Las tareas pendientes de un Nadal que pisa firme sobre la hierba de Wimbledon
17:48
26 Junio 2022

Las tareas pendientes de un Nadal que pisa firme sobre la hierba de Wimbledon

''Aún falta un poco de todo: afinar con el saque, el resto y el revés e interpretar mejor el bote, pero hay tiempo'', dice Francis Roig, su entrenador

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Camino de su decimocuarto título en Roland Garros, Rafael Nadal deslizaba tras cada partido un discurso inquietante. No iba a hablar durante el torneo de cómo estaba tratando la lesión crónica en el escafoides de su pie izquierdo, sólo lo haría cuando éste concluyese, momento en el que aclararía su porvenir, pero, a tenor de sus comentarios, había motivos para encender las luces largas, quién sabe si hasta las de emergencia. El desconcierto llegó a tal punto que en la misma mañana de la final, el pasado día 5, circuló el rumor, verbalizado a través de Radio Montecarlo, de que había invitado a Federer a presenciar el que sería su último partido, además de reservar la sala de conferencias donde anunciaría al día siguiente su retirada del tenis.

Veinte días después, tras someterse con éxito al tratamiento de radiofrecuencia en los nervios de su pie izquierdo, con el cual evita la infiltración antes de cada partido, Nadal está listo para regresar a Wimbledon, tres años después de perder en semifinales ante Roger Federer. Ausente en 2021 como consecuencia de la recurrente lesión y sin posibilidad de jugar en 2020 al cancelarse el torneo debido a la pandemia del covid, el también ganador esta temporada del Abierto de Australia vuelve a la hierba donde salió campeón en 2008 y 2010.

"Puedo caminar normal todos los días, cuando me despierto no tengo ese dolor que tuve durante un año y medio. En los entrenamientos en general he estado mejor. En las últimas semanas no he tenido un día de estos que me duele terrible. En general, soy positivo", comentó este sábado en la rueda de prensa previa al torneo.

"Vamos mejorando. Todavía quedan días. Estamos en la línea normal de las últimas ocasiones en las que hemos venido aquí sin competir sobre la superficie. Han sido dos partidos que no son 100% serios, pero que tienen algo más que los entrenamientos. Se trata de asimilar conceptos y enfrentar situaciones con las que luego te encuentras ya durante el torneo. El pie responde bien", nos dice en conversación telefónica con este periódico desde Londres Francis Roig, quien como es tradicional ejercerá de entrenador en el All England Club. Los dos bolos de Hurlingham se han saldado con victoria frente a Stan Wawrinka por 6-2 y 6-3 y derrota ante Felix Auger-Aliassime, que se impuso a Nadal por 7-6 (6), 4-6 y 10-3, éste último set decidido en el super 'tie break'.

Siete años sin jugar un torneo previo

La última vez que el español disputó un torneo previo sobre hierba antes de Wimbledon fue en 2015, cuando cayó en la primera ronda de Queen's contra Alexander Dolgopolov. Tanto él como Novak Djokovic, defensor del título y seis veces campeón, tienden a no competir entre Roland Garros y Wimbledon, guiados por la contrastada habilidad para la transición de una a otra superficie y por lo que sugiere su ya dilatado recorrido en el circuito.

"Es pronto para mirar el cuadro. Si alcanzamos el nivel que pretendemos las rondas serán menos difíciles, pero si jugamos mal cualquier partido se puede complicar", prosigue Roig. "Aún falta un poco de todo: afinar el saque, el resto y el revés, saber cómo has de pegar una derecha franca, de tal modo que vaya a hacer daño, e interpretar un poco mejor el bote".

Aquí hay que contar con más nombres, con los especialistas en la superficie, que pueden sorprenderte más que un 'top ten'

Francis Roig

El diálogo con Roig se convierte en una grata lección sobre la praxis del tenis en pasto. "Una pelota fácil no se golpea igual que en tierra o en cemento; no por impactar con mayor fuerza va a correr más. Los apoyo también son diferentes. Hay que buscar hacer correr la pelota no sólo con el swing sino con todo el movimiento desde abajo, desde las piernas".

Nadal llega a Londres con más certezas de las que ofrecía en Melbourne o en París, donde se presentó tras verse envuelto en serios problemas físicos y muy corto de kilómetros en pista. Sus dos títulos, en particular la conseguida en Melbourne, fueron fruto de la rotunda plasmación del ADN que le distingue desde sus inicios. Habían pasado 13 años desde su único título en Melbourne. Han transcurrido 12 desde que consiguiera el segundo en Wimbledon. "En 2018 perdió ante Djokovic en las semifinales después de un partidazo cuyo ganador tenía muchas opciones de llevarse el título, dado que Kevin Anderson [el otro finalista] también venía de un partido muy largo. Tenía ganas de jugar aquí y si nos acercamos al nivel deseado dispondrá de sus opciones", comenta Roig.

Cómodo debut

Además de los dos títulos, Nadal ha disputado otras tres finales, 2006 y 2007 ante Federer y 2011 contra Djokovic. Invicto en los majors desde que perdió el pasado año con Djokovic en semifinales de Roland Garros, acumula 14 victorias consecutivas. Circula por la parte baja del cuadro y no se enfrentaría con Djokovic hasta una hipotética final. Debutará el martes contra el argentino Francisco Cerúndolo, 42º, 23 años, que hace unos días consiguió en Queen's su única victoria en un partido sobre hierba. Las mayores exigencias vendrían, siempre sobre el papel, en unos cuartos ante Auger-Aliassime y unas semifinales contra Berrettini, finalista en 2021 y reciente campeón en Stuttgart y Queen's, o Tsitsipas, que ganó en Palma de Mallorca su primer título sobre esta superficie.

"En hierba hay más jugadores fuera del top ten que te pueden sorprender. Sin embargo, los mejor clasificados pueden crearle más problemas a Rafa en cemento que en hierba. Aquí hay que contar con más nombres, con los especialistas, gente como Cressy o Tiafoe, que no tienen el pedigrí de los destacados de la Next Gen, pero pueden resultar más peligrosos".

A la hora de entregar la mayor de las recompensas, Wimbledon viene siendo, no obstante, el más selectivo de los cuatro grandes. Desde 2003, año en el que Federer se hizo con el primero de sus ocho títulos, sólo cuatro jugadores han alzado la copa: Djokovic lo hizo en seis ocasiones, Murray en dos y Nadal en las otras dos ya mencionadas. Estamos ante un jugador diferente al de entonces, que ha vivido una constante evolución desde que pisó por primera vez el torneo, en 2003, cuando cayó en tercera ronda frente al tailandés Paradorn Srichaphan. "Era una necesidad. Tenemos la edad que tenemos y hemos tenido las lesiones que hemos tenido. No puedes afrontar un partido con tanta carga física. Y menos en los torneos del Grand Slam, que son muy largos", explica su principal mentor en Londres.

Tras la reciente victoria en París, el propio Nadal admitía que ya ni él mismo se desenvolvía como un especialista sobre tierra batida. Fue el Roland Garros donde mostró su vena más agresiva, con actuaciones plenas de pujanza y dinamismo, como la protagonizada en cuartos de final frente a Djokovic. Todo ello puede considerarse trabajo adelantado a la hora de aterrizar sobre la hierba.

Más filo en el revés

"Una de las peculiaridades en las últimas ediciones de Roland Garros es la forma de entrar en pista con el revés, no sólo con la derecha, que siempre ha sido y será su golpe, sino también con un revés que hace mucho daño y quita tiempo al rival. También con el slice, yéndose hacia delante. Tiene un juego más completo. Lo que necesita hoy es lo que está haciendo y para la hierba, evidentemente, le tiene que ayudar", suscribe Roig.

Puedo caminar todos los días. Cuando me despierto no tengo ese dolor que tuve durante año y medio

Rafael Nadal

Será un Wimbledon sin rusos ni bielorrusos, por decisión unilateral del torneo, que ha decido vetarles debido a la invasión de Rusia en Ucrania. No estará, entre otros, Daniil Medvedev, número 1 del mundo, ni Andrey Rublev, octavo. Otra baja sensible, en este caso por la rotura de ligamentos del tobillo derecho sufrida en las semifinales de Roland Garros ante Nadal, es la de Alexander Zverev, segundo en el escalafón. Tampoco habrá puntos en el ránking, al discrepar la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) con el castigo impuesto a rusos y bielorrusos. Se repartirán 49 millones de dólares en premios, un 11% más que en la última edición. Menos cartel, pero más dinero que nunca.


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