Las tres razones del éxito de Marruecos: el dinero del rey, el honor de los padres y el perdón de los condenados
18:34
12 Diciembre 2022

Las tres razones del éxito de Marruecos: el dinero del rey, el honor de los padres y el perdón de los condenados

El impulso de la formación liderado por la Academia Mohammed VI, la identificación con sus orígenes de los futbolistas nacidos fuera, hasta 15, y el pacto y regreso de Ziyech y Mazraoui, claves

Opinión La cruz de Cristiano

Un éxito como el conseguido por Marruecos, primer semifinalista del mundo árabe y del continente africano en un Mundial, no se explica por el azar de un balón ni el acierto en una tanda de penaltis. El nombre de las víctimas, Bélgica, España y Portugal, además de lograr un empate ante la perenne Croacia, habla de la madurez y estabilidad de una selección que ha dado un paso de gigante gracias a tres razones: la creación de escuelas de fútbol, impulsadas por la corona, la Academia Mohammed VI; la identificación con la tierra de los padres que ha hecho escoger a Marruecos a 15 futbolistas nacidos fuera del país, hijos de migrantes, y el perdón a estrellas postergadas en el equipo, entre ellos Noussair Mazraoui y Hakim Ziyech.

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Los reiterados fracasos del fútbol marroquí, que no había vuelto a acercarse a su techo mundialista, los octavos de final en el Mundial de México'86 con la selección de Ezaki Badou, llevaron al rey Mohamed VI a dar instrucciones para construir un centro de tecnificación, una escuela para jóvenes talentos. La corona alauita creó de ese modo la Academia que lleva el nombre del monarca, en 2009. Ubicada en Salé, al norte de Rabat, tiene unas normas muy estrictas. Admite únicamente a 50 jugadores entre 13 y 18 años, seleccionados por ojeadores en todo el país, que trabajan en ocho sesiones semanales, además de seguir con su formación académica.

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Un programa ADO a la marroquí

La entidad está sufragada por la corona y la contribución de algunos patrocinadores locales que llegan, asimismo, de su mano. Una especie de programa ADO marroquí. No tiene ánimo de lucro, pero si alguno de sus jugadores se coloca en equipos europeos y es objeto de futuros traspasos, parte de las ganancias revertirán en la Academia. Es lo que sucedió con Youssef En-Nesyri, el delantero que dio con su gol el pase a semifinales ante Portugal y que, cuatro años atrás, marcó de un modo similar en el empate ante España (2-2) en el Mundial de Rusia. Si en Doha se elevó por encima de Ruben Dias, en Ekaterimburgo ganó el duelo a Sergio Ramos.

Movido por un agente, un jovencísimo En-Nesyri había estado a prueba un mes en el Chelsea, pero no funcionó. De regreso a su país, acabó en la Academia Mohammed VI. Uno de los primeros clubes europeos en tener contacto con el centro marroquí fue el Málaga. La llegada de Abdullah Al-Thani al club había propiciado ese acercamiento, dada la buena relación de los Al-Thani, dinastía regente en Qatar, con la corona alauita. El desaparecido Francesc Arnau y Manel Casanova cerraron acuerdos con el centro, inicialmente verbales, y se llevaron a Málaga a En-Nesyri, Hicham, Abqar y un cuarto juvenil que no se adaptó. Por el actual internacional pagaron 125.000 euros. De la venta posterior al Leganés, por cuatro millones, uno fue a la Academia. El Sevilla abonaría posteriormente 20.

"Darán grandes talentos"

Casanova no es el único español que ha tenido relaciones con la Academia real, ya que en sus instalaciones trabajó el técnico Xavi Bernal. Otro de la conoció de cerca fue Sergio Piernas, seleccionador sub 17 de Marruecos hasta que la pandemia, con severas restricciones en el país magrebí, cerró su etapa: «Una gran parte de los futbolistas que seleccionaba procedían de su centro, muy preparado y que dará grandes talentos en el futuro».

Las canteras marroquíes realizan, asimismo, su trabajo, en especial en los clubes más poderosos, ubicados en Casablanca, como son el USM y el Wydad, pero sus intereses y el asedio de los intermediarios locales impiden en muchos casos que los jóvenes jugadores tomen las decisiones correctas. En la Academia están más protegidos, hecho por el que muchos padres desean que sus hijos puedan acceder, aunque el número es muy restringido.

También la Federación posee unas buenas instalaciones en Rabat, pero el organismo ha puesto sus mayores esfuerzos y medios en la detección. Con la intención de ampliar el número de seleccionables, la Federación buscó ojeadores en España, Bélgica y Francia para seguir a futbolistas nacidos fuera del país pero hijos de marroquíes, es decir, seleccionables. No buscan sólo al que por nivel no pueda jugar con su país de nacimiento. Buscan convencer.

Para esa labor contó la Federación con la complicidad de Hervé Renard, seleccionador marroquí en Rusia y de Arabia Saudí en Qatar. El francés, muy vehemente, se implicó en explicar a los candidatos la importancia de sus raíces, de defender su cultura.

Metrópoli contra colonia

Achraf Hakimi, nacido en Madrid, es uno de los que más lo ha predicado: «Siempre me he sentido marroquí, he sido criado de ese modo y hasta la comida que hace mi madre lo es». Tampoco el barcelonista Abde tuvo dudas en su elección, al contrario que Munir, que optó inicialmente por España. «La identificación con su país es fortísima», afirma Piernas. En total son 15 los jugadores, más de la mitad de los convocados, que han nacido fuera de Marruecos (tres en Bélgica, tres en España, tres en Francia, cuatro en Países Bajos, uno en Italia y uno en Canadá). Bélgica y España ya han caído a sus pies. Francia les aguarda en semifinales, un choque de profundas connotaciones: la antigua metrópoli contra la colonia.

En el país de su futuro rival, el miércoles en el Estadio Al Bayt, nació también el actual seleccionador, Walid Regragui, depositario de la tercera razón de este éxito. Ex jugador del Racing, entre otros clubes, y sin experiencia como técnico fuera de Marruecos, fue llamado por la Federación el pasado agosto por una urgencia. Vahid Halilhodzic, técnico anterior, había creado un clima infernal en la selección con castigos a Mazraoui, jugador del Bayern, y Ziyech (Chelsea), entre otros. Al segundo le habían llevado a renunciar al equipo nacional. La misión de Regragui era la de un pacificador. Con un perfil bajo pero firme en sus convicciones, logró atraerlos de nuevo y convertirlos en pilares de un Marruecos firme en defensa y veloz en su despliegue por las alas. Los Leones del Atlas lo han demostrado en Qatar para sacar a las calles al mundo árabe, desde Doha a Rabat. Entre ellos, a su rey y mecenas.


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