La UE pacta coordinarse en la lucha contra el Covid mientras se multiplican las medidas unilaterales
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17 Diciembre 2021

La UE pacta coordinarse en la lucha contra el Covid mientras se multiplican las medidas unilaterales

La última cumbre europea estuvo marcada por la escalada de tensión en Ucrania y las restricciones impuestas por países como Grecia e Italia para frenar la pandemia

Europa Italia restringe la entrada a los viajeros que provienen de la Unión Europa

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 pactaron este jueves "seguir coordinándose" en las respuestas contra la pandemia, se conjuraron para que "cualquier medida restrictiva esté basada en criterios objetivos y que no dañe el funcionamiento del mercado único u obstaculice desproporcionadamente el libre movimiento" y destacaron la importancia de tener una posición común sobre la validez de los certificados de vacunación sin más demora. Sus decisiones, recogidas en el documento de conclusiones, tendrían mucha más fuerza, credibilidad y alcance si los mismos que se sentaron en la mesa no llevaran semanas aplicando medidas dispares, contradictorias, unilaterales y sin molestarse siquiera en seguir las normas por ellos mismos fijadas para como mínimo informar al resto antes de cada cambio.

El último Consejo Europeo, celebrado este jueves en Bruselas, era un cajón de sastre, con temas tan dispares como el Covid, energía, migraciones, la situación en Ucrania o Bielorrusia, resiliencia de la Unión o Seguridad y Defensa. Por no hablar de la mini Cumbre del Euro, que hace un lustro eran decisivas pero ahora se despachan en 10 minutos y con cuatro ideas muy vagas por escrito. No había grandes decisiones que tomar, ni se esperaban peleas, como ocurrió con Polonia hace apenas dos meses por la cuestión del Estado de Derecho. Lo máximo que se esperaba era una discusión algo más profunda en Energía, pues a España, Francia, Grecia o Rumanía las propuestas de la Comisión Europea para reducir la factura de la luz les parecen insuficientes. Y la hubo.

La sustancia estaba, a priori, en la pandemia y las amenazas exteriores, con Bruselas trabajando en las posibles sanciones contra Rusia si hay cualquier acto hostil en la frontera ucraniana. En las últimas semanas, Portugal, Irlanda, Grecia y hace apenas 48 horas Italia anunciaron por sorpresa medidas unilaterales para limitar los contagios, como una PCR obligatoria para todo el que venga del extranjero, incluso si está doble o triplemente vacunado. Y cuarentenas obligatorias de hasta cinco días para los europeos que se desplacen siendo negativos pero no hayan sido vacunados. La UE no tiene competencias en materia de Salud. Las decisiones son nacionales y perfectamente legales, pero van en contra del espíritu al que en teoría todos se han sumado.

Hasta ahora se pedían test a algunos de los que venían desde fuera de la UE, pero un número creciente de gobiernos ha decidido ir más allá, rompiendo las pautas comunes recomendadas, ignorando las recomendaciones de las instituciones comunitarias e incluso sin molestarse siquiera en avisar a los demás, que se enteraron por la prensa de las nuevas restricciones. Después de casi dos años de pandemia se repiten actuaciones y errores que a estas alturas deberían estar más que superados.

No hay una vía única. Casi a la misma hora que los líderes llegaban a la sala de reuniones, Francia hacía públicas sus medidas restrictivas para los viajeros procedentes de Reino Unido, que no sólo implican test realizados en la víspera de los desplazamientos sino que imponen también cuarentenas hasta que lleguen los resultados de un segundo examen ya en territorio galo.

Sobre el papel todos están de acuerdo en que las vacunas son la mejor y casi la única respuesta, pero si algo ha caracterizado la pandemia es la sucesión de respuestas contradictorias y contra intuitivas. El mejor ejemplo es que todas las delegaciones asistentes a la Cumbre, así como los periodistas que iban a cubrirla debían hacerse una PCR, algo que las autoridades belgas no requieren. Las propias instituciones tomando decisiones que chirrían y, además, optando después por algo difícil de entender: no pidiendo los resultados a ninguno de los asistentes.

El último punto de las conclusiones sanitarias hace referencia precisamente al certificado Covid. Hace unas semanas, la Comisión Europea propuso que el documento tenga una caducidad de nueve meses desde la aplicación de la segunda dosis. Medio año porque es, aproximadamente, lo que el consenso científico dice que dura la inmunidad más un periodo adicional por logística. Pasado ese tiempo el certificado dejaría de ser válido, una forma muy clara de incentivar a la población continental para que vaya a por la dosis de refuerzo lo antes posible. Ese tercer pinchazo, al menos por el momento, ya no tendría fecha de caducidad. La propia Comisión adoptará un acto delegado lo antes posible (probablemente la semana que viene, si bien se le acumula el trabajo) para intentar que esa medida entre en vigor a principios del año que viene.

Energía

"Insuficientes". Así calificó el presidente del Gobierno las medidas europeas para combatir el precio de la electricidad a su llegada a la Cumbre comunitaria y en esa línea se manifestaron desde su equipo a lo largo de todo el día. La Comisión propuso esta semana únicamente que se ponga en marcha un mecanismo voluntario para que quienes quieran comprar y almacenar gas de forma conjunta para casos de emergencia puedan hacerlo. Algo que España recibió positivamente pero no considera suficiente. "Es fundamental que la UE tome medidas y que las tome de manera más intensa y mucho más rápida", añadió el presidente.

La parte energética fue una de las más peleadas, con países como Francia, Polonia, República Checa o Hungría sumándose a España exigiendo que la UE intervenga de forma más efectiva en el mercado de emisiones. Eso llevó a que las vagas conclusiones redactadas en la víspera tuvieran que ser reformuladas buscando compromisos más claros.

"El debate ha sido muy emocional", explican fuentes comunitarias. "Muchos líderes han tomado la palabra y explicado que es un tema muy delicado para sus países y necesitan más claridad", prosiguen las mismas fuentes. No aceptaban la indefinición, la mera espera a que la situación se enfríe, a que los precios se estabilicen o a que el mercado de ETS, de emisiones de CO2, se calme por sí solo. Hubo al menos media docena de jefes de Estado haciendo referencias explícitas y replicando a las posturas neutras de Ursula von der Leyen.


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