Los comunistas piden ''movilización'' para ''ganar la guerra''
15:34
14 Septiembre 2022

Los comunistas piden ''movilización'' para ''ganar la guerra''

El líder del segundo partido del país rompe un tabú respecto al conflicto. Un tribunal busca disolver la junta de distrito que pidió la destitución de Putin.

Directo Guerra Ucrania - Rusia, última hora

Aunque en Rusia es obligatorio referirse al ataque a Ucrania como Operación Militar Especial, la segunda formación política del país, el Partido Comunista, ha roto el tabú. El líder de los comunistas rusos, Gennadi Ziuganov, calificó ayer la "operación especial en Ucrania" como una guerra y pidió una movilización general. Y lo hizo hablando en una reunión en la Duma Estatal, la cámara baja del Parlamento ruso, días después de que una súbita ofensiva ucraniana obligase a Rusia a abandonar casi toda la región ucraniana de Jarkov.

"¿En qué se diferencia una operación militar especial de una guerra? La operación militar se puede detener en cualquier momento. No puedes detener la guerra, termina en victoria o derrota", proclamó ante los diputados. "Hay una guerra y no tenemos derecho a perderla. No hay que asustarse. Necesitamos una movilización completa del país, necesitamos leyes completamente diferentes", dijo Ziuganov.

El Kremlin asegura que no está sobre la mesa una movilización nacional para reforzar con un alistamiento masivo la campaña militar del país en Ucrania. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que las críticas de distintos portavoces nacionalistas, muchos de ellos exigiendo la movilización, son un ejemplo de "pluralismo" en Rusia. Eso sí, "siempre que se mantengan en el marco de la legislación vigente", porque "la línea es muy, muy delgada. Y aquí hay que tener mucho cuidado", amenazó Peskov.

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Tanto fue así que horas después el Partido Comunista, obediente, matizó su postura. No se desdijo de llamar "guerra" al conflicto. Pero eludió entrar en la peliaguda llamada a filas. El portavoz del Partido Comunista, Alexander Yushchenko, aseguró a los medios que "Ziuganov pidió la movilización de la economía y los recursos, no de la población". Y cargó contra los medios que habían difundido la información, a los que tachó de 'provocadores' y amenazó de muerte. "Algunos grupos están involucrados en provocaciones directas, como aquellos que difunden esta noticia. Diré más, tales grupos deberían ser ejecutados", dijo Yushchenko.

La ruptura con el discurso oficial llega mientras Rusia continúa iniciando masivamente casos penales contra ciudadanos en virtud de las nuevas leyes sobre "noticias falsas" y "desacreditación" del ejército por denunciar la "guerra". Incluso contra políticos.

La justicia rusa ya ha empezado a reprimir a los concejales que piden la renuncia de Vladimir Putin. Ediles de varias ciudades de Rusia, han firmado una declaración pública exigiendo la renuncia del presidente ruso. El documento ha sido rubricado ya por, al menos, 85 ediles, y siguen sumándose adhesiones. La pequeña 'revuelta' empezó el pasado día 7 en San Petersburgo cuando un grupo de siete representantes de la junta de distrito de Smolny, nominalmente compuesta por 20 concejales, aprovechó la ausencia de varios integrantes del partido gubernamental Rusia Unida para aprobar por sorpresa esta iniciativa. Ayer martes el Tribunal de Smolny de San Petersburgo anunció que consideraba que el consejo municipal del distrito de Smolny estaba inactivo, lo que sirve de base para su disolución.

El mismo tribunal declaró culpable al concejal de la junta Smolny Dimitri Paluga por desacreditar al presidente por pedir la destitución de Putin. "La decisión será apelada", adelantó su compañero Nikita Yuferev, también edil de San Petersburgo: "Ahora que sabemos que pedir el procesamiento del presidente cuesta 47.000 rublos [778 euros], la pregunta es, ¿qué se debe hacer para el máximo [legal para ese delito] de 50.000 rublos [828 euros]?", dijo el edil al salir del juzgado.

No es ni mucho menos el primer caso. En julio Alexei Gorinov, concejal del distrito de Krasnoselsky, fue condenado a siete años debido a que calificó la "operación militar especial" en Ucrania como una "guerra" y habló sobre la muerte de niños ucranianos. En agosto Gorinov escribió una carta desde el centro de detención preventiva, en la que decía que se le negaba asistencia médica y que apenas podía respirar.

Aunque el portavoz del Kremlin cree que los rusos en su conjunto continúan apoyando al presidente, los comentaristas más radicales, que normalmente apoyan la campaña militar de Putin, reaccionaron con furia después de que el Ministerio de Defensa de Rusia dijera el sábado que estaba abandonando la región de Jarkov. El Ejército ruso se esfuerza en presentarlo como un "reagrupamiento" después de la contraofensiva relámpago de la semana pasada. Distintas voces del nacionalismo sugirieron que sólo una movilización nacional a gran escala podría rectificar la situación.

Ahora Putin recibe presión de belicistas y pacifistas. Después de un fin de semana de fuertes reveses en el campo de batalla para Rusia el goteo sigue: ya son más de 80 los ediles de ciudades rusas que exigen la marcha de Putin. En San Petersburgo piden presentar cargos contra él por "traición". En Moscú denuncian que "su gobierno obstaculiza el desarrollo de Rusia". Al movimiento se han sumado ciudades más pequeñas como Samara o Novgorod.

"Los rusos necesitan respuestas"

La guerra empieza a entrar en la vida real de los rusos. En ocasiones con toda su crudeza. Al menos una persona murió y otras cuatro resultaron heridas debido a los bombardeos en el puesto de control fronterizo de Logachevka, una ciudad situada en la región rusa de Belgorod.

Esta vez todas las víctimas eran en realidad de nacionalidad ucraniana. Así lo anunció el Gobernador de la región Viacheslav Gladkov. La ciudad de Belgorod se encuentra a unos 30 kilómetros de diferentes tramos de la frontera ucraniana y su vida cotidiana se ha visto perturbada por los ataques. Lo mismo pasó en Crimea en verano y, en menor medida, en la zona de Rostov, donde han sucedido misteriosas explosiones.

Tras expulsar a las tropas rusas de casi toda la región de Jarkov, las fuerzas ucranianas ahora están posicionadas para atacar en el Donbás, el territorio más oriental, relativamente más industrializado y donde Vladimir Putin tiene algo de apoyo (sobre todo desde que mandan allí los caciques que instaló el Kremlin en 2014). El líder ruso ha convertido el Donbas en el centro de sus justificaciones belicistas. Las ciudades arrasadas en Ucrania son en realidad una campaña quirúrgica para según él defender a los rusoparlantes.

La jefa del canal ruso RT y una de las principales propagandistas del Kremlin, Margarita Simonian, pidió una acción aún más drástica: "Si estamos en guerra con la OTAN, entonces probablemente deberíamos luchar como [si estuviésemos luchando] con la OTAN", clamó Simonan en el canal Rossiya 24. "Ha pasado mucho tiempo y la sociedad necesita algunas respuestas".

Putin no ha dado signos de estar dispuesto a un nuevo enfoque ni a dar más explicaciones. En el transcurso de la guerra no ha mostrado signos de ceder a pesar del fiasco de la toma de Kiev o Jarkov. La semana pasada insistió en que Rusia "no ha perdido nada y no perderá nada" en este conflicto. Pero, gradualmente, lo que sucede en el frente es cada vez más comentado y recibe mayor contestación.


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