La reinvención de Luismi “El Chatarrero”: “He vendido toda mi colección menos el coche del atentado de Aznar”
03:08
8 Mayo 2021

La reinvención de Luismi “El Chatarrero”: “He vendido toda mi colección menos el coche del atentado de Aznar”

Asegura que ya conocía la ruptura de Ágatha Ruiz de la Prada: «Hablo con la flaca a diario»

Luis Miguel Rodríguez, 64 años, lleva trabajando casi toda su vida. Hijo de un agricultor y aunque carece de estudios superiores, aprendió de la escuela de la vida todo lo que necesita para ser uno de los empresarios más importantes de España. Afable, simpático, generoso y sencillo, tiene una aptitud especial para escuchar y empatizar con personas de toda condición. Conocido como el «Rey del Desguace» gracias a que tiene el más grande del mundo, es un hombre hecho a sí mismo a base de tesón, audacia y una dedicación completa a su sueño. Ha levantado un imperio y su negocio es un referente incluso fuera de España. Pasó de ser un empresario de éxito en el anonimato a acaparar páginas de la crónica social desde que fuera pareja de Carmen Martínez Bordiú en 2013. Posteriormente se unió a Ágatha Ruiz de la Prada. Luis Miguel asegura que prefiere la vida tranquila que llevaba antes. Estuvo casado con Asunción Fernández durante treinta años. Ella es la socia del negocio familiar. Las dos hijas del matrimonio, Marta y Victoria, también trabajan en la gestión de numerosas ocupaciones que dependen del desguace más grande del mundo. Luis Miguel nos abre las puertas de su imperio y hace un sincero y apasionado recorrido por su vida.

Carmen Martínez-Bordiu y Luis Miguel RodríguezFoto: GtresGtres

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Aún está vigente el concurso de acreedores en el que entró el flamante negocio pero está en vías de solución inmediata, según afirma. Luis Miguel ha sabido guardar la compostura y seguir pensando en crecer en esta pasajera adversidad…

–¿Le molesta que le llamen «Chatarrero»?

–No, pero me parece una falta de respeto y de no reconocer lo que hace y consigue cada uno. Tengo el desguace más grande del mundo y me siento orgulloso.

–¿Cómo empezó?

–Siempre quise tener un desguace. Mis padres nos pusieron a un hermano y a mí un negocio de hostelería, pero mi sueño era otro. Mi abuela me dejó un terreno de 10.000 metros. Empecé en 1982. Me engañaban, me robaban, me timaban… pero aprendí a base de trabajo, ilusión y tesón. Dedicaba las 24 horas a mi desguace. Empecé a ganar dinero y todo lo invertía. Fui comprando los terrenos de alrededor hasta juntar más de un millón de metros cuadrados. Hoy es el más grande del mundo y está creciendo. Llegará a ocupar el doble que ahora.

–¿Cuántos vehículos hay?

–Calculo que más de 20.000, más motores, ruedas, etc… cada día entran cerca de 300 coches siniestrados. Tenemos surtidor de combustible propio para abastecer nuestra flota de vehículos. Entre furgonetas, grúas, coches y autobuses, casi 400. Se necesita un día para recorrer el desguace. Y más que crecerá… estamos ampliando el actual y abriremos otro solo para furgonetas y todoterrenos. Actualmente trabajan 500 personas y llegaremos a los 1.000 puestos. Acaricio el proyecto de hacer un hotel con capacidad para 500 personas y la pista de karts más grande del mundo. Con el hotel y el kárting, llegaría a tener 1.500 trabajadores.

–El museo está parado….

–Llevaba siete años entre el proyecto y la construcción. Es un edificio de más de 30.000 metros que será un emblema. Acabaremos el proyecto cuando solvente los problemas burocráticos. Será el museo de coches más grande del mundo. Está prácticamente acabado. Lo alquilaba a diario para presentaciones de firmas de coches importantes, spots publicitarios… lo pararon y estoy esperando a que pueda volver a retomar las obras.

–Tuvo que vender la colección…

–Es lo de menos. Las colecciones se compran. Soy un ciudadano decente. Hacienda tenía que cobrar, yo creo ampliamente en la Justicia aunque le perjudique. Todo lo que gano, lo invierto. Vendí parcelas, coches de colección, maquinaria... Asumí mi deuda.

Luis Miguel Rodríguez en una gasolinera en Madrid. Foto: JON.ARRILLAGAGTRES

–¿Tendrá los coches de Mari Luz Barreiro, la viuda de Polanco, en su museo?

–Ya veremos. De momento los tiene ella en el suyo. Si todo va bien, seguro que llegamos a un acuerdo.

–Llegó a acumular 22 millones de deuda…

–La mayor parte se debe a los intereses. Llegué a un acuerdo. He pagado más de la mitad y el resto lo he aplazado.

–El juzgado mercantil 12 declaró su empresa en concurso de acreedores...

–Lo del concurso está casi solucionado. Mire, mis trabajadores no han estado sin cobrar.

–¿Sigue estando usted en concurso de acreedores?

–Sí, hay buena sintonía, respeto la Justicia. Estamos intentando resolver el asunto y poder disponer de las decisiones importantes. De momento tengo que esperar. El responsable que puso la administración está respetando la esencia del negocio. No hay conflicto ni problema. Cuando todo se resuelva podré hacer y deshacer, mientras, me remito a lo que decida el órgano que rige el negocio. Lo importante es mantener la viabilidad. Ya creceremos…

–¿Se puede decir que no es el que toma decisiones?

–De momento es el funcionario que se encarga de supervisar todo. Pero no pongo ninguna pega. Insisto, respeto la Justicia y espero poder seguir haciendo realidad el sueño de crecer y dar trabajo a muchas personas. Nunca me he quejado. Siempre he invertido lo ganado, sin despilfarrar. Eso lo han sabido reconocer.

–¿Qué pasó entonces?

–Nunca hubo mala fe. Yo reinvertía todo lo que ganaba en ampliar el negocio. Nunca compré caprichos millonarios. Descuidé pagos de impuestos y se acumularon esos impagos con multas e intereses. He reparado el error. He asumido la deuda de forma responsable. Está en vías de solución. No hemos dejado de trabajar.

Luis Miguel Rodríguez 'El Chatarrero' y Samira llegan a la plaza de toros de las Ventas.Foto: José Ramón GuisadoEuropa Press

–¿En qué estado se encuentra ahora la empresa?

–Estoy esperando a que me concedan la licencia para ampliar el desguace. No entiendo la burocracia política y las luchas entre partidos. Llevo años queriendo ampliar el negocio y dar trabajo a mil personas más. Nadie tiene un millón de metros urbanizables. Yo no quiero especular. Los trámites llevan paralizados siete años por enfrentamientos entre políticos. Al final perjudican al ciudadano. En el municipio no habría paro con casi mil puestos de trabajo nuevos.

–¿De qué depende?

–De la revisión del plan general de Torrejón de la Calzada. Llevo diez años esperando a que se tramiten las licencias. Parece habrá luz verde.

–¿Qué diría a los políticos del municipio?

–Que miren por sus ciudadanos. Yo no pido ayudas ni subvenciones a nadie. Todo lo que gano lo reinvierto para crecer.

–¿Una vida espartana?

–Nunca he tenido vacaciones porque me lo paso mejor en el desguace. Es mi sueño y mi pasión, lo que más me gusta en el mundo. Por la noche me gusta salir y estar con amigos. Pero no falto ni un día al negocio. No tengo mansiones. Disfruto con una existencia sencilla.

–¿Tiene enemigos?

–No tengo tiempo para tener enemigos. Caigo mal a la gente y no se por qué. No me meto con nadie. Me han atacado, pero no guardo rencor. Me dedico a los míos y se me olvida todo lo demás.

La diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada y su acompañante Luis Miguel RodríguezFoto: JuanJo MartínEFE

–¿Le perjudicó ser la pareja de Carmen y Ágatha, dos personas tan conocidas?

–No, para nada. No me arrepiento de nada. Hago lo que siento. Me llevo muy bien con ellas, con «la Bordi» hablo muy a menudo. Con «la flaca» (Ágatha) hablo casi a diario.

–¿Sabía entonces de la ruptura de Ágatha?

–Claro, era una relación que estaba muerta.

–¿Y en lo sentimental? ¿Abre la puerta a otros contactos?

No cierro la puerta a otra relación, pero estoy muy bien solo sin dar cuentas a nadie.


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