La nueva vida de Leo Messi
23:28
10 Enero 2021

La nueva vida de Leo Messi

El argentino dice adiós a los traumas del verano, crea nuevas alianzas y disfruta de su nuevo papel de mentor

Crónica. Messi da la bienvenida a Griezmann en un Barcelona con el viento de cara Griezmann. "Antes no entraban, ahora la cosa va bien y hay que seguir así"

Leo Messi aún no tiene idea alguna de qué será de él el próximo verano, que es cuando concluye su contrato con el Barcelona. Y con su familia feliz en Castelldefels, tampoco tiene demasiada prisa por resolver una incógnita que cada vez le turba menos. La principal razón por la que el argentino trató de zanjar su carrera como azulgrana, más allá de las «mentiras» de Bartomeu, fue la asfixia que le provocaba la constante derrota. La decrepitud tanto del proyecto como del club. Si bien la entidad continúa sin presidente electo, y el margen para obtener refuerzos de garantías en el próximo mercado de invierno es nulo, Messi, como hizo tantas otras veces, está adaptándose a una nueva vida deportiva que ya no le es tan incómoda. A sus 33 años, y cuando se cumple una década de aquel Balón de Oro que alzó a la vera de Andrés Iniesta y Xavi Hernández, el rosarino reivindica que todavía no ha llegado el momento de vivir del pasado. Tampoco de dejarse ir en el cementerio de elefantes de la Major League Soccer estadounidense.

Fuentes del camerino del Barcelona apuntan a que Messi, cíclicamente, ha sabido adaptarse tanto a cambios de ciclo como a la marcha de compañeros que se ganaron su confianza. Lo hizo en esa selección argentina de nuevo cuño de Scaloni con la que pretende afrontar con garantías el que debería ser su último Mundial, el de Qatar en 2022. Y trata de conseguir algo parecido en el Barcelona una vez superado el luto por la salida de Luis Suárez, su muleta emocional.

El empleado Pepe Costa y el futbolista Jordi Alba son quizá sus mejores aliados vitales. Pero Messi, tras un primer tramo de la temporada en el que se encontró desubicado y rodeado de jugadores que, bien le eran desconocidos, bien no interpretaban su juego, ha acabado encontrando respuestas en las soluciones propuestas por Ronald Koeman. El mismo técnico que se responsabilizó de despedir a Suárez con una breve llamada telefónica, pero a quien respeta tanto por su capacidad de liderazgo como por su empeño en ofrecerle el mejor hábitat posible en el campo.

Mentor de Pedri

Desde el vestuario, y pese a que la leyenda siempre hablara de lo contrario, se insiste en que Messi siempre trató de facilitar la convivencia con los futbolistas jóvenes de la plantilla. Aunque ninguno le haya impactado tanto deportivamente como Pedri. Messi, en sus inicios en el primer equipo con el Barcelona, tuvo a Ronaldinho como mentor. Ahora es él quien trata de facilitar el crecimiento del mediapunta de 18 años. Con Pedri no hay reproches falle o acierte -Sergiño Dest sí se llevó una pequeña bronca en Granada por sacar mal un saca de banda-, sino agradecimiento y muestras de cariño.

Aunque Koeman, decíamos, ha facilitado el desarrollo de nuevas conexiones alrededor de Messi. Una vez aparcado aquel 4-2-3-1 con el que el técnico holandés parecía que iría hasta el final, Koeman está en camino de resolver el gran enigma táctico. Le bastaba con mirar atrás. Su 4-3-3, en cualquier caso, no es del todo académico, pero sí de lo más efectivo para abrir nuevos caminos al rosarino. Messi ha dejado la banda derecha para campar a sus anchas por el frente ofensivo. Incluso se arrima cuanto puede al costado izquierdo para maximizar su asociación con Pedri, que es quien ejerce de interior junto a De Jong. Dembélé, por quien Messi siempre tuvo especial cariño, y Griezmann, por fin revitalizado, completan el puzle. Uno desborda. El otro se asocia y remata. En fase defensiva, ambos se acercan a la cal y liberan a Messi de todo esfuerzo defensivo. En fase ofensiva liberan las orillas, se van hacia adentro y dibujan un triángulo interior en el que los dos franceses, como si fueran una pareja de delanteros de toda la vida, son quienes reciben el apoyo del diez como mediapunta.

El capitán del Barcelona, que comenzó el año renegando en la grada del Camp Nou en el empate frente al Eibar, ha liderado a los suyos en esta racha de tres victorias consecutivas, la mejor de la temporada. En Huesca asistió a De Jong, y entre San Mamés y Los Cármenes amontonó cuatro goles (92 dobletes en Liga, 130 en total) que le aúpan a la cabeza del Pichichi con 11 tantos (14 en todas las competiciones). Ya ha marcado diez o más goles en 15 temporadas seguidas.

Messi, que pidió a Koeman el cambio en Granada al intuir unas molestias, no tiene intención alguna de dejarse llevar.


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