Los arquitectos españoles de Ensamble, en el proyecto del nuevo Parlamento Europeo de Bruselas
14:09
21 Julio 2022

Los arquitectos españoles de Ensamble, en el proyecto del nuevo Parlamento Europeo de Bruselas

Antón García Abril y Debora Mesa colaboran con otras cuatro oficinas para crear una nueva imagen, más transparente y ecologista, de la UE

Ca'n Terra Un peine del viento en la tierra

Después de 10 años de traumas, después de la salida del Reino Unido, de la aparición de gobiernos iliberales en Polonia y Hungría, de la pandemia del covid y de la guerra de Ucrania, la Unión Europea sobrevive y se renueva. Renueva también la manera de representarse a sí misma y su dignidad. La sede del Parlamento Europeo en Bruselas, el gigantesco edificio Paul Henri Spaak, será reconstruido en los próximos años. El concurso de arquitectura para su renovación tiene ya un fallo y un equipo ganador en el que trabajan profesionales españoles.

"Nos hemos alineado cinco estudios de Países Bajos, Bélgica, Dinamarca e Italia, además de nosotros", explica el arquitecto madrileño Antón García Abril, responsable del estudio Ensamble junto a Debora Mesa. "Trabajar entre cinco nos va a obligar a cambiar la manera de tomar las decisiones. Decimos que este es un proyecto colaborativo porque las decisiones se toman a partir de trabajar consensos. No será lo más sencillo, no todos los arquitectos en el proyecto vemos igual las cosas pero el hecho de que colaboremos también expresa los valores de la Unión Europea". Pese a esa autoría compleja y tensa, su propuesta se ha impuesto a las de Snøhetta, OMA, Jean Perrault y Renzo Piano, entre otros estudios invitados al concurso.

El edificio Paul Henri Spaak, sede del Parlamento Europeo en Bruselas.El edificio Paul Henri Spaak, sede del Parlamento Europeo en Bruselas.THIERRY MONASSE

El punto de partida es el edificio existente, un edificio oval de 13 plantas y 84.000 metros cuadrados construidos cuya construcción empezó en 1989 y terminó en 1993 y que aloja un hemiciclo y un conjunto de salas anexas: oficinas para los eurodiputados, espacios para las comisiones parlamentarias, dependencias de prensa... El edificio Paul Henri Spaak es parte de un conjunto más grande, un campus de 665.000 metros cuadrados construidos, que, desde su apertura, ha transmitido una imagen disfuncional de la UE. El Parlamento es parte de una ciudadela difícil de acceder, un conjunto de vidrios reflectantes que transmiten una idea de la Unión como un opaco colegio de burócratas desconectado de la realidad.

"El edificio actual es enorme, no es atractivo y ha quedado obsoleto", explica García Abril. "Las bases del concurso daban margen para demolerlo o para revivirlo y esa ha sido la pregunta fundamental que nos hemos hechos todos. Nuestra respuesta ha sido no añadir más huella de carbono, conservar los forjados y, a partir de esa estructura, trabajar en nuevos usos, en una imagen distinta y en una relación con los ciudadanos mucho más transparente".

Por ahora, la Unión Europea no va a publicar las imágenes del proyecto de su nuevo Parlamento pero García Abril permite hacerse una idea de cuál será el futuro del Parlamento. La primera idea relevante es que el actual edificio es la última pieza para quienes penetren en la ciudadela de la UE en Bruselas. El proyecto prevé dar la vuelta a ese planteamiento, volcar el edificio sobre lo que hoy es su fachada trasera que da al Parc Léopold y conectarlo así a la ciudad.

La presencia del parque (en realidad, unos bonitos jardines de barrio, más que un gran espacio noble como el vecino Parc du Cinquantenaire) tendrá una continuación en la sobrecubierta del nuevo edificio, que será también un espacio verde, accesible en lo posible a los ciudadanos, y capaz de cumplir algunas funciones de hemiciclo. No es que los plenos del Parlamento Europeo, con sus 704 diputados, se vayan a celebrar en la terraza, pero sí que habrá jardines pensados para la deliberación, inspirados en la vieja imagen de la democracia griega de unos ciudadanos que debaten a la sombra de un árbol.

"El concurso se convocó antes de la pandemia y el proyecto lo entregamos en julio de 2020", explica García Abril. "Hay cosas que han cambiado en este tiempo: la idea de presencialidad no es la misma y aún tenemos explorar en las posibilidades que se nos abren". Otro cambio muy reciente ha sido el lanzamiento del programa de la UE Nueva Bauhaus Europea, orientado a promover una manera de construir y habitar según criterios de excelencia y sostenibilidad.

¿Justifica eso la reconstrucción de Parlamento Europeo de Bruselas? "El edificio actual ha durado 30 años y no funciona bien. Y, además, es parte de un problema simbólico que ha tenido la UE con la arquitectura. Creo que el proyecto político de la Unión fue tan inminente, tan rápido, que no hubo tiempo de crear edificios que representaran su dignidad", explica García Abril. El nuevo Parlamento tendrá esa tarea. "Tenemos que expresar los valores que identificamos con Europa, empezando por la sensibilidad ecológica".

Porque la arquitectura es importante para Europa. García Abril y Mesa son profesores en el MIT de Massachussets, igual que algunos de sus compañeros de proyecto. Desde la distancia, ven las cosas con más claridad: "Para todos nos es muy fácil reconocernos como semejantes, como arquitectos europeos. Uno de los motivos para sentirse una idea de identidad europea es la arquitectura. La arquitectura de autor, la comercial, la pública... no son categorías cerradas como ocurre en Estados Unidos. Por eso, el Premio Mies van der Rohe puede ir para unas viviendas de VPO y por eso, en cualquier pueblo de Europa al que vaya va a encontrar tres buenos edificios".


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