La maldición que persigue a Joan Barreda
19:48
14 Enero 2021

La maldición que persigue a Joan Barreda

La victoria final se le ha resistido en las 11 ediciones del Dakar que ha corrido. Este jueves abandonó tras quedarse sin gasolina y acabar en el hospital

Joan Barreda pertenece a ese grupo de deportistas a los que el destino les ha regateado el gran triunfo que merecían de sobra por talento y calidad. Si resulta incomprensible que John Stockton, Karl Malone o Charles Barkley, por ejemplo, no tengan un anillo de campeones de la NBA, es increíble que el castellonense, considerado una leyenda del Dakar por la propia organización del rally, nunca haya podido apuntarse el triunfo final en esta mítica carrera.

Es como si una extraña maldición pesara sobre él cada mes de enero y, la mala suerte, la desgracia y los imprevistos se pusieran siempre en su camino cuando parece que va a llegar al objetivo. Son ya 11 ediciones las que ha disputado con la que termina hoy en Yeddah y Joan va a tener que seguir esperando para poder llevarse a casa ese «touareg» dorado que distingue a los campeones.

En este 2021 no era tan favorito como otras veces, pero en la primera semana ganó tres etapas para alcanzar las 27 del pionero Jordi Arcarons. Ha dejado atrás a gigantes como Marc Coma o Hubert Auriol, fallecido hace unos días, y sólo tiene por delante a Despres y Peterhansel. Ayer, a falta de dos jornadas para el final, tenía a tiro el podio y, quién sabe si ese triunfo que desea. Necesitaba remontar y en ello estaba cuando se saltó el punto de repostaje obligatorio en el kilómetro 174. Iba apretando a fondo, como a él le gusta, y concentrado en la navegación, lo que le hizo olvidar esa parada.

La organización anunció su error, que automáticamente le hacía perder cualquier opción. Se arriesgaba a una sanción y, a lo que finalmente le pasó: quedarse tirado en medio del desierto y sin gasolina. Unas horas después los jueces confirmaban que Barreda había pedido la asistencia médica y fue trasladado al hospital, desde donde se hizo la foto que colgó en redes sociales.

«Estoy bien. Me han realizando un escáner en la cabeza. La caída de hace dos días, en la que perdí la conciencia durante unos minutos, me ha pasado factura. Tenía muchas ganas de continuar en carrera y acabar lo mejor posible, pero no ha podido ser. Quiero dar las gracias al equipo HRC y a todos vosotros por estar siempre ahí», escribió en Instagram para agradecer las muestras de apoyo.

Lo que podía haber sido una jornada épica acabó en desastre, una historia muy familiar para él si se echa un vistazo a su relación con el Dakar. Han sido muchas las ocasiones en las que ha tenido la victoria en la mano, hasta que sucedía algo que rompía sus planes. En 2018 se vio obligado a abandonar por molestias en una rodilla y una muñeca cuando estaba segundo en la general.

Al año siguiente se salió del trazado correcto y acabó en un barranco donde estuvo atrapado una hora, lo que le hizo perder el liderato que tenía. Y en 2020, una lesión en una costilla lastró su preparación para el Dakar y todo se complicó con dos caídas en las primeras cuatro etapas. Consiguió remontar hasta rondar el podio y entonces el motor de su Honda se rompió y fue castigado por recibir asistencia mecánica cuando no estaba permitido.

El salar de Uyuni ofrece uno de los paisajes más impresionantes que se pueden ver en toda Sudamérica, aunque para Barreda no es precisamente de buen recuerdo, porque en ese lugar, en mitad de los Andes, perdió sus opciones de triunfo tanto en 2015 como en 2016. Demasiadas decepciones que no han evitado que a sus 37 años el piloto de Torreblanca siga empeñado en volver para continuar su aventura.

Es el piloto más rápido e implacable con el acelerador, un estilo que quizá le ha costado alguna caída, pero al que no piensa renunciar. Como dice Carlos Sainz, si algo malo tiene el Dakar es que cuando pierdes hay que esperar 11 meses y medio para volver a intentarlo. La cuenta de Barreda ya ha empezado.


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