La resurrección del Real Madrid muere en la orilla: el Efes frustra la gesta de la Undécima
23:30
21 Mayo 2022

La resurrección del Real Madrid muere en la orilla: el Efes frustra la gesta de la Undécima

Los blancos caen ante el equipo turco en un desenlace agónico tras dominar hasta el tercer cuarto. Pleiss, héroe inesperado de una final defensiva, errática y sin brillo dominada por el MVP Micic

Opinión La voluntad no basta, por Vicente Salaner Narración y estadísticas Así lo vivimos Semifinales El Real Madrid consuma su venganza contra el Barça en un clásico agónico y luchará por su undécima Copa de Europa Reacciones La no falta de la discordia

La insólita y abracadabrante resurrección del Real Madrid murió en la orilla de la gloria, pues tropezó en el último escalón hacia la Undécima, allá donde le despertó de golpe el Anadolu Efes, ese grupo salvaje que baila al son de dos tipos únicos. No fue la obra más bella de Vasilje Micic y Shane Larkin, pero alzaron el título de la Euroliga por segundo año consecutivo, algo que en este siglo sólo habían logrado Maccabi y Olympiacos. [Narración y estadísticas: 57-58].

No estuvo el desenlace a la altura de la gesta, pues no hubo héroes ni magia en Belgrado. Fue en el fango donde se resolvió una final agónica que pudo caer hacia cualquier costado. Fue el error el protagonista, una final rácana, por debajo de 60 puntos como antaño. En esa recta de meta repleta de obstáculos y resbalones en la que Tibor Pleiss, un elemento inesperado, había desequilibrado los planes, el Madrid no encontró resquicio ni lucidez para resolver. La rabia, a la que ponía gestos el capitán Llull tras el bocinazo final, de esos segundos que pasaron sin posibilidad de réplica cuando Larkin falló desde la esquina, se elevó exponencialmente en el grupo de Pablo Laso.

Duele más también, porque ese camino que tantas veces reivindica el técnico vitoriano, apasionante esta vez hasta el Stark Arena, quedará empañado por la derrota, por el anhelo frustrado de quien a un paso estuvo de protagonizar una de las historias más asombrosas que recuerda el baloncesto continental. De renacer de los abismos hacia una corona que hace poco más de un mes ni siquiera podía imaginar. Regateó crisis, cismas y hasta la frustración contra el Barça, pero acabó claudicando apenas por un resquicio.

Taylor y Poirier, tras el final.Taylor y Poirier, tras el final.SERGIO PEREZEFE

El Madrid falló 27 triples y se dejó ganar la batalla del rebote. Ahí las claves frías, un manjar para la maestría del MVP Micic, que maneja los finales como un cirujano. Porque antes, realmente los blancos lo tuvieron de cara, tras un prodigioso canto al esfuerzo y la concentración. Avanzado el tercer acto no dejaban respirar al Efes, que chocaba una y otra vez contra un muro. Ahí, nueve arriba, dos triples de Abalde quisieron jugar con el destino. Como le había sucedido al propio Madrid en la semifinal contra el Barça, aprovechó esa vida inesperada el Efes, más fresco mentalmente en los momentos que quedan para el recuerdo.

El arranque de Tavares

Desde el amanecer se intuyó la sordina, mostrando ambos el respeto de quien no las tiene todas consigo, con el propio Abalde ejerciendo de base ante la lesión de Williams-Goss y el 'castigo' de un Heurtel, que, como estaba previsto, no fue llamado de urgencia. En mitad del tacticismo, de los ajustes previos que sólo se hacen añicos con el paso de los minutos, emergió la figura gigante de Tavares que dominaba las pinturas como si jugara con niños. Fallaba y fallaba el Madrid, el triple una condena premonitoria, y lo arreglaba el africano, abnegado en el rebote ofensivo.

Se puso las botas (12 puntos, siete rechaces) hasta que Larkin le sacó la segunda falta. Porque la primera mitad iba a calcar guion en sus dos actos. Dominó el Madrid, haciendo pilar de la defensa, y revivió el Efes de la única manera posible, con las travesuras de Larkin y Micic, que se turnaban en los latigazos. El invitado inesperado de la final apareció pronto: Anthony Randolph, cuyo papel ha ido disminuyendo hasta quedar en darle un respiro a Yabusele (apenas un punto entonces), asestó dos triples que llevaron a su equipo con ventaja al descanso.

Tavares, en defensa.Tavares, en defensa.SERGIO PEREZEFE

La primera misión de Laso estaba cumplida. El torrente ofensivo de Ataman había quedado por debajo en 29 puntos, 23 de ellos de la pareja. Seis minutos después seguía en 31, porque el paso por el vestuario reafirmó las convicciones defensivas blancas, ni un resquicio, el arte de la solidaridad, de la ayuda continua. Un triple de Hanga, uno de los capitanes de esa zaga de manual, estiró una cuerda (40-31) a la que quedaban pocas hebras. Pero a ellas se agarraba el Efes, que iba a volver a revivir hacia la gloria, también por aquellas cosas de la fortuna.

Dos triples de Abalde juguetearon en el aro rival, escupidos con un ¡ay!, y de respuesta la clavó Pleiss. Y todo se volvió a apretar, la tensión tan disparada que James Anderson y Poirier se enzarzaron. De no haber errado los dos tiros libres postreros Larkin se hubiera entrado con igualdad en la hora de la verdad. Pero el Efes intuyó, ahora sí, debilidad cuando fallaba y fallaba triples su rival con creciente desesperación. Se encomendó a Micic y Pleiss, y tras un parcial de 2-14, logró mandar (44-47). El alemán se llevó un tapón de fuegos artificiales de Poirier, pero iba a resultar el punto de inflexión con sus tiros abiertos y sus continuaciones hacia el aro. Dos canastas más suyas encendieron definitivamente la alarma blanca a falta de poco más de tres minutos.

Ahí, el drama. Y esos elementos inesperados que a veces deciden imperios. Al triple de Deck respondió Micic, Causeur y Tavares erraron un tiro libre cada uno, Singleton atrapó un rebote ofensivo poderoso y Pleiss y Llull anotaron las que iban a ser las últimas canastas de la noche. Con 44 segundos por jugar, al Madrid le faltaban dos faltas para entrar en bonus. Cuando las agotó, restaban 17,2 segundos y 14 de posesión al Efes. No optó por llevar al tiro libre a Micic, que agotó la posesión, la cedió a Larkin. El error igual dio, pues no hubo tiempo para más, sólo para la desesperación de unos y la alegría de otros.


Etiquetas:  #La #resurrección #del #Real #Madrid #muere #en #la #orilla #el #Efes #frustra #la #gesta #de #la #Undécima

COMENTARIOS