Las limitaciones del 'trumpismo' quedan al descubierto con la nueva victoria demócrata en Georgia
10:16
7 Diciembre 2022

Las limitaciones del 'trumpismo' quedan al descubierto con la nueva victoria demócrata en Georgia

El senador Warnock ganó contra un protegido de Donald Trump, el republicano Herschel Walker, un resultado que fortalece a Biden

EEUU Trump hace de las 'midterms' su trampolín de vuelta a la primera línea de política

Que el partido Republicano pierda tres elecciones legislativas a senador en el estado de Georgia solo es comparable a que un equipo que hace doce años era campeón del mundo de fútbol falle tres penaltis consecutivos en un Mundial. Es una señal de que hay que hacérselo mirar. Porque no puede ser que en Georgia todos los cargos locales - gobernador, secretario de Estado, teniente gobernador, fiscal general - sean republicanos, pero que los demócratas ganen dos elecciones al Senado en 2020 y otra más en 2022.

La tercera de esas victorias tuvo lugar anoche (madrugada de hoy en España). Raphael Warnock, que había ganado el cargo en 2020, pero solo por dos años (en una elección especial debida a la retirada, por problemas de salud, de Johny Isakson, que había sido sustituido temporalmente por Kelly Loeffler), se impuso al republicano Herschel Walker. Con esta victoria, Warnock estará en su escaño hasta las elecciones de 2028. El mandato de su correligionario Jon Ossoff, que ganó en 2020 unas elecciones ordinarias, dura hasta 2026.

Que ninguno de los dos senadores de Georgia sea republicano es como si ninguno de los 6 diputados de Guipúzcoa en el Congreso fuera nacionalista. Significa que hay algo raro. Y ese "algo" se llama 'populismo trumpista', que es una fórmula irresistible para ganar primarias y, en definitiva, movilizar a los convencidos, pero, también, para espantar a independientes e indecisos.

Porque Walker era un candidato 'trumpista'. Populista. Sin experiencia política, como revela su pasado como jugador de fútbol americano y de blobsleight. Con habilidad para echarle 'morro', algo que quedó claro con sus secretos familiares - cuatro hijos con otras tantas mujeres y dos abortos a pesar de sus proclamas de hombre de familia, ley u orden - y hasta con su pretensión de que había sido agente de policía, algo que resultó ser totalmente falso. Y, sobre todo, con el apoyo de Donald Trump. Todo ello le coloca en la misma liga que a Blake Masters y Kari Lake, de Arizona, y a Doug Mastriano y Mehmet Oz, de Pennsylvania, que también perdieron en las elecciones del 8 de noviembre. Así que la pregunta es ¿se está agotando el 'trumpismo' en EEUU?

Con Trump, no se convence a un indeciso

Ésa va a ser la gran pregunta de las próximas semanas. Según el 'New York Times', el 82% de los más de 250 candidatos que Donald Trump apoyó en las elecciones del 8 de noviembre - cuyo último coletazo han sido los comicios al Senado de Georgia - han ganado. Pero la mayor parte de ellos eran favoritos. La cuestión está en los que tenían campañas difíciles. Ahí, el resultado es francamente malo. Walker, Lake, Oz, Mastriano, y Masters son ejemplos eximios de una tendencia muy marcada. Quien tiene el apoyo de Trump, gana las primarias republicanas por goleada. Pero, si le toca un electorado que no es republicano, pierde irremisiblemente. Esto también se aplica a otros candidatos menos conocidos. Como explica hoy el 'New York Times', Trump apoyó a cinco candidatos republicanos a la Cámara de Representantes en circunscripciones complicadas para ese partido. Los cinco perdieron.

La conclusión es clara. Sin Trump, no se ganan las primarias republicanas. Pero, con Trump, no se convence a un indeciso y, como ha sucedido en Georgia, Arizona, y Pennsylvania se espanta incluso a algún republicano. No es una licencia periodística. El teniente de gobernador republicano de Georgia, Geoff Duncan, no ha votado ni por Walker ni por Warnock.

Georgia es republicana. De acuerdo, la gran ciudad del estado, Atlanta, es demócrata, así como algunos centros urbanos, muy notablemente Savannah, una pintoresca ciudad a la que los estadounidenses consideran una maravilla arquitectónica colonial hasta que alguien les habla de cómo son, por ejemplo, la Habana vieja, Cartagena de Indias o Quito (en cuyo caso callan apesadumbrados). Pero el resto del estado es republicano. Que los republicanos no controlen la delegación al Senado del estado es un mal síntoma, no tanto porque suponga un cambio político en el estado - que también, pero eso va muy lento - sino porque refleja el gran dilema del partido: Trump es su mayor activo y, también, su mayor lastre. Y lo segundo equilibra a lo primero. Ron DeSantis, el gobernador de Florida, es visto por muchos republicanos de Washington como el único que puede acabar con esa dinámica. Pero antes tendrá que liquidar el tirón de Trump entre las bases. Y eso va a ser muy difícil. Trump acaso no sea el de 2016 o el de 2020 pero mantiene una popularidad inmensa entre los votantes del partido.

Encima, con estos comicios, el Partido Demócrata aumenta su mayoría en el Senado, donde pasa a tener 50 senadores, lo que hace que influencia del demócrata conservador John Manchin se vaya a disolver como un azucarillo, aunque eso tampoco va a importar demasiado, puesto que los republicanos se han hecho con el control de la Cámara de Representantes, así que en los próximos dos años no se va a aprobar ninguna ley de relevancia en EEUU.

Lo importante del Senado en este momento es que ahí se nombran los jueces federales, que son vitalicios, y ahí Joe Biden ha puesto en marcha una cadena de montaje de magistrados que va a marcar con sus sentencias la vida política, social y económica d EEUU en las próximas décadas. Y, para eso, da igual tener 50 o 51 senadores. Salvo sorpresas - enfermedades, fallecimientos, o dimisiones imprevistas - los demócratas mantendrán la mayoría hasta 2024, cuando lleguen otras elecciones en las que, debido a las veleidades del calendario, los republicanos lo van a tener relativamente fácil para recuperar la mayoría. Eso, si Trump no vuelve a escoger a los candidatos.

Porque, además, Trump tiene mal ojo para escoger a los candidatos. Oz es turco, algo que repele a los republicanos. Masters es un niño bien cuyo mayor activo político es ser amigo del multimillonario de Silicon Valley, de simpatías neofascistas, Peter Thiel. Y Walker era un pésimo candidato. Buena parte de sus defectos los resumió anoche uno de sus múltiples hijos con múltiples mujeres en un tuit que decía: "No pegues a las mujeres, no pongas pistolas en la cabeza de la gente, y no pagues por abortos para decir después que eres provida".

En realidad, Walker, como candidato no es malo, sino, más bien, lo siguiente. "Una máquina de meter la pata", lo definió el ex comentarista de la cadena de televisión CNN, Chris Cillizza. Y una máquina de hacer hijos: durante la campaña, se ha desvelado que Walker tenía tres vástagos, de los que nunca había hablado, con otras tantas mujeres. Aún así, a falta de un escrutinio completo, Walker habría perdido por entre dos y tres puntos, lo que demuestra que, si uno es republicano, en Georgia se le perdona casi todo. Trump y sus aliados lo tenían fácil para ganar. Y, sin embargo, no lo han podido conseguir. Ésa es el gran problema republicano para 2024.


Etiquetas:  #Las #limitaciones #del #trumpismo #quedan #al #descubierto #con #la #nueva #victoria #demócrata #en #Georgia

COMENTARIOS