Llegaba su turno, se ponía de pie delante de barra, cerraba unos segundos los ojos mientras suspiraba cual meditación, y manos a la pesa.

Renuncia a sus dos últimos intentos

Lydia falló el tercer levantamiento de 106 kilos, aunque sumó la mejor puntuación de su grupo en la primera ronda. En la segunda, comenzó levantando 122 kilos. Esa fue su marca final porque unos dolores en el hombro le hicieron renunciar a los otros dos intentos. Finalmente terminó 10ª, tras levantar 225 kilos. El bronce estuvo en 256 kg.

"Al final decidí subir como fuese a esa tarima. Tiró más mi corazón que mi mente y he podido, aunque no de la mejor manera, ni en la categoría que me hubiera gustado, pero... voy a disputar los Juegos de 2024", avanzó la española, que llegaría a París con 40 años.

A los 15 años ya había dejado su pueblo, Camponaraya, en la comarca de El Bierzo, y se mudó a la Residencia Joaquín Blume, en Madrid. Un año después, ganó su primer campeonato europeo. Lydia es la única medallista española en tres Juegos seguidos: oro Londres, plata Pekín y bronce en Río. Aunque recogió dos de sus tres metales tiempo después de competir, sin los aplausos ni el glamour del escenario. Una nueva presea en Tokio le permitirá igualar los currículums olímpicos de Arantxa Sánchez Vicario, Andrea Fuentes y Mireia Belmonte, con cuatro medallas cada una.


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