La receta de Marco Asensio: cabeza dura, la familia como mejor 'psicólogo' y la pizarra de Zidane
15:36
4 Enero 2021

La receta de Marco Asensio: cabeza dura, la familia como mejor 'psicólogo' y la pizarra de Zidane

En menos de un mes ha pasado de la suplencia a ser el jugador diferencial del ataque madridista. Poco a poco, vuelve la mejor versión del delantero mallorquín, uno de los favoritos de Zidane.

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Un mal partido o una suplencia desagradable nunca iban a ser peor que aquella noche del verano de 2019, cuando al crujido de la rodilla siguió el peor vaticinio médico. Ante el pasillo oscuro de meses de recuperación, Marco Asensio rompió a llorar en Estados Unidos, donde su prometedora carrera sufrió un paréntesis del que ahora, parece que sí, empieza a salir del todo. El pasado sábado en el Di Stéfano, a las 23.30 y con 1 grado de frío navajero, la sonrisa no se le iba a pesar de estar aún en pantalón corto.

Apoyada la espalda contra el cemento, esperaba su turno en las entrevistas postpartido. Por delante iba Lucas Vázquez, su socio en el campo y también jugador destacado en el triunfo 2-0 ante el Celta.

Ambos goleadores, asistente el primero del segundo. Una risa tímida le sacó el empleado del club que le recordó que igual que el gallego era el futbolista con más Copas de Europa de la historia de su tierra, él lo sería de Mallorca, con dos. «¡Claro!», respondió alegre, pero sin disimular que su mente estaba en otro sitio entonces, quizá en el pasado reciente, en aquella recuperación de semanas y semanas que acabó en junio pero de la que no ha terminado de escapar del todo.

Sus buenas actuaciones últimamente, titular y decisivo en el campo, van recuperando para la escena futbolística al chico maravilla que en 2017 marcaba en cada final que jugaba el Madrid y colocaba balones en la escuadra del Barça con su zurda de seda y acero.

Hace un mes, sin ir más lejos, su estrella se difuminaba en mitad de la fea crisis de resultados del equipo. Él no daba con la tecla, presente sólo su nombre en el césped, no su juego diferencial. Un Asensio sin chispa, ni desborde; un Asensio del montón que ponía las cosas difíciles a la confianza de Zinedine Zidane, su técnico y gran defensor.

De la crisis al despegue

«No llegó a hundirse, pero sí se desanimó muchísimo», reconocen desde el vestuario, donde señalan a su núcleo más cercano como la vitamina D de donde ha sacado energías para no dejarse vencer por los malos vientos que a veces azotan incluso a los talentos mayúsculos como él. Su novia, su preparador físico (José), su padre, su representante... Todos hicieron piña para animarle.

Cuando le han ido mal las cosas, su entorno y también el club le han ofrecido ayuda psicológica profesional, sin que nunca haya aceptado esta vía. La pérdida de su madre cuando sólo era un adolescente (15 años) y la gestión de las enormes expectativas que desde muy pronto le acompañaron en el deporte han forjado el carácter de un chico mucho más duro mentalmente, según dice su gente, de lo que a veces parece en el campo.

Esas malas tardes de semanas atrás, sin peso en los partidos, eran culpa de la falta de rodaje físico y mental que aún echaba en falta. En noviembre, cuando volvió con la selección, él confesaba que aún le quedaba recorrido para llegar a su versión más afinada. Ahora, a pesar de los fogonazos que ya está dejando (decisivo ante el Granada y el Celta), sigue advirtiendo de que todavía necesita más tiempo para redondear su estado de forma, aunque las sensaciones, ese punto de cocción esencial en los jugadores (y los toreros) de arte, van siendo cada vez mejores.

Las oportunidades que le está dando ZZ, entre lesiones (Rodrygo) de unos y recuperaciones lentas de otros (Hazard), son la pista de despegue ideal para el delantero insular que cumplirá 25 años a final de mes y que sigue siendo una de las piezas estratégicas del club blanco. También parece que le está ayudando a destacar su posición en la izquierda, donde su zurda ha fabricado dos asistencias.

«Es un proceso largo, sabía que iba a costar, pero al final acumulas minutos ya se están viendo los resultados», dice Asensio, ambicioso ante el 2021. Tiene en la mirilla la Eurocopa y, por qué no, los Juegos Olímpicos de Tokio, donde también podría acudir. Eso a medio plazo, porque antes urge otra misión: afianzarse como el futbolista desequilibrante que necesita el Madrid para pelear por los títulos.


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