La Mostra de Venecia se rinde a Ana de Armas y Penélope Cruz
03:00
31 Agosto 2022

La Mostra de Venecia se rinde a Ana de Armas y Penélope Cruz

Las actrices españolas serán protagonistas de una ambiciosa edición del Festival acaparada por Netflix y que promete ser el escaparate de los Oscar

Netflix Andrew Dominik sobre 'Blonde': "Ana de Armas es la mujer más deseable del planeta" Entrevista Penélope Cruz: "No soy pesimista, pero me como demasiado la cabeza"

De un tiempo a esta parte todos los festivales de cine empiezan igual: con el sistema de entradas y de acreditaciones completamente colapsado. Ya es tradición. Tan grave está siendo la cosa en la edición 79 de la Mostra que nos ocupa que la organización, en un gesto inédito, hasta pidió disculpas. Eso sí, muy a su manera: ni sabían lo que pasaba ni tenían la más remota idea de cuándo podría solucionarse. Les quedó añadir que tampoco les importaba lo más mínimo. Conclusión: cuatro horas para realizar una tarea administrativa que en condiciones normales son cinco minutos. La Cosa Mostra. En realidad, lo anterior es sólo un detalle de importrancia muy limitada para unos (el mundo en general) e ilimitada quizá para pocos, pero da una pista. ¿Y si todo este caos digital no es más que una consecuencia de algo más profundo y hasta patológico como, pongamos, el ansía?

Dígase ya, la programación de este año en el que la cita italiana cumple 90 años desde su inauguración es el sueño húmedo de cualquier programador. Desde la película más esperada de los últimos tiempos, 'Blonde', de Andrew Dominik y con Ana de Armas dentro, al regreso de figuras prodigiosas como Todd Field o Noah Baumbach pasando por el enésimo 'tour de force' de directores fajados en su enésimo 'tour de force' (aquí, Alejandro G. Iñárritu, Darren Aronofski o Luca Guadagnino), todo de lo que se hablará en los premios que vendrán (Oscar incluidos) está aquí, en el Lido. Caos sobre caos.

Si se mira de cerca, o no tanto, alguien podría aventurar que toda la esperanza de recuperación del cine pasa por lo que se verá en la Mostra. Hasta la fecha sabemos que los cines se recuperan mal, lenta y perezosamente tras la pandemia al calor exclusivamente de esos mostrencos llamados 'blockbusters'. El cine de autor ha dejado de contar en la venta de entradas. Y eso, admitámoslo, duele. Y de ahí sin duda el ansía de antes que igual alcanza a cineastas, distribuidores, espectadores, festivales con departamentos informáticos inútiles y hasta plataformas. Todo es ansia en Venecia.

Penélope Cruz.Penélope Cruz.

Así las cosas, y por empezar por lo obvio, dos actrices --españolas (o casi) para más señas-- son ahora mismo la fiebre de la misma ansiedad. Ana de Armas, tan cubana como española, es Marilyn Monroe al dictado de la novela de Joyce Carol Oates y la Tierra entera pide un segundo para detenerse. "Soy prisionera de este maniquí rubio con esta cara", dice la aludida. 'Blonde' no es sólo la película más esperada desde que se anunciara su rodaje hace 12 años y se encendiera la primera cámara hace tres, también es la cinta más desesperada. La cantidad de rumores, todos ellos sicalípticos, que han rodeado al nuevo trabajo del australiano Andrew Dominik (se llegó a calificar de porno) han hecho de ella el más oscuro de los objetos del deseo. De otro modo, pocas campañas publicitarias tan efectivas. Minipunto para Netflix que, no se olvide, es la productora de ésta y de tres películas más a competición ('Bardo', ''Ruido de fondo' y 'Atenea', de Romain Gavras). Todo un récord y, a su modo, la más insoluble de las contradicciones: ¿tiene que ser una tele la que salve al cine?

La otra española, ésta de forma completa y de Alcobendas, es Penélope Cruz. Dos veces se la verá en Venecia tras recibir el año pasado la Copa Volpi como mejor actriz gracias a 'Madres paralelas' de Almodóvar. Primero lo hará de la mano de uno de los más interesantes e intensos de los directores italianos, Emanuele Crialese, y luego con un realizador debutante que en verdad no lo es tanto (ni realizador ni debutante), Juan Diego Botto. 'Inmensitá' es una nueva oportunidad que se da la intérprete para desfondarse, siempre al límite, en una historia de madres, hijas e identidades en discusión. 'En los márgenes' es otra cosa. Es cine vocacionalmente social, casi periodístico en el mejor de los sentidos (si lo hubiere), y cine convencido de que el cine, como la filosofía según le dijo Carlos a Feuerbach, está no sólo para contar el mundo sino para cambiarlo. En los dos casos, veremos, no lo duden, a una Cruz mayúscula. Siempre de cara. Pura ansia.

Como ansiosas son las propuestas de Darren Aronofski, que en 'The Whale' recupera a Brendan Fraser como tiempo atrás hiciera con Mickey Rourke en 'El luchador' para proponer una lectura de, atentos, la obesidad, la aceptación y la memoria; o de Noah Baumbach, que promete adaptar lo inadaptable firmado por Don DeLillo en 'Ruido de fondo' tras sorprender aquí mismo, a pie de Lido, con 'Historias de un matrimonio'; o de Todd Field, que regresa de un largo silencio tras 'Little children' (2006) para convertir a Cate Blanchett en una directora de orquesta en 'TÁR'; o de Florian Zeller, que completa la multipremiada y debidamente oscarizada 'The father' con 'The son', siempre con Anthony Hopkins en medio; o de Paul Schrader, que insiste con 'Master Gardener' a la vez que es honrado por toda su carrera...

La lista sigue, y ya fuera del foco de las alfombras más vistosas, no es difícil 'ansiarse' o 'ansiolizarse' con Jafar Panahi, que insiste en, desde las cárceles iraníes, transfigurar el propio cine en un simple y diáfano ejercicio de libertad en 'No Bears'; o con Oliver Hermanus, que adapta al novelista Nobel Kazuo Ishiguro en una relectura del clásico de Akira Kurosawa 'Ikuru (Vivir)'; o con Joanna Hogg, que completa su autobiografía iluminada que sigue a las dos entregas de 'The Souvenir' con 'The eternal daughter'; o con Olivia Wilde, que entrega una fábula y reflexión feminista del presente desde un extraño y distópico futuro en 'Don`t Worry Darling' con Harry Styles y Florence Pugh; o con Laura Poitras, que centra su mirada en la familia Sackler (la del OxyCotin) en 'All the Beauty and the Bloodshed' para dibujar en este nuevo documental el perfil exacto de la falta de escrúpulos; o con Frederick Wiseman, un clásico vivo que cambia la realidad por la ficción en 'Un couple'...

Y todo ello sin citar aún a los tres que, en un principio y sobre el papel, se antojan ansiolíticamente perfectos. 'Bones and All', de Luca Guadagnino, se presenta como un cuento de amor caníbal. Y no es metáfora. Es literal y sangrante. El director de 'Call me by your name' vuelve a contar con Timothée Chalamet para, en compañía ahora de Taylor Russell, desfondarse hasta la carne en una aventura desangrada y muy antropófaga. Aquí se ama y se devora. ¿Quién dijo miedo? A su lado, 'Bardo (o la falsa crónica de unas cuantas verdades)' nos entrega de nuevo a un Iñárritu con ganas de dar que hablar. Se trata de una "comedia épica" (la definición es suya) para tiempos de posverdad sobre eso (ahora más en crisis que el propio cine) llamado periodismo. El dos veces señalado en la ceremonia de los Oscar de forma consecutiva como mejor director vuelve a su cine pomposo, acentuado y desmedido que igual entusiasma a unos que irrita a los de enfrente. Y así hasta llegar al tercer director de la trilogía de la ansiedad: nadie como el irlandés Martin McDonagh para hacer vibrar las cosas. El responsable de 'Tres anuncios en las afueras' reúne otra vez a Colin Farrell y Brendan Gleeson en Almas en pena de Inisherin (ya lo hizo en la voraz 'Escondidos en Brujas') en una farsa sin freno sobre la amistad que lo promete todo incluido un recital de, atentos y atentes, mutilaciones. Sangre sobre sangre, caos sobre caos, ansiedad de todas las ansiedades.

Y, mientras, el sistema de distribución de entradas sigue a lo suyo. La Cosa Mostra.


Etiquetas:  #La #Mostra #de #Venecia #se #rinde #a #Ana #de #Armas #y #Penélope #Cruz

COMENTARIOS