La metamorfosis de Alcaraz sobre la hierba: ''Fui yo mismo''
23:58
29 Junio 2022

La metamorfosis de Alcaraz sobre la hierba: ''Fui yo mismo''

El tenista español logra por primera vez acceder a la tercera ronda de torneo británico, con 16 subidas certeras a la red de 24 intentos.

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La plasticidad de la imagen, su punto de riesgo y precisión, el brazo derecho firme, la mirada atenta en la ejecución, el izquierdo arriba, acompasando académicamente el movimiento, ofrece una aproximación certera al tenista que se coló por primera vez en los deiciseisavos de final de Wimbledon. No es que Carlos Alcaraz haya mutado en un consumado practicante del noble arte de la volea, pero sí es cierto que dejó una estampa más reconocible en relación con el jugador que viene levantando justificadas olas de pasión en la temporada de su estallido.

«Fui yo mismo», dejó a modo de certera sentencia, recién capturado por el micrófono en la pista 2, ya fuera de juego Tallon Griekspoor, al que liquidó por 6-4, 7-6 (0) y 6-3 en poco más de dos horas. Después de un aterrizaje delicado en el partido de debut, cinco sets ante Jan-Lennart Struff, algunas dudas, el español nos trajo el recuerdo cercano de sus victorias en Miami, Madrid, Río y Barcelona, la grandeza, también, de sus cuartos de final el pasado año en el Abierto de Estados Unidos, del mismo registro hace pocas semanas en Roland Garros, la aureola de un tenista decidido, valiente, que se complace en jugar con una actitud lúdica. Si en el debut reconoció que se había visto disuadido tras un par de intentos errados de aplicarse con el saque y volea, si entonces le vimos poco por la cinta, en esta ocasión, como aconsejan los cánones del pasto, se fue hasta en 24 ocasiones a definir en la red, 16 de ellas con final feliz.

Sí, fue el tenista jovial que regala dejadas de ensueño, cual fino prestidigitador. «Me divierte cada segundo que paso en una pista de tenis. Y los resultados vienen así», agregó, en una ratificación de su irrenunciable ideario. La derrota ante Zverev en cuartos de París, adonde llegaba con el impulso de los dos títulos consecutivos en Barcelona y Madrid, con la dimensión de sus triunfos en la Caja Mágica frente a Nadal, Djokovic y el propio Zverev, y los problemas físicos en el codo derecho que le llevaron a bajarse de Queen's habían atenuado un poco el fulgor de un hombre que, no conviene olvidarlo, acaba de cumplir 19 años.

Ni siquiera los 30 saques directos ante Struff le devolvieron la bien ganada reputación de la primera parte de la temporada. No le hicieron falta cifras deslumbrantes para sacar la cabeza y recobrar crédito ante Griekspoor. Alcaraz sigue siendo un neófito sobre la hierba, pero parece claro que antes que después se moverá en ella con la misma habilidad que ya lo hace en tierra o en cemento.

"Necesito más horas en pista"

«Me sentí cómodo en la pista 2. Obviamente, el primer partido [el pasado lunes, en la 1] se jugó bajo techo. Fue realmente distinto. Noté la cancha más lenta. Pero necesito más horas en pista para encontrarme todavía mejor», explicó en conferencia de prensa.

Es fácil atisbar a quienes reclaman un porvenir en un territorio tan singular. Además de condiciones naturales, con un servicio que suele atender a su llamada en las situaciones relevantes, como fue la resolución de los dos primeros sets, con sendos saques directos, posee la predisposición para adaptarse a las circunstancias concretas del juego, y de hacerlo con suma naturalidad. Tampoco le tiembla el pulso a la hora de envidar con los restos, pues sabe que se trata de un golpe primordial en un lugar donde todo sucede muy deprisa.

Griekspoor, 53º, lo intentó de distintas maneras. Cuando vio que no le funcionaba cambiar bolas, optó por una propuesta más directa, pero tampoco ahí obtuvo mayor rédito que alcanzar un desempate donde se quedó a cero. Solo una leve distracción del español en el tercer parcial evitó un desenlace aún más rápido. Corrigió presto y ya aguarda al alemán Oscar Otte, 36º, reciente semifinalista en Stuttgart y Halle.


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